viernes, 1 de enero de 2010

¡¡¡¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!!!!!!!!!!



Recién estrenado el Año Nuevo y después de la resaca de la celebración, empezamos a llenarnos de una energía nueva, que habla de planes, nuevas ilusiones, proyectos... El ritual simbólico de pedir un deseo por cada uva que se come y ratificado en cada campanada, es la puesta en marcha de doce proyectos de cambio.

Tras hacer el balance de lo que fue nuestra vida en estos últimos doce meses, vuelven los deseos y las promesas. Cada año que comienza nos enfrenta con los propósitos no logrados o no cumplidos, con los conseguidos a medias, con los triunfos y con los nuevos desafíos. Cada campanada ratifica un deseo que, en definitiva, es el deseo de evolucionar, avanzar, lograr...
En esta nueva cita con el Año Nuevo no debemos estar ausente de nuestra independencia.
Cada propósito debería estar, imprescindiblemente, a nuestro favor, aún cuando no tengamos la certeza de ser lo correcto. En la vida no hay garantías, la única garantía que tenemos es la conciencia de que lo que hayamos elegido nos resulte muy importante, tanto como para estar dispuestas a renunciar a algo para lograr nuestro objetivo. Siempre que elegimos algo renunciamos a otra opción.

Hay algo fundamental en nuestros propósitos de cada Año Nuevo, si queremos sacar el mejor partido de nosotras mismas y de nuestras capacidades, hay que olvidarse de la dependencia. No ser capaces de hacernos cargo de nosotras mismas nos pone en una situación de riesgo. Elegir nuestra independencia implica que nuestras elecciones pueden ser el medio para lograrla.

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡FELIZ 2010 A TODO EL MUNDO!!!!!!!