domingo, 19 de julio de 2009

El chanteje emocional, la antesala del maltrato psicológico


El chantaje emocional no es un abuso violento ni escandaloso, se produce de forma sutil, tenue casi invisible, pero el precio que pagamos cuando caemos en sus fauces es enorme. Los comentarios y actitudes del chantajista nos hacen sentirnos desequilibrados, avergonzados y culpables. Todo un círculo vicioso que nos sume en un mar de contradicciones por un lado sabemos que tenemos que cambiar la situación, nos proponemos que lo haremos y sin embargo caemos una y otra vez, burlados y manipulados. Comenzamos a dudar de nuestra capacidad de mantener las promesas que nos hacemos y perdemos la confianza en nuestra eficiencia. Cada vez nos rendimos un poco más al chantaje emocional, perdemos contacto con nuestra propia integridad, nuestra brújula interior que nos ayuda a determinar ¿Cuáles deberían ser nuestros valores y nuestra conducta? Cuando convivimos con él, nos carcome y se extiende hasta dañar lo más hondo de nuestra relaciones más importantes y nuestra propia autoestima.

El chantaje emocional es una de las prácticas psicológicas más utilizadas, pero no por ello es legítima. Como estrategia para manejar el comportamiento de los demás, de forma inconsciente o voluntaria, consiste en la presión hacia a otras personas, que son víctimas del chantaje emocional, para que actúen, digan o piensen de una determinada manera, aunque vaya en contra de sus principios.

Esta presión, no es sólo patrimonio de la pareja; en cualquier relación de tipo personal se puede ser tanto víctima como verdugo. De hecho, es un recurso muy utilizado entre padres e hijos. ¿Es que ya no me quieres? o Con todo lo que he hecho por ti, son alguna de las frases más utilizadas por aquellos que lo practican.



EL CHANTAJISTA

Son personas que saben cuánto se valora la relación con ellos y conocen los puntos débiles y los aspectos vulnerables de quienes les rodean. Esconden debilidad e inseguridad ante el criterio y la libertad de actuación de sus seres queridos. Tal inseguridad y necesidad de atención les hace mostrarse como víctimas cuando su prójimo no actúa según su capricho o antojo. Para conseguir que se acaten sus deseos, han aprendido a provocar la culpa.


Susan Forward, en su libro Chantaje emocional, distingue diferentes tipos de comportamientos de la persona que realiza chantaje emocional:

El castigador, dice exactamente lo que quiere y las consecuencias a las que a las que tendrá que atenerse si no se cede a sus deseos.
El autocastigador se dañará, a sí mismo, si no se hace lo que él quiere pero, claro, antes avisa.
La víctima “obliga” a adivinar sus deseos para, luego, dejar claro que es nuestra responsabilidad el asegurar que lo obtenga.
El provocador ofrece promesas maravillosas siempre que se acate su voluntad.


EL CLUB DE LOS 6; SÍNTOMAS DEL CHANTAJE EMOCIONAL
  1. Exsigencia
  2. Resistencia
  3. Presión
  4. Amenazas
  5. Obediencia
  6. Reiteración

Su mejor arma para conseguir lo que quiere es el MIEDO. El chantajista emocional construye su estrategia consciente e inconscientemente en base a la información que le suministramos sobre lo que nos causa miedo. Observa de qué cosas huimos, qué nos pone de los nervios, cómo respondemos físicamente ante nuestros sentimientos. No se trata de que tomen nota para luego utilizarla contra nosotros; todos absorbemos este tipo de conocimientos sobre las personas que nos rodean. El miedo transforma también al chantajista, de no obtener lo que desea se vuelve tan intenso que centra toda su atención en el resultado deseado, lo cual imposibilita percibir cómo nos afecta su forma de actuar.

Todos los chantajista focalizan su atención casi por completo en sus propias necesidades y la forma en que sus presiones son afectan no les importan nada.

LO QUE NOS HACE VULNERABLES AL CHANTAJE EMOCIONAL
  • Una excesiva necesidad de aprobación
  • Un profundo miedo al enojo y a la ira de quienes nos rodean
  • Una gran necesidad de paz, sea cual sea su precio
  • Una tendencia a asumir demasiada responsabilidad por la vida de los demás
  • Un alto nivel de inseguridad con respecto a nuestro valor y capacidad

Debemos tener presente que: SIN NUESTRO CONSENTIMIENTO, EL CHANTAJISTA SE VUELVE TOTALMENTE IMPOTENTE

No hay comentarios:

Publicar un comentario