miércoles, 31 de julio de 2013

La violencia machista sobrevive en los jóvenes ¿Por qué?


El 25% de las mujeres atendidas en el Centro Municipal para la Igualdad eran menores de 25 años. La violencia machista no es sólo un problema de parejas casadas,como creen muchos adolescentes, que siguen perpetuando estos comportamientos con relaciones enfermizas.
 
Tras años de avances en igualdad, los expertos alertan de que falla la educación y de que sigue dominando una visión romántica del amor en la que las chicas lo aguantan todo, seducidas por una figura dominante y protectora. Según los sociólogos, los adolescentes se saben la teoría y racionalmente rechazan la violencia, pero alertan de que el nivel de machismo es demasiado elevado para una generación que ha crecido en el Siglo XXI.
 
Los centros de atención a malos tratos coinciden en que cada vez son más jóvenes las chicas que acuden a pedir ayuda. Las causas judiciales por este motivo aumentan entre los más jóvenes, según la Fiscalía de Menores. Aunque la mayoría de las víctimas adolescentes tienen entre 15 y 17 años, los puntos especializados llegan a recibir a niñas de 12 y 13.
 
“En estas edades estamos luchando contra el amor, no contra el maltratador”, advierte Natividad Hernández Claverie, psicóloga responsable de los grupos más jóvenes de la Comisión para la Investigación de Malos tratos a mujeres, una ONG que da apoyo a víctimas de violencia machista desde los años 70’s.
Hernández Claverie explica que en las terapias con las jóvenes se profundiza primero en sus sentimientos hacia estas situaciones; y luego en el qué significa el comportamiento machista. “Llaman confusas, tristes pero sin saber lo que les pasa”, apunta Diana Díaz, subdirectora de Teléfono de la Fundación Anar, que atiende por esta vía a menores en situación de riesgo y que detecta la violencia contra adolescentes como un problema emergente.
 
Soledad Cazorla, fiscal de sala delegada contra la Violencia de Género, se muestra “perpleja” ante el fenómeno “Me produce sorpresa que roles que entendíamos que eran del pasado se puedan repetir en gente muy joven que suponíamos que había asumido su dignidad”.
 
El 25% de las mujeres atendidas en el Centro Municipal para la Igualdad “8 de marzo” de Fuenlabrada (Madrid) eran menores de 25 años, frente al 23% del año anterior.
Hace tres años que las llamadas a Anar por violencia machista aumentan de forma sostenida; en 2012 registraron un 15% más que en el año anterior. En Andalucía se presentaron 78 denuncias por violencia de género contra menores de edad a lo largo de 2012; una cifra que, según el Instituto Andaluz de la Mujer, supera a las de periodos anteriores. Y cada año la media de edad es inferior al anterior.
 
Son tres ejemplos, pero el reparto de competencias de los centros de atención especializados -municipales, autonómicos y estatales, además de fundaciones, centros privados y otras organizaciones- dificulta dibujar un mapa sobre la violencia de género entre las jóvenes de todo el País.
 
Sólo se desglosan por edad las víctimas mortales y las órdenes de protección dictadas por los juzgados, en este caso, a los maltratadores (un 2% del total en 2012 frente al 1,6% de 2011). De las 32,242 mujeres que sufrieron malos tratos en 2011, 571 tenían menos de 18 años, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).
 
El año pasado, por primera vez desde 2004, una menor de 16 años murió a manos de su pareja o ex pareja; una niña de 13 años en El Salobral (Albacete), asesinada a tiros por un hombre con quien había mantenido un romance. Como en uno de cada dos casos registrados, el agresor era mayor de edad. Se suma otra víctima de 19 y seis en la franja de los 20.
 
La última semana de mayo, una estudiante de León fue estrangulada por su novio y una chica de 26, acuchillada en Álava. A principios de mayo, una adolescente de Madrid acudió al hospital con cortes en el torso que le había provocado su pareja, a quien intentó encubrir.
 
Pesa sociedad machista
 
Los chicos, según los expertos consultados, ya no son el lobo ibérico, pero siguen reproduciendo la desigualdad. “El machismo está muy arraigado en una parte del inconsciente colectivo, aunque cada vez menos en el comportamiento”, sostiene Consuelo Madrigal, fiscal de sala de Menores, que define la violencia de género como una “patología social”, más que individual.
 
“La educación en la igualdad afecta a algunos aspectos, pero no cala en todos porque hay hombres que aún necesitan construir su identidad a partir del dominio y de la posesión sobre la mujer”, añade.
A la inseguridad y la falta de autoestima, se le suma una falta de referentes, especialmente para los chicos. “Tarzán ha dejado de ser el héroe y ahora es muy difícil decir quién lo es. Estamos en un momento de polarización en que se ha asumido el empoderamiento de la mujer en la sociedad, pero todavía no se acaba de admitir que es necesario cierto desempoderamiento de los hombres”, alega Hilario Sáez, sociólogo de Hombres para la Igualdad.
 
Lo que sí constata en talleres en los institutos es que hay adolescentes que se siguen declarando machistas.
“Para mandar entre hombres, hay que distinguirse de las mujeres y de los niños. A esa edad, hay que ser el más fuerte y eso se va haciendo mediante pruebas de masculinidad.
“Tienen mucha presión y el que más habla, habla por los demás. Siempre se le suman otros que quieren ser identificados con el fuerte”, cuenta.
 
La concepción romántica del amor es por donde se cuela el machismo en las relaciones reales. Hace sentir a las jóvenes que tienen una especie de contrato de por vida con su pareja y que si él es violento, es porque se lo merecen; lo que aumenta la sensación de culpabilidad.
A ellos les obliga a demostrar celos y dominio para reafirmar su amor. Así lo reflejan testimonios tan antiguos como el que contaba a Anar una chica de 16 años “El otro día me dijo: ‘Me voy a suicidar si no te veo. Me quito la vida si no estás conmigo”. El 67% de las jóvenes que llaman a esta fundación no son conscientes de que sufren violencia de género.
 
Noemí Parra, sexóloga y una de las coordinadoras del Programa por los Buenos Tratos de Canarias, cree que además de igualdad hay que dar formación sexual, amorosa y de gestión de conflictos. “Los adolescentes tienen muchas dificultades para establecer los límites entre lo aceptable y lo inaceptable”, zanja. Según cuenta, está trabajando con dos chicos de 13 años que le tocaron el trasero a una niña. “Forma parte de un juego, y no entienden que están accediendo a un cuerpo que no quiere ser tocado. Están probando los límites, porque tienen que demostrar que se están haciendo mayores y reproducen todos los estereotipos”. Algunos más mayores también han acudido “muy agobiados” para que les ayuden a controlar los celos.
 
Las chicas que sufren la violencia, “están sometidas a mucha confusión, se debaten entre el amor y el miedo”, explica Hernández Claverie, que asegura que, con las mujeres más jóvenes, lo que mejor funciona es la terapia de grupo.
“Ellas no ven lo que les pasa, porque confunden los celos con el amor, pero sus amigas se lo hacen ver ‘¿Pero cómo estás con ese cabrón?’, le dicen, porque una vez que se dan cuenta, se convierten en salvadoras”, relata.
 
La Organización Mundial de la Salud acredita que los programas educativos en países desarrollados funcionan para frenar el machismo. Pero estos programas están desapareciendo en España.
La reforma educativa eliminará la asignatura de Educación para la Ciudadanía -la única que contenía contenidos sobre igualdad de género- y los seminarios sobre estas materias se están extinguiendo, algo que preocupa a los expertos. “La vacuna contra la violencia es la educación, y hay que luchar en el ámbito preventivo para evitar que se reproduzcan los comportamientos machistas porque cuando actuamos la justicia o la policía, el daño ya está hecho”, opina Inmaculada Montalbán, presidenta del Observatorio de Violencia de Género del Consejo General del Poder Judicial.
 
La forma de enfrentarse a la violencia de género es enseñar valores universales para chicos y chicas, “que pueden estar muy instruidos, pero muy poco educados en los valores”, apunta Cazorla. “No hay que buscar en los chicos un sentimiento de culpa, sino de responsabilidad, porque eso es lo que les llevará a actuar. Si no, los chavales lo verán como una agresión y sacarán las garras”, aclara el politólogo.
 
Un informe realizado en 2012 por la Universidad Complutense de Madrid y el Ministerio de Sanidad desvela el machismo que arrastran los universitarios; un 11% de ellos afirma haber ejercido malos tratos (insultos, humillación, control o agresión) y, de ellos, otro 11% lo han hecho en más de una relación.
Entre las chicas, muestra que un 12% de ellas se ha sentido obligada a conductas sexuales en las que no quería participar, un 10% ha visto cómo su pareja la aislaba de sus amistades, un 8% ha vivido una situación de control hasta el mínimo detalle, un 6% ha recibido insultos con frecuencia y un 4% reconoce que su pareja le ha pegado.
A pesar de esto, sólo el 1.5% de las llamadas que recibió el 016 -teléfono gratuito del ministerio de atención a maltratadas- eran de estudiantes.
El programa contra la violencia de Fuenlabrada se basa en la colaboración entre diferentes instituciones. “Las tutoras de los institutos nos derivan muchos casos. Cuando notan un cambio en la forma de actuar de las alumnas, les preguntan y ellas lo cuentan. Normalmente dicen que tienen una ‘relación complicada”, apunta Blanca Vergara, responsable de la atención de las más jóvenes.
Para lograr esta coordinación es necesario formar también al profesorado en cuestiones de igualdad. “El instituto es un observatorio privilegiado porque las chicas acuden cada día”, asegura. “La transmisión de principios de igualdad es un entramado muy sutil”, declara la abogada Ángela Cerrillos, presidenta de la Asociación de Mujeres Juristas Themis “Me aterra ver cómo hijas de clientas mías reproducen y amplifican modelos que a su edad tendrían que estar enterrados”.
 
Aunque el goteo no cesa y no deja de preocupar la violencia física, la forma más habitual de malos tratos entre jóvenes es el dominio psicológico, según detectan los especialistas.
“Ejercen un control agobiante para las chicas. A través de WhatsApp o Facebook pueden saber en todo momento dónde están, qué están haciendo y con quién.
“Las hostigan pidiéndoles pruebas; si dicen que están viendo la televisión, les piden qué película ven en un canal, y si les cuentan que están en el baño, las obligan a tirar de la cadena para demostrarlo.
“Esto es algo que no pasa con las víctimas más mayores”, explica Susana Martínez Nobo, presidenta de la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres, que aclara que pese a que estos medios también están al alcance de los mayores, no los usan tanto.
Este atosigamiento se dispara en el momento de la ruptura, cuando el acosador utiliza cualquier mecanismo para mantener el control sobre su ex pareja.
Otra de las modalidades del acoso a través de Internet consiste en difundir imágenes privadas, insultos o humillaciones en las redes sociales.
“Puso una foto mía en sujetador en Tuenti y la repartió por todo el colegio. Dijo que era una broma que le hacía a todas sus novias”, contaba por teléfono a Anar una chica de 15 años, como consta en el informe de esta institución.
 
(Fuente: sociologospleveyos.com)

domingo, 9 de junio de 2013

¿Cómo actuar ante el depredador emocional?

A la hora de defenderse, las víctimas de los depredadores emocionales, tienen tentaciones de recurrir a los mismos procedimientos que utilizan su agresores para contraatacarles, pero a menudo no tiene efecto alguno, no solo porque la víctima sea totalmente diferente a su agresor, sino porque éste ha sabido instalar muy bien en la víctima la incapacidad de actuar, al menos temporalmente. Incluso no es  para nada aconsejable. Por ello, vamos a intentar proporcionaros algunos consejos sobre cómo actuar en estas situaciones, siendo uno de los principales recursos la ley.
 
¿Qué podemos hacer?
 
Identificar el proceso de depredación emocional.
Una de las primeras cosas a tener en cuenta, es que la víctima debe identificar el proceso de depredación emocional, que consiste en hacerla cargar con toda la responsabilidad y culpabilidad del conflicto. Para ello, hay que echar a un lado la culpa e ir abandonando la posición de tolerancia, reconociendo que alguien al que ha amado o ama, presenta un posible trastorno de personalidad o trastorno psicológico, que es peligroso para ella, y ante el que tiene que protegerse.

Si la víctima en algún momento renuncia a entrar en el juego de su agresor, provocará en éste un aumento de la violencia, que lo llevará a cometer errores y equivocaciones. Por ello, es importante apoyarse en las estrategias del agresor, para hacerlo caer en su propia trampa, pero no llevándolas a cabo, sino comprendiendo sus tácticas y su modo de funcionamiento. Sabiendo que uno de sus objetivos finales es transformar a la víctima en una mala persona, consistiendo la única victoria en no volverse como él y no responder con agresividad.
 
Dejar de justificarse
 
Es importante tener este mensaje presente cuando nos encontremos ante un depredador emocional. Es verdad que la víctima tendrá ganas de justificarse, ya que el discurso del agresor se encuentra plagado de mentiras, pero las explicaciones y justificaciones solo conducirán a atascarse más en ese momento. Utilizando el depredador todos los errores e imprecisiones que su víctima ha cometido, en su contra, aunque hayan sido con buena intención. Por lo tanto, es mejor el silencio, ya que cualquier cosa que hagamos o digamos puede volverse en nuestra contra.
 
Si nos encontramos ante un momento de separación, el proceso de acoso se podrá desarrollar por teléfono o por cartas, emails… de contenido ofensivo. Para ellos se recomienda si es posible cambiar de número o de correo, filtrarlos o habiendo una tercera persona que nos ayude, y sea esta quien intervenga, ya que si es de nuevo la víctima la que responde, puede volver a sumergirse en el proceso de depredación emocional, desestabilizándose su proceso de separación e independencia
Actuar
 
En la medida en que el proceso mental de separación vaya progresando, y la víctima se encuentre con fuerzas y resistente, puede cambiar de estrategia y actuar firmemente, sin temor al conflicto. Aunque como ya dijimos anteriormente, en un principio provocará el aumento de las agresiones y provocaciones por parte del depredador. Pero llegará a desenmascararse. La crisis permitirá que la vida de la víctima vuelva a renacer.
 
Resistir 
 
Es importante saber que para resistir psicológicamente hay que contar con algún tipo de apoyo, que sea capaz de devolver a la víctima la confianza en sí misma que ha estado perdida. Pero hay que tener en cuenta la neutralidad de la persona que consideramos nuestro apoyo.

Los apoyos válidos son los que se contentan por estar al lado de la víctima, disponibles cuando ésta los necesite, sin emitir juicios o dejándose engañar por los reproches y manipulaciones.

Además, es recomendable acudir a profesionales (psicólogos, psiquiatras, etc.) para que nos ayuden a reestablecer nuestro bienestar y autonomía personal, así como a recuperar nuestra confianza y hacer frente a nuestros miedos.

Intervención de la justicia
 
Puede ocurrir que una crisis o un conflicto de este tipo solo puedan resolverse con la justicia. Sin embargo, en estos procesos es necesario la aportación de pruebas, y es esto donde suele haber más complicaciones, porque las humillaciones, desprecios, insultos y ofensas son difíciles de demostrar, a menos que haya un tercero cuando ocurran, pudiendo ser éste la clave. También se sugiere conservar todos los documentos escritos que puedan ser reconocidos como pruebas.
 
Es un proceso arduo, y lleno de incertidumbre, ya que hay muchos jueces que se muestran desconfiados por temor a que se los manipulé también ellos. Quizás el único medio para proteger a la víctima sea el establecimiento de unos rígidos mandamientos judiciales y la evitación de cualquier contacto entre las partes. Siendo, finalmente asunto de la justicia la adopción de las medidas de protección más adecuadas para evitar el resurgimiento de la relación de depredación emocional.
 
 
Fuente: La mente es maravillosa



 

 

 

sábado, 23 de marzo de 2013

La Comunicación perversa


La comunicación perversa o la manera de no decir nada, insinuando todo.
 
Aludir al concepto de comunicación perversa dentro del ámbito de la violencia de género es sumamente revelador de la crueldad y especificidad de este tipo de violencia
 
El comunicador perverso:
 
Rechaza la comunicación directa. Son personas que cuando se las pregunta algo de manera directa, esquivan la comunicación. Al no hablar, imponen  una imagen de grandeza y sabiduría. Son personas que no nombran nada, pero lo insinúan todo a través de gestos, de suspiros, ect . Así la víctima intenta comprender qué sucede, o qué le habrá hecho, pero como no se habla claramente, cualquier cosa puede ser lo reprochado. Con el rechazo del diálogo, lo que ocurre es que se agrava el conflicto. A la persona que es víctima, se le niega por completo el derecho a ser oída, porque al agresor en realidad, no le interesa su versión de los hechos. Como observamos son actitudes muy frívolas y egoístas. El mensaje que mandan con el rechazo del diálogo, es que el otro no le interesa, o no existe, como si anularan su parte emocional hacia el otro. Tan solo se puede interpretar, realizar hipótesis, ya que cuando hay una respuesta, ésta es ambigua e indiferente.
 
Deforma el lenguaje. En general, la persona que adopta una comunicación perversa, se comunica a través de un tono frío, sin tonalidad afectiva, que inquieta y produce temor.
Las personas agredidas o víctimas de un depredador o vampiro emocional, son capaces de reconocer de forma inmediata esa tonalidad fría que implica miedo, poniéndolo a uno en una situación de alerta constante.
Al comienzo, no suele elevar la voz, pero pone en acción un montón de estrategias desestabilizadoras hacia el otro, que lo irritan. El agresor suele verbalizar que si alza la voz es porque le hablan mal, y no le respetan, siendo esta situación totalmente al contrario.
El perverso suele no hablar, provocando en el otro la posición del que pregunta y repite de manera constante las cosas. Y después, esquiva cualquier reproche diciendo que “Nunca he dicho eso”.La persona que establece una comunicación perversa puede mantener varios discursos a la vez contradictorios.
En otras ocasiones, utilizan un lenguaje técnico y abstracto, obligando al otro a considerar cosas que no entiende, fortaleciendo así su imagen de autoridad, además de utilizar frases inacabadas, puede dar la impresión de saber, aunque no esté diciendo nada.
Al agresor lo que le importa es más la forma que el contenido del discurso, desorientando al otro, colocándole justo en el centro de su diana, lanzándole dardos constantemente, es capaz de adivinar y nombrar las intenciones y pensamientos del otro, dando entender a la víctima que la conoce mejor que ella misma.
 
Mentira. Este tipo de personas no mienten directamente, sino que utilizan los silencios y las insinuaciones para crear un malentendido que posteriormente explotará en su propio beneficio. Su estrategia es el decir sin decir, encontrando siempre la manera de tener la razón.
Les da igual que algo sea verdad o mentira, sino la importancia la encuentran en que lo verdadero es lo que dicen en el presente. Además, suelen decir que su víctima es la que miente, haciendo uso de algún suceso pasado para justificarlo.
 
Uso del sarcasmo, burla, deprecio, descalificación. La utilización de la burla, el desprecio, el sarcasmo o la descalificación, en realidad nacen casi siempre de la envidia.
A través de la descalificación, intentan privar a alguien de sus cualidades, repitiéndole constantemente que no vale para nada.
 
El uso de la paradoja también es habitual, con el objetivo de desquiciar a la víctima, perdiendo esta toda su identidad. Son capaces de bloquear la comunicación de forma rápida y cortante, agotando a la víctima en la búsqueda de soluciones, todas inadecuadas para el agresor.
 
Autoridad. El ejercicio del poder, lo realizan mediante la palabra, afirmando la posesión de la verdad, y de tener un estatus más alto que su víctima en todos los niveles (cultural, económico, social…).
El agresor “sabe” que tiene la razón y que está en posesión de la verdad, no admitiendo una opinión diferente a la suya propia. Opinar diferente es un desafío, un puente directo hacia un conflicto.
 
La comunicación es un medio que utiliza el perverso, depredador o vampiro emocional, para desestabilizar a la víctima, sumergiéndola en las profundidades subterráneas de la sumisión. Un resorte más que ata a la víctima en el proceso de paralización.
 
Fuente: (La mente es maravillosa y Género & derechos humanos)

sábado, 19 de enero de 2013

Las profesiones y los oficios en las que los psicópatas suelen llegar a lo más alto


Acusar a nuestros compañeros, superiores, subordinados o clientes de psicópatas puede ser poco más que una broma despiadada en esos momentos en que ya no podemos más con el estrés laboral, pero quizá haya más razón en nuestras palabras de lo que pensamos. En el libro publicado el pasado año The Wisdom of Psychopaths: What Saints, Spies, and Serial Killers Can Teach Us About Success (Scientific American), del profesor y psicólogo Kevin Dutton, se mantiene que existen unas profesiones más proclives que otras a la aparición de psicopatías.
Una lista que casi pasó desapercibida hasta que Erick Barker la recuperase en las páginas de Business Insider y, gracias a ello, comenzase a recibir una nueva visibilidad. El autor recordaba que no debemos identificar la psicopatía con “la gente que te va a cortar por la mitad con una sierra eléctrica”, tal como el cine nos ha recordado en repetidas ocasiones. Más bien, se trata de un desorden de la personalidad que se relaciona, como asegura la definición, con “unas emociones superficiales”, es decir, “con un menor miedo y tolerancia al estrés, falta de empatía, insensibilidad, ausencia de culpa, egocentrismo, manipulación, irresponsabilidad, impulsividad y comportamientos antisociales como un estilo de vida parasitario y criminalidad”. Solo en contados casos, tales características pueden derivar en un crimen o asesinato.
A continuación presentamos los trabajos y puestos donde, según el autor, existen más psicópatas:
1.- CEO
2.- Abogado
3.- Medios de comunicación (televisión y radio)
4.- Vendedor
5.- Cirujano
6.- Periodista
7.- Oficial de policía
8.- Clérigo
9.- Chef
10.- Sirviente
Curiosamente, un estudio realizado durante el año 2011 se relaciona de manera estrecha con la lista realizada por Dutton, ya que según señalaron los investigadores de la Universidad de St. Gallen, las características de los corredores de bolsa más exitosos eran muy semejantes a las que presentaban los psicópatas, como su capacidad de manipulación de las emociones y llevar a cabo un comportamiento más temerario sin miedo a las posibles consecuencias. Sin embargo, existen otras profesiones en las que la psicopatía apenas hace acto de presencia:
1.- Asistente médico
2.- Enfermero
3.- Terapeuta
4.- Artesano
5.- Estilista / esteticista
6.- Trabajador de caridad
7.- Profesor
8.- Artista creativo
9.- Médico
10.- Contable
 
Una cuestión de conexiones personales
La explicación aducida por el psicólogo es que la susodicha lista viene condicionada por el papel en el que en dichas profesiones juega el contacto con otras personas. Por lo tanto, aquellos trabajos en los que suelen predominar los psicópatas son aquellos en los que se suele actuar en solitario y en el que las emociones no son un factor decisivo. Por eso, precisamente, enfermeros y médicos de diferente tipo son los empleos en los que escasea este tipo de perfil.
Buscan el éxito, pero este puede ser simplemente tener aterrorizados a sus compañerosAl mismo tiempo, los psicópatas son buenos en el pensamiento frío y calculador, en establecer estrategias para alcanzar unos objetivos determinados y obviar los sentimientos en este tipo de decisiones. Por eso mismo, abundan en el puesto de CEO, entre los abogados y los periodistas o en los medios de comunicación.
Cómo detectarlos
En 2011 se publicó en España ¿Es usted un psicópata? Un viaje a través de la industria de la cultura (Ediciones B) del periodista británico Jon Ronson, donde, además de ofrecer un repaso a la historia de la enfermedad a través de los siglos, delimita algunos rasgos de personalidad que suelen definir a este tipo de personas. Y que, básicamente son los mismos que se habían detectado con anterioridad, como una tendencia a la crueldad, ausencia de remordimientos y capacidad de autoengaño.
Al igual que ocurría en el caso de Dutton, Ronson no considera que la violencia sea un factor inherente al comportamiento de todos los psicópatas. Y también coincide en alguna de sus concepciones sobre las profesiones más proclives a este trastorno de la personalidad. En concreto, reconoce que aunque “cualquier jefe puede tener posibilidades de serlo”, cree que “hay muchos psicópatas en el mundo del periodismo, una de las profesiones en las que no tener escrúpulos y ser despiadado se considera un factor positivo”.
Además, señalaba que “la psicopatía es más frecuente en las altas esferas”, ya que considera que “un montón de los psicópatas de cuello blanco no cometen crímenes, sino que llegan a ser tremendamente exitosos en sus profesiones”. Según el autor, la búsqueda del éxito es un rasgo común a la psicopatía, pero este no tiene por qué traducirse necesariamente en la búsqueda de una gran fortuna, sino que puede limitarse a “tener aterrorizada a una pequeña oficina”.

Fuente: (El Confidencial.com)