lunes 23 de enero de 2012

Antídotos contra los tóxicos

Antídotos contra los tóxicos

Para el psicólogo Juan Cruz hay antídotos para este virus que infecta las mentes de muchas personas que están en contacto con un entorno laboral o afectivo poco saludable:
  • Detectar: Une medida para desintoxicarse es precisamente entrar en contacto con el veneno inoculado por el exterior o por ti mismo. "Hay que detectar la toxicidad para poder salir de ella. No escapar sino nacerle frente. Sólo gracias a esa toma de conciencia como observador externo el lóbulo frontal se activa y genera calma", explica Cruz.
  • Adaptarse: Aunque la situación sea muy tóxica, se pueden desarrollar estrategias para poder adaptarse a ella. Es decir, tenemos la capacidad de aprender a descodificar la misma información de diferente manera.
  • Abstracción: Todos somos libres de 'cerrar la ventana' de nuestra mente al ruido del exterior. Aunque nos bombardee con mensajes letales, tenemos la capacidad de protegernos y cerrar las compuertas de nuestra mente a esa información.
  • Autoestima: Potenciar los recursos que cada uno tiene, realizar actividades que refuercen nuestras aptitudes y habilidades, buscar nuevos entornos más salubres donde se aprecien nuestras cualidades.
  • Relaciones sociales: Cultivar los vínculos afectivos verdaderos y las relaciones sociales basadas en valores. Fomentar la interdependencia y una buena red de amistades.
  • No al victimismo: Abandonar la autointoxicación, ese diálogo interior que repite una y otra vez los mismos mensajes negativos sin ofrecer nunca una salida.
  • Solidaridad: Hacer cosas por los demás o implicarse en proyectos solidarios es una buena forma para salir de uno mismo y su propia 'desgracia'. Además, ayudar a otras personas que sufren es bueno para relativizar.
  • Abandonar: En ocasiones, sobre todo cuando las consecuencias afectan a la salud, hay que abandonar las situaciones contaminantes. Pero no es una derrota porque, a veces, para sobrevivir en un entorno tóxico, hay que convertirse en un ser tóxico. Y ese es un precio demasiado alto. Hay momentos en que una retirada a tiempo es una victoria.

(Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2012/01/21/noticias/1327167860.html)

domingo 22 de enero de 2012

Atención, ¿personas tóxicas?

Con el nuevo año vienen los buenos propósitos y uno de ellos suele ser desintoxicarnos de los excesos cometidos en las fiestas navideñas. Pero el cuerpo no sólo puede saturarse de alimentos poco saludables, también la psique puede ser poco a poco envenenada, casi sin darnos cuenta, si estamos expuestos a lo que se conoce como personas 'tóxicas'.
El psicólogo argentino Bernardo Stamateas da algunas pistas para identificarlas en su libro 'Gente tóxica', que ya va por su 12º edición. Según el autor, estos individuos en un principio fingen ser tus amigos y son aparentemente inofensivos. Suelen utilizar sutiles bromas e ironías para minar lentamente tu motivación. Tratan de reducir tu estima y tu valor para que sus figuras aumenten: "Sólo si tu disminuyes él o ella podrá crecer". Por regla general, agigantan tus errores y reducen al máximo tus logros o difunden rumores para acabar con tu reputación. Persiguen un objetivo: conseguir poder y control sobre todo y todos. Son esas personas que piensan que sólo ellos tienen razón y que sólo ellos saben cómo han de hacerse las cosas.

Si esta definición le recuerda a alguien es que ha estado en contacto con un persona tóxica. Al igual que los agentes peligrosos, este tipo de individuos son altamente nocivos ya que, según Stamateas, pueden destruir la confianza en uno mismo, alejarnos de nuestros objetivos y hasta arruinar nuestra vida.
"Las personas tóxicas potencian nuestras debilidades, nos llenan de cargas y frustraciones. No des crédito a ninguna palabra ni sugerencia que provenga de los tóxicos. No te amarres a quienes no se alegran de tus éxitos", explica Stamateas en 'Gente tóxica'.
Stamateas asegura que se puede y se debe evitar que este tipo de personas tomen el control de nuestras vidas. Primero, identificándolas, y segundo, reforzando la autoestima y adquiriendo estrategias para no caer en sus redes. Pero cuando la situación compromete la salud o la estabilidad emocional, los terapeutas aconsejan alejarse de esas personas o ambientes para evitar convertirnos en uno de ellos.

Un proceso químico

Pero, ¿hay gente 100% tóxica? Para el psicólogo clínico y consultor Juan Cruz, el problema no es tan sencillo. En su opinión, no existen personas tóxicas sino situaciones tóxicas. "En ocasiones son las emociones, como el miedo o la angustia, las que hacen reaccionar al individuo de manera muy negativa", explica.

Cruz apunta que el bombardeo de informaciones negativas sobre la crisis económica está envenenado a la sociedad y elevando la toxicidad del ambiente. A su juicio, el exceso de estímulos negativos está modificando los estados emocionales de las personas y, por tanto, alterando su bioquímica cerebral al producir más adrenalina y cortisol a causa del estrés. "Se generan situaciones de miedo, frustración, ansiedad y en definitiva, un cuadro de estrés que intoxican a la personas a nivel emocional, bioquímico y físico", explica.
De hecho, el neurobiólogo Jorge Colombo, investigador del Conicet, describe este fenómeno que ha bautizado como 'toxicidad social' y que está provocado por el predominio de una sociedad malhumorada, que no puede asimilar ni contrarrestar tantos estímulos negativos.
Cruz no comparte con Stamateas la distinción entre 'tóxicos' e 'inocuos', porque sostiene que todos podemos ser 'venenosos' en algún momento de nuestra vida y que, además, y lo que es más importante, se puede salir de una situación tóxica. "La neuroplasticidad del cerebro permite crear nuevas conexiones neuronales que cambian la forma en la que una persona interpreta la realidad", explica.

Clasificación de gente tóxica

No existe sólo un tipo de persona tóxica. Con el fin de poder reconocerlos y neutralizarlos, Stamateas desarrolla en su libro una lista con las distintas tipologías que adoptan estos seres nocivos. Éstas son algunas de las formas que adoptan:
  • Meteculpas: La culpa es uno de los sentimientos más paralizadores que hay, hace que nos detengamos en la búsqueda de nuestras metas. Este tipo de gente tóxica siempre traslada un mensaje: "No eres lo bastante bueno", "tú me haces ser así" o "me sacas de quicio".
  • Envidioso: Siempre trata de buscar aliados. Hablará con otros para envenenarlos porque su objetivo es boicotear cada uno de tus proyectos. El que calumnia, probablemente, no puede tener el mismo brillo que tú.
  • Descalificador: Su objetivo es controlar nuestra autoestima, hacernos sentir nada ante los demás para que él o ella pueda brillar y ser el centro de atención.
  • Agresivo verbal: Los gritos, las contestaciones agresivas y fuera de lugar son sus armas para hacer a la otra persona sentirse incapaz, débil e insegura. Su objetivo es despertar miedo a su alrededor para ser respetado.
  • El psicópata: Muestran una imagen que no se corresponde con su interior. Son tus 'amigos' mientras les sirves para conseguir sus propósitos. Una vez alcanzados te desechan y te tratan como si no te conocieran. Siempre se ofenden por todo. Hablan mal de todo el mundo. Son resentidos y amargados, y nadie les puede sugerirles nada. Se muestran incapaces de detectar el sufrimiento humano.
  • El chismoso: Hay un aforismo que dice "no todos repiten los chismes que oyen, algunos los mejoran". Este tipo de persona difunde rumores de manera constante para menoscabar tu imagen. Los rumores tienden a simplificarse en una única idea para hacerla asimilable por la masa. Busca notoriedad y hacer aliados.
  • El quejoso: Se lamenta todo el tiempo: "Su discurso le ata más al pasado y a la dificultad". Es dependiente y espera a que el otro resuelva sus problemas. Tiene una mente cerrada, duda de todo y no tienen metas. La diferencia es que son seres tóxicos para sí mismos y para los demás.
(Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2012/01/21/noticias/1327167860.html)

domingo 4 de diciembre de 2011

Ocho de cada diez maltratadores tienen un trastorno de personalidad

Son inflexibles, controladores, perfeccionistas, irritables, justifican siempre sus actos, no controlan sus impulsos, no desean mostrar afecto y, además, agreden a sus compañeras sentimentales. En lo que va de año, 54 mujeres han sido asesinadas a manos de sus parejas en nuestro país. Se desconoce, en cambio, el número y el nombre de otras muchas que viven actualmente atenazadas por las 'manos machistas'. Pero tal vez, gracias a los datos de una nueva investigación, la sociedad esté más próxima de cercar a los maltratadores.Porque ahora se sabe que hasta uno ocho de cada diez maltratadores presentan al menos un trastorno de personalidad, tal y como acaba de poner de manifiesto un estudio realizado con 217 agresores que ha sido realizado por expertos del Instituto de Psicología Jurídica y Forense (PSIMAE) en colaboración con la Universidad Pública de Navarra.
Su director es José Antonio Echauri Tijeras, doctor en Psicología de la Universidad Pública de Navarra y el autor de la primera investigación de una tesis doctoral en el ámbito nacional que analiza los factores psicopatológicos y de personalidad de hombres que han maltratado a sus parejas.
En declaraciones a ELMUNDO.es puntualiza que "precisamente, los resultados del trabajo se han obtenido a partir de la tesis, pero con información actualizada y con más datos. Se trata de establecer las características de estos hombres con el fin de proporcionar un 'tratamiento a la carta'. No todo vale para todos. Por eso es imprescindible hacer una evaluación previa, con el fin de poder ajustar la terapia y lograr una mayor eficacia de la misma, además de optimizar los recursos. No es lo mismo que el tratamiento requiera 10 sesiones, que 20 ó 30".
De hecho, y pese a que en los últimos años se ha producido un notable aumento de las investigaciones sobre el perfil de los hombres que agreden física o psicológicamente a las mujeres, lo cierto es que "los resultados obtenidos hasta la fecha muestran una gran dificultad para describir un perfil psicológico homogéneo entre los maltratadores. La violencia de género tiene una explicación multicausal y, por lo tanto, los agresores no presentan unas características sociodemográficas, psicopatológicas o de personalidad homogéneas, que sean fácilmente identificables y que permitan prevenir la aparición de episodios violentos", introduce en su estudio, publicado en el 'Anuario de Psicología Jurídica'.

Con 217 maltratadores

En el ensayo han participado un grupo de maltratadores que han acudido a terapia en Navarra. "Se trata de un programa de intervención con hombres violentos que lleva en funcionamiento desde 2005. Está desarrollado por PSIMAE y dirigido por el Servicio Social de Justicia del Gobierno de Navarra. Todos los pacientes del estudio fueron atendido entre 2005 y 2009". Al programa se accede bien por régimen ambulatorio, en el que una parte (137) acuden a través de suspensión de la condena a recibir el tratamiento y el programa en prisión, en el que los condenados a penas se someten voluntariamente a la terapia (80).
"Una de sus ventajas, para nosotros y para los usuarios, es que el mismo psicólogo es el que siempre realiza la terapia con el paciente. Así, por ejemplo, si una persona con suspensión de condena comete un delito o burla la orden de alejamiento y se determina su ingreso en el centro penitenciario le atiende el mismo especialista. Mientras que si sale porque pasa a tercer grado o por la condicional, también mantiene su terapia con el profesional que le ha atendido siempre. Una medida que, además, es ventajosa desde el punto de vista de inversión de recursos", destaca Echauri Tijeras.
También asisten al programa los que se presentan de forma voluntaria. No han cometido una agresión, pero 'sienten' que están a punto de hacerlo. "Pueden venir derivados de asuntos sociales. Son hombres que aún no han abusado aún de sus parejas, pero están empezando a perder el control y su agresividad está aumentando. Nos comentan que notan que 'se están calentando, que se les puede ir la mano", puntualiza.

Características

Los datos del ensayo dibujan ciertas características de los varones maltratadores. "La edad media fue de 36 años y en cuanto a la nacionalidad, la tasa de extranjeros (50,7%) es prácticamente igual a la de nacionales (49,3%). El nivel de instrucción de la mayoría es más bien bajo, con un predominio claro de sujetos con estudios primarios (64,5%) y un 5,1% con universitarios. Un 32% estaba en paro y un 60% tiene hijos con su pareja o expareja.
Tras las sesiones de evaluación con todos los participantes, en las que se analiza su historial familiar y personal, se realizan cuestionarios sobre personalidad y síndromes, como ansiedad o abuso de drogas y alcohol, los resultados revelan que sólo el 20% no presenta ningún tipo de trastorno. Sin embargo, los 202 diagnosticados de trastorno de personalidad presentan, además, una media de otres tres trastornos. El más frecuente (61%) el obsesivo compulsivo, mientras que el 28% padecía el trastorno dependiente y 21%, el narcisista.
Destaca el hecho de que los agresores ingresados en prisión presentan un perfil de personalidad más grave que el que sufren los que están en suspensión de condena. "La gravedad de la patología parece estar relacionada con maltratos más severos. Además hemos encontrado más psicopatología asociada en estos sujetos, como el abuso de alcohol y drogas", destaca el doctor Echauri Tijeras.

Señales de alerta

La incapacidad para hacer frente a la frustración, para manejar las emociones, la exigencia extrema de perfección tanto en ellos como en los que les rodean, el excesivo control que ejercen sobre los demás son características del trastorno obsesivo compulsivo que "pueden servir de alerta. Son señales que deberían ser tenidas en cuenta a la hora de intentar prevenir una situación de abuso. Se debería estar vigilantes ante estos rasgos", agrega.
Este especialista admite con preocupación que hasta un 30% de los "agresores que estamos viendo tienen menos de 30 años. Su perfil, con alta incendia de trastorno de la personalidad obsesivo compulsivo, difiere mucho del que documentan los estudios anglosajones. Este hecho puede indicar que existe un fuerte componente cultural, máxime si valoramos que además estamos viendo a un gran grupo de gente joven que está agrediendo a sus parejas. Nos deberíamos preguntar ¿cómo estamos educando a la población joven?. Son personas que están creciendo sin límites, a los que no se les dice que no. No han aprendido a manejar la frustración y cuando tienen una relación y la mujer les dice que no, pierden el control", documenta el psicólogo.
En cuanto a las posibilidades de tratamiento, destaca que el programa suele durar entre año y medio y dos años. "Tras la evaluación inicial, para poder llevar a cabo una terapia individualizada, se trabaja a nivel personal con cada uno de ellos. Posteriormente, los que puedan, pasarán a la terapia en grupo. Una vez terminado, se les realiza un seguimiento el primer mes, a los tres y al año".
Las tasas de éxito están en el 45%, la de mejoría en el 39%, aunque hay un 16% de fracasos. "En estos casos se informa a los servicios pertinentes para que no bajen la guardia".

Fuente:
Son inflexibles, controladores, perfeccionistas, irritables, justifican siempre sus actos, no controlan sus impulsos, no desean mostrar afecto y, además, agreden a sus compañeras sentimentales. En lo que va de año, 54 mujeres han sido asesinadas a manos de sus parejas en nuestro país. Se desconoce, en cambio, el número y el nombre de otras muchas que viven actualmente atenazadas por las 'manos machistas'. Pero tal vez, gracias a los datos de una nueva investigación, la sociedad esté más próxima de cercar a los maltratadores.
Porque ahora se sabe que hasta uno ocho de cada diez maltratadores presentan al menos un trastorno de personalidad, tal y como acaba de poner de manifiesto un estudio realizado con 217 agresores que ha sido realizado por expertos del Instituto de Psicología Jurídica y Forense (PSIMAE) en colaboración con la Universidad Pública de Navarra.
Su director es José Antonio Echauri Tijeras, doctor en Psicología de la Universidad Pública de Navarra y el autor de la primera investigación de una tesis doctoral en el ámbito nacional que analiza los factores psicopatológicos y de personalidad de hombres que han maltratado a sus parejas.
En declaraciones a ELMUNDO.es puntualiza que "precisamente, los resultados del trabajo se han obtenido a partir de la tesis, pero con información actualizada y con más datos. Se trata de establecer las características de estos hombres con el fin de proporcionar un 'tratamiento a la carta'. No todo vale para todos. Por eso es imprescindible hacer una evaluación previa, con el fin de poder ajustar la terapia y lograr una mayor eficacia de la misma, además de optimizar los recursos. No es lo mismo que el tratamiento requiera 10 sesiones, que 20 ó 30".
De hecho, y pese a que en los últimos años se ha producido un notable aumento de las investigaciones sobre el perfil de los hombres que agreden física o psicológicamente a las mujeres, lo cierto es que "los resultados obtenidos hasta la fecha muestran una gran dificultad para describir un perfil psicológico homogéneo entre los maltratadores. La violencia de género tiene una explicación multicausal y, por lo tanto, los agresores no presentan unas características sociodemográficas, psicopatológicas o de personalidad homogéneas, que sean fácilmente identificables y que permitan prevenir la aparición de episodios violentos", introduce en su estudio, publicado en el 'Anuario de Psicología Jurídica'.

Con 217 maltratadores

En el ensayo han participado un grupo de maltratadores que han acudido a terapia en Navarra. "Se trata de un programa de intervención con hombres violentos que lleva en funcionamiento desde 2005. Está desarrollado por PSIMAE y dirigido por el Servicio Social de Justicia del Gobierno de Navarra. Todos los pacientes del estudio fueron atendido entre 2005 y 2009". Al programa se accede bien por régimen ambulatorio, en el que una parte (137) acuden a través de suspensión de la condena a recibir el tratamiento y el programa en prisión, en el que los condenados a penas se someten voluntariamente a la terapia (80).
"Una de sus ventajas, para nosotros y para los usuarios, es que el mismo psicólogo es el que siempre realiza la terapia con el paciente. Así, por ejemplo, si una persona con suspensión de condena comete un delito o burla la orden de alejamiento y se determina su ingreso en el centro penitenciario le atiende el mismo especialista. Mientras que si sale porque pasa a tercer grado o por la condicional, también mantiene su terapia con el profesional que le ha atendido siempre. Una medida que, además, es ventajosa desde el punto de vista de inversión de recursos", destaca Echauri Tijeras.
También asisten al programa los que se presentan de forma voluntaria. No han cometido una agresión, pero 'sienten' que están a punto de hacerlo. "Pueden venir derivados de asuntos sociales. Son hombres que aún no han abusado aún de sus parejas, pero están empezando a perder el control y su agresividad está aumentando. Nos comentan que notan que 'se están calentando, que se les puede ir la mano", puntualiza.

Características

Los datos del ensayo dibujan ciertas características de los varones maltratadores. "La edad media fue de 36 años y en cuanto a la nacionalidad, la tasa de extranjeros (50,7%) es prácticamente igual a la de nacionales (49,3%). El nivel de instrucción de la mayoría es más bien bajo, con un predominio claro de sujetos con estudios primarios (64,5%) y un 5,1% con universitarios. Un 32% estaba en paro y un 60% tiene hijos con su pareja o expareja.
Tras las sesiones de evaluación con todos los participantes, en las que se analiza su historial familiar y personal, se realizan cuestionarios sobre personalidad y síndromes, como ansiedad o abuso de drogas y alcohol, los resultados revelan que sólo el 20% no presenta ningún tipo de trastorno. Sin embargo, los 202 diagnosticados de trastorno de personalidad presentan, además, una media de otres tres trastornos. El más frecuente (61%) el obsesivo compulsivo, mientras que el 28% padecía el trastorno dependiente y 21%, el narcisista.
Destaca el hecho de que los agresores ingresados en prisión presentan un perfil de personalidad más grave que el que sufren los que están en suspensión de condena. "La gravedad de la patología parece estar relacionada con maltratos más severos. Además hemos encontrado más psicopatología asociada en estos sujetos, como el abuso de alcohol y drogas", destaca el doctor Echauri Tijeras.

Señales de alerta

La incapacidad para hacer frente a la frustración, para manejar las emociones, la exigencia extrema de perfección tanto en ellos como en los que les rodean, el excesivo control que ejercen sobre los demás son características del trastorno obsesivo compulsivo que "pueden servir de alerta. Son señales que deberían ser tenidas en cuenta a la hora de intentar prevenir una situación de abuso. Se debería estar vigilantes ante estos rasgos", agrega.
Este especialista admite con preocupación que hasta un 30% de los "agresores que estamos viendo tienen menos de 30 años. Su perfil, con alta incendia de trastorno de la personalidad obsesivo compulsivo, difiere mucho del que documentan los estudios anglosajones. Este hecho puede indicar que existe un fuerte componente cultural, máxime si valoramos que además estamos viendo a un gran grupo de gente joven que está agrediendo a sus parejas. Nos deberíamos preguntar ¿cómo estamos educando a la población joven?. Son personas que están creciendo sin límites, a los que no se les dice que no. No han aprendido a manejar la frustración y cuando tienen una relación y la mujer les dice que no, pierden el control", documenta el psicólogo.
En cuanto a las posibilidades de tratamiento, destaca que el programa suele durar entre año y medio y dos años. "Tras la evaluación inicial, para poder llevar a cabo una terapia individualizada, se trabaja a nivel personal con cada uno de ellos. Posteriormente, los que puedan, pasarán a la terapia en grupo. Una vez terminado, se les realiza un seguimiento el primer mes, a los tres y al año".
Las tasas de éxito están en el 45%, la de mejoría en el 39%, aunque hay un 16% de fracasos. "En estos casos se informa a los servicios pertinentes para que no bajen la guardia".

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2011/11/25/neurociencia/1322244780.html

jueves 15 de septiembre de 2011

Perfiles psicológicos del maltratador: el agresor dependiente

Este tipo de agresor presenta unas características de personalidad muy variadas y que son: una baja autoestima, un sentimiento profundo de importancia e incapacidad para hacer frente a la vida, dependencia emocional y desconfianza en su pareja que en ocasiones se acompaña de celos irracionales y abuso frecuente de la bebida (Garrido 2001).

A diferencia del agresor psicópata cuya razón del maltrato residía en la obtención de beneficios de la pareja, de conseguir sus caprichos a través del estilo de vida parásito de la mujer, el agresor dependiente es una persona cuya autoestima se articula en base a la dependencia emocional respecto a la mujer. El agresor dependiente construye su propio yo a través de de la propia pareja; se convierte, así el matrimonio en una forma más de construcción de ese autoconcepto ya de por sí débil. Esta es la razón principal por la que cuando la mujer decide separarse o no se somete a sus "obligaciones", el agresor dependiente ve peligrar su autoestima y reacciona violentamente.

El agresor vive esta dependencia negándola, no acepta que exista tal dependencia emocional de la mujer, sin embargo reacciona con autoridad cuando ve que la mujer  construye su propia autonomía personal. la necesidad de control, vejación de la víctima para mantenerla bajo su dominio, para sentir la sensación de control es la causa de que cada vez ejerza más violencia para subyugarla.

G. Dutton, un gran especialista en hombres agresores, explica que este tipo de sujetos poseen un gran miedo a la intimidad. ¿Cómo explicar entonces el hecho de esta necesidad de buscar una relación, y por qué se empeña en perpetuar una relación una vez que la mujer decide separarse?

La explicación reside en que estos agresores experimentan una gran variedad de sentimientos hostiles, donde la rabia, los celos... ocupan un lugar prioritario. Con frecuencia, experimentan de modo erróneo las conductas de sus parejas, echándoles la culpa de sus propios errores y haciéndolas responsables de sus propios sentimientos de dependencia. A esto se añade sus peticiones imposibles de cumplir y el inevitable castigo que les espera por esos fracasos. Otra característica es su capacidad de inventar, de crear en su abuso psicológico, revelando una imaginación perversa: por ejemplo, el marido puede humillar a su mujer llamándola "madre desastrosa", para pasar luego a considerarla "burra" e "ignorante" si decide luego, una vez sus hijos son mayores, ingresar en una escuela de adultos, o cursar cualquier ciclo formativo.

En palabras de Dutton "Estos hombres tienen la necesidad de avergonzar y humillar a otro ser humano, con la finalidad de hacer desaparecer su propia vergüenza y humillación".

(Fuente: Jornadas: "violencia y sociedad" Ponencia: Violencia en el ámbito familiar, D. José Alba Robles, profesor de psicología básica Universidad de Valencia)