domingo, 8 de noviembre de 2009

LAS ESTRATEGIAS DEL MANIPULADOR

El manipulador utiliza por lo general dos tácticas principales: aislar a su pareja y menospreciar todo lo que hace, piensa o siente. Normalmente, nuestra autoestima se alimenta de nuestro autoquerer, de cómo nos va en el trabajo, de nuestras aficiones, gustos, nuestras ilusiones y logros ... Sin embargo, si el maltratador logra aislar a su pareja, su autoestima sólo se puede sostener sobre él, y teniendo en cuenta que todos sus actos consisten en humillarla, es lógico que la persona maltratada acabe con la autoestima muy deteriorada y por los suelos. Lo más triste es que, al sentirse tan inútil e insignificante, termine por creer que se merece esos malos tratos. Del sentimiento de inutilidad nace la dependencia hacia el maltratador. Así, la persona maltratada queda atrapada dentro de un horror un laberinto un círculo vicioso del que se siente incapaz de salir. Su gran dependencia junto con una autoestima gastada, convierte la liberación en algo muy difícil.

En general, para disfrutar de una vida sana psicológicamente es indispensable cuidar diferentes aspectos que nos enriquezcan: las relaciones con nuestros amigos y familia, nuestras aficiones, nuestro trabajo... En el caso de las mujeres maltratadas, enriquecerse de todos estos aspectos es más crucial porque éstos constituirán el único lazo con la vida que podrá mantener independientemente del manipulador y la única vía que podrá permitir que el agresor termine por dominarla totalmente.

Pero no todos los casos son iguales, a veces la técnica de aislamiento no funciona o no logra incomunicar a su pareja. Incluso en estas ocasiones podemos encontrar mujeres que, a pesar de tener una vida rica, siguen con el maltratador. Es probable que no se dé cuenta de la situación en la que se encuentra por cómo racionaliza la actitud y los actos de su pareja. Siempre proyectamos en los otros parte de nosotros mismos; por eso, si queremos a nuestra pareja, podemos interpretar que su comportamiento es por auténtico amor. El amor es ciego precisamente por eso, porque no vemos al otro, sino lo que proyectamos sobre él. Debido a esas racionalizaciones, la persona puede aguantar muchas cosas y los que la rodean pueden no darse cuenta de nada.

Nuestros valores están empapados de la idea de amor romántico: lo bueno es dar todo por la persona que amamos, sacrificarnos por ella, perdonarlo todo, ponernos en segundo plano. Estos valores anclados en nuestro inconsciente, son también culpables de lo que podemos llegar a aguantar.

El maltratador posee una tercera arma poderosa: la doble cara. Una para con los demás y otra para su pareja. Con otras personas puede ser educado, amable, simpático..., esto hace imposible intuir el trato hacia su pareja. La doble cara la puede mostrar incluso dentro de la propia pareja: a veces, después de una gran humillación, se puede llegar a derretir en llantos suplicando el perdón. ¿Se trata de lobos disfrazados de corderos? O, en realidad ¿ Son corderos disfrazados de lobos? Las emociones suelen ser ambivalentes, y, por tanto, su comportamiento puede ser tan sincero cundo atacan como cuando piden perdón. Estos periodos de arrepentimiento también facilitan que las agredidas sigan pensando que hay esperanza en su relación. Es usual que sientan pena por su pareja e intenten ayudarla con el anhelo de que se recuperen y vuelvan a ser felices.
(Fuente : El País semanal)

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