miércoles, 24 de junio de 2009

El maltratador sutil

El maltratador sutil, ese ser educado, amable, seductor, respetuoso y atento fuera de casa, que no usa la fuerza de sus manos o piernas, no utiliza objetos para golpear, ni agrede sexualmente, pero su violencia tiene el mismo objetivo que la aplicada por medios físicos, anular y dominar a la víctima, pero sus recursos son distintos.
Utiliza como vehículo el lenguaje, la palabra principalmente, pero también el de los gestos y determinados comportamientos no violentos pero si molestos. Para ilustrar imaginemos que una persona recibe un premio y su cónyuge decide no acompañarla con el fin básico de molestarla y porque sabe lo que representa para ella.
Algunos maestros en el arte de la manipulación psicológica manejan un lenguaje ambivalente, por ejemplo a nivel verbal son corteses pero a nivel corporal y no verbal muestran rechazo, distanciamiento o disgusto ante la presencia de la víctima.

Niega tu personalidad. Tu vida, pensamientos y sentimientos no existen. No tienen cabida en la relación. Son de mal gusto. Los suyos no. Va dejando caer sutil o directamente tu escasa valía, tu ingenuidad y poca inteligencia, y capacidad para desenvolverte. Nunca con tales palabras. Solo aseveraciones e interrupciones. Incluso sugerencias envenenadas. A su lado pierdes todo. Sólo él “brilla”. Tú y los tuyos sois restos de feria. De segunda y tercera categoría. [….]
Te niega su apoyo. Nunca tajantemente, pero te das contra un muro, bajo apariencia de despreocupación, de relatividad de las cosas y de insultante frivolidad, él no está, no lo encuentras, se esconde. Porque tu vida tiene que girar en torno a él y sólo a él, no debería tener sentido si no es con él. [….]Siempre está por encima. Cuando te ha negado como pareja, como compañera y ha bombardeado sistemáticamente tu autoestima [….]

Quizás hayan pasado años, muchos años, hasta que puedes descubrir el origen de tu malestar, de tu tristeza, de tus miedos, de tu ansiedad... o la persona que colabora en mantenerlos, entonces se disfraza de cariño, a veces exagerado; de atenciones, con frecuencia desbordantes; en demandas que interpretas como Amor, como un Querer, no son más que celos que en principio divertidos, se convierten en insoportables...

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