jueves, 9 de julio de 2009

A mi no me pegaba, cuando el maltrato no lo ves...(III)

[...] Los días pasaban con más pena que gloria y mi relación empezaba a entrar en una espiral de monotonía un sin sabor, impregnaba todo lo que hacíamos, con su ración correspondiente de malas caras, pequeñas discusiones de las que se suponía yo era la culpable por mi forma de ser, empezó la era de ceder, a sus caprichos, a sus ideas ,... nunca pedía opinión y si lo hacia se la pasaba por el forro, mi palabra tenía poco valor, mis problemas eran tonterías de niña chica.... Poco a poco me fui acostumbrando y pasaron los dos años siguientes. Compró con un préstamo de su padre, el apartamento de su abuela ubicado en unas viviendas sociales a las afueras de la ciudad, un barrio muy parecido en el que yo vivía, yo pensé igual querrá que vivamos juntos, para nada, lo quería como picadero y para hacer negocio vendiéndola por mucho más de su valor en negro y comprarse un coche, consiguió venderla y comprarse el coche, pero no sin discutir con su padre que no lo veía claro. Por sorpresa al poco de vender el apartamento, me dice que podíamos empezar a pensar en vivir juntos y buscar una casa, por inercia dije vale. Empezamos a echar solicitudes para adquirir una vivienda de protección oficial. En la primera promoción que echamos a pesar de que a mi no me gustaba la zona, lo hicimos por separado para el cupo general y no conseguimos nada, la segunda vez la echamos como futuro matrimonio ¡¡¡Cielo santo!!!, tampoco tuvimos suerte, viendo lo complicado que era decidimos buscar alquiler, en ese momento descubría su verdadero rostro, tenía que ser en las mejores zonas de la ciudad, más caros por supuesto, él no se merecía menos, no lo entendía, no ponía pegas para las viviendas de vpo y sí para vivir de alquiler, desconcertante ¿Verdad?, en ese momento salió su vena "clasista" que tanto daño me hizo intentando justificar lo que para mi era injustificable, una lucha interna entre mi esencia humana totalmente en contra de cualquier tipo de discriminación y la necesidad de agradar a la persona que amaba, para que me valorara y respetara, GROSO ERROR...

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