sábado, 27 de febrero de 2010

Mitos del amor romántico: el libre albedrío

Creer que nuestros sentimientos amorosos son absolutamente íntimos y no están influidos por factores socio biológicos, culturales, ajenos a nuestra voluntad y conciencia. Aceptar este mito supone no reconocer las presiones biológicas, sociales y culturales a las que las personas estamos o podemos estar sometidas, lo cual puede llevar a consecuencias negativas como exceso de confianza, culpabilización,…

Como broche final al apartado de los mitos románticos diré que estas creencias distorsionadas envueltas en amores de pedestal, están profundamente arraigadas en la mente de muchos que sufren y se frustran cuando se enfrentan a una realidad sentimental que no coincide con esos “mitos románticos”, que como verdades absolutas e incuestionables se les han impuesto desde la niñez.

Algunos de estos se transmiten de una generación a otra y otros se van insertando a través de las idealizaciones que sobre el amor nos vende el cine, las telenovelas, las novelas románticas…, otros se cuelan por los patios de recreo de los adolescentes, etc., sea por una vía o por otra, el caso es que el amor está en el aire y las falacias sobre él por lo visto también.

Es hora de empezar a cuestionar activamente estos esquemas generalizadores con los cuales algunos miden si su compañero o pareja da o no da la talla, y que en el fondo desvirtúan el concepto sano de relación.

viernes, 26 de febrero de 2010

Mitos del amor romántico: Sufrir como prueba de amor “Quien bien te quiere te hará llorar”

Existe un mercado saturado de historias de amores difíciles, imposibles, conflictivos, protagonizado fundamentalmente por mujeres sufridoras, mártires , heroínas que viven sus sufrimientos como pruebas de amor. Viven en una continua ansiedad, donde el pan de cada día es el esfuerzo por entender, cambiar o lograr la atención del amado. Gastan sus energías, agotan el llanto y llegan a la desesperación: para ellas estar enamoradas es sufrir.

Desgraciadamente para nuestra sociedad, sufrir por amor es romántico, no hay un gran amor sin un gran dolor por parte de alguno de los protagonistas.

jueves, 25 de febrero de 2010

Mito de los celos

Creencia que atribuye a los celos la prueba más fehaciente de la presencia de “amor verdadero” en una pareja. Este mito es también introducido por la Cristiandad y constituye un garante de la exclusividad y la fidelidad, anteriormente comentadas. Este mito suele usarse habitualmente para justificar comportamientos egoístas, injustos, represivos y, en ocasiones, violentos.
La realidad de los celos es que son una excusa para poseer, dominar, controlar…, a la pareja para justificar posibles reacciones violentas. Además, los celos son una señal de manipulación e inseguridad por parte de la persona celosa y de su necesidad de ejercer control sobre la pareja.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Mitos del amor romántico: Emparejamiento

Esta creencia fija como objetivo vital para consecución de la felicidad el tener pareja. Un mito que da por hecho que debemos emparejarnos porque es lo normal lo natural pero entendiendo pareja la formada por un hombre y una mujer pues ha sido y debe ser así por los siglos de los siglos, enseñanzas introducidas por la Cristiandad. Y me pregunto ¿Qué pasa con aquellas personas que por las razones que sean no se emparejan?, ¿Y con las parejas de un mismo sexo?, según este mito están abocadas a la soledad a la tristeza a no ser personas completas a ser bichos raros, creando conflictos internos en todas aquellas que se desvíen de algún modo de esta creencia normativa.

martes, 23 de febrero de 2010

Mitos del amor romántico: amor eterno o la perdurabilidad

A través de la literatura, la música y los medios de comunicación masiva, aparejado a muchos mitos se defiende en nuestra cultura, aunque ya no con tanta fortaleza como en otros tiempos, la creencia del "amor eterno".
En este sentido refiere la doctora Patricia Arés: "Ocurre que el deseo amoroso en muchas parejas actuales es construido sobre la base del mito "amor para siempre", "amor espiritual y carnal", "amor en reciprocidad", "integridad e identidad de valores", pero se produce a la vez mucho dolor y frustración, porque se pone en juego
la contradicción entre el mito en el cual creo y lo que vivo en la realidad." (Arés, P., 1995)
El amor romántico o dependiente como bien podríamos llamarle, se manifiesta continuamente en canciones, expresándose como un mito, así como una manera inmadura de amar. Implica subordinación, incapacidad del ser humano para hacerle frente a la adversidad, constituye muchas veces una oda al sufrimiento, y si le prestamos un poco de atención
, hasta al suicidio, porque "sin ti" no existe la posibilidad de vivir.
Lo cierto es que esta forma de expresar los afectos, más que amor, constituye un tipo de chantaje, con implicaciones degradantes de la autoestima de cada persona.

lunes, 22 de febrero de 2010

Mitos del amor romántico: exclusividad


Es la creencia de que el amor romántico y el deseo sexual solo puede sentirse por una persona. Somos para una sola persona, y sólo puede ser esa persona, ninguna más en todo el mundo.
El amor no atrofia la capacidad de atracción por otras personas. Es natural sentirse atraído por otras personas y esto no significa que se ame menos a la pareja. Para muchas personas la fidelidad suele considerarse como una prueba más de amor ya que a pesar de que te gusten otras personas, mantienes el acuerdo de exclusividad alcanzado en la relación.

La aceptación de esta creencia como cierta puede suponer conflictos internos para la persona (dudas, inseguridades, contradicciones ….) además de evidentes conflictos relacionales. Este mito en ciertos momentos puede llegar a entenderse 'como un derecho de propiedad', algo muy peligroso para las parejas sobre todo para las mujeres , “La maté porque era mía”.

sábado, 20 de febrero de 2010

Mitos del amor romántico: matrimonio o convivencia

Creer que el deseo romántico-sexual debe culminar en una unión estable, es otro cuento más. Casarse o emparejarse, no es como comprar una lavadora o cualquier producto que tenga una garantía. El matrimonio no asegura un futuro juntos, ni tampoco asegura la felicidad. Además esta creencia tradicional marca, sobre todo en las chicas, la vivencia del matrimonio como una de las pocas experiencias significativas y de realización.

Lo ideal es casarse enamorado y lo clásico es que después de contraer matrimonio se dé paso a la maravillosa Luna de Miel donde todo es bonito, relajado, idílico, de novela romántica. Pero no se puede pretender que eso se prolongue para siempre. Hay que intentar vivir el presente, amarse en el hoy y trabajar en ello, de pensar lo contrario, una podría llevarse una gran decepción.

Llega un momento en casi todas las relaciones de pareja, en la que la rutina y el aburrimiento te supera. En cada caso el tiempo de duración es variable, unos aguantan muy bien el primer año y sorprendentemente otras parejas aguantan más años, pero al final siempre llega. Como ya sabemos la convivencia es muy dura y lo que al principio nos parecían gestos graciosos y de dependencia, se converten con el tiempo en muy molestos, incluso agobiantes.

El matrimonio no cambia a la gente: Muchos suelen decir que las personas cambian cuando se casan, como si firmar ese papel produjera una especie de transformación en la personalidad. Lo cierto es que podemos madurar, crecer y evolucionar, pero es muy distinto asegurar que se ha cambiado y no es el mismo de antes. Si una mujer es novia de un hombre infiel o muy celoso, él va a seguir siendo igual con o sin anillo, si es que no hay por parte de él una verdadera reflexión en torno a esos comportamientos.

jueves, 18 de febrero de 2010

Mitos del amor romántico: media naranja



Media naranja o “Sin ti no soy nada”

Este es uno de los mitos del amor romántico más extendidos. Esta creencia suscita la búsqueda de alguien que encaje a la perfección como pareja y sin la cual se tiene el sentimiento de ser incompleto en búsqueda constante de su otra mitad. La meta en la vida es conseguir una pareja que “te complete”. Vivirse como algo incompleto. Peligro de perpetuar las relaciones de maltrato.
Es una idea que se transmite sobre todo a las mujeres, a las que con frecuencia se les hace creer que existe, alguien perfecto para ellas (Príncipe Azul), que les ha deparado el destino y que, tarde o temprano, encontrarán. Este mito transmite varias ideas muy perjudiciales para las parejas de la vida real:

  1. Da por supuesto que los seres humanos no somos un ente completo, sino una mitad incompleta de algo, y solos nuestra existencia tiene menos sentido o menos valor. Es decir, la vida de un ser humano no tiene sentido o valor por sí sola, sino encontrando a su mitad. Y muchas personas sienten realmente que solas no valen tanto, y que tener pareja da una especie de estatus (esto se transmite sobre todo a las mujeres).
  2. Parte de la base de que hay alguien hecho a la medida de cada uno y de cada una, que encaja perfectamente con nosotros (con nuestra forma de ser, de pensar, de comportarnos, nuestros gustos, nuestros ideales...). Por lo tanto, en el amor el único esfuerzo que se requiere es el de encontrar a nuestra mitad. La mayoría de los cuentos infantiles, por ejemplo, reflejan este mito y sitúan todas las dificultades y los problemas en ese proceso de búsqueda y establecimiento de la relación de pareja. Y lo demás, ya se sabe, es “ser felices y comer perdices”.
  3. Se supone que una vez encontrada la pareja, y fijada su unión, no es necesario hacer ningún esfuerzo por mejorar la relación o mantenerla, por cuidarla a diario, por prestarle atención y dedicación, por negociar y entenderse. Se supone que no será necesario hacer frente a ningún tipo de frustración o desencuentro, ya que esta persona encajará perfectamente con nosotros en todo.
  4. Puesto que cada persona es una media naranja de otra, si dos personas que son pareja discuten o tienen problemas, según este mito se debería a que no están con la mitad adecuada. Las mitades adecuadas no tienen problemas (no es el hombre o la mujer de su vida). Por tanto, se da por supuesto que es el destino, y no el esfuerzo de los miembros de la pareja, lo que inicia y mantiene el amor, y lo que hace que la relación siga viva y en armonía.
  5. Las personas que creen en este tipo de pareja suelen tolerar muy mal las diferencias individuales, interpretándolas como una falta de amor, o incluso como un ataque personal de su pareja hacia ella/él. Cuando se detectan diferencias individuales (por ejemplo, a ella le gusta el deporte y a él no), se interpretan como signos de que la otra persona no es la media naranja verdadera. No es el hombre o la mujer ideal.
    Las personas que mantienen este ideal de pareja con frecuencia desean hacer todas las actividades junto a su pareja, desean que todos sus amigos/as sean comunes, que sus gustos y aficiones sean las mismas, pasar todo el tiempo posible junto a la otra persona... en definitiva, que ya no haya vida individual para cada uno de ellos, (que rollo ¿No?), puesto que son pareja y son frecuentes las afirmaciones del tipo: “Si no viene mi pareja, no me lo paso bien”.

Lo cierto es que no existen las parejas ideales, sino que existen parejas formadas por personas con más características en común, y que además negocian y se comunican de forma efectiva, de cara a complacerse mutuamente, y a resolver problemas o dificultades que puedan surgir Sólo las personas que saben ser felices con ellas mismas, pueden compartir su felicidad con otro. La felicidad o la satisfacción no es algo que nos aporte o nos dé una pareja, es algo que tienen las personas por sí solas y por ello pueden compartirlo con otras. Independientemente de que una pareja pueda, efectivamente, contribuir a aumentar una felicidad o bienestar que ya existía.

(Fuentes, El Confidencial, Campaña de prevención de la violencia de género , Foro Internacional de juventud y violencia de género)

miércoles, 17 de febrero de 2010

Mitos del amor romántico: El prícipe azul

El Príncipe azul

Este mito alude de manera simbólica al patrón “chico salva chica” y en las chicas funciona alentando una actitud pasiva, de espera y de sumisión. También indica la búsqueda de un patrón de chico concreto que contenga todos los estereotipos de la masculinidad tradicional: “valiente”, “guapo”, “osado”, “caballeroso”. Hombre papel activo, sujeto, frente a mujer papel pasiva, objeto.

Esta creencia, que tiene sus raíces firmemente arraigadas desde los cuentos de hadas, tales como la bella durmiente , se refiere a la ilusión que toda mujer abriga en su inconsciente que en algún momento conocerá a su príncipe encantado, será un perfecto caballero, dulce, atento, diferente y mucho mejor que el resto de los mortales masculinos, que una vez encontrado terminarán sus sufrimientos y tendrá una vida feliz, amorosa y armoniosa.

Desnudando al príncipe azul


Esta teoría tiene algunos puntos débiles que la desacreditan

  1. Las personas somos seres enteros, y por lo tanto, la pareja no nos completa sino que nos complementa y acompaña.
  2. El amor no puede ser una conexión instantánea y telepática por la sencilla razón de que no se encuentra, sino que se construye. Y esto se hace día a día, puliendo la relación, limando las diferencias, negociando los conflictos y aceptando defectos propios y ajenos. En definitiva, compartiendo éxitos y fracasos.
  3. Es posible amar a más de una persona a lo largo de nuestra vida. Por lo tanto, no existe un único ser destinado a nosotros.
  4. Sólo tú te salvas a ti misma. No debes cargar en la otra persona la solución de tus dificultades, barreras, complejos y miedos. Además, la pareja no puede ser un corcho que llene el vacío de una vida insatisfactoria.

Es una creencia infantil debido a que las personas tenemos dos lados, aquel luminoso de cualidades y otro lado más sombrío con defectos. Ambos lados son inherentes a toda persona. El saber, aceptar y reconocer en una misma esos dos lados, sobretodo nuestra sombra, nos ayuda a tener una relación de pareja adulta donde estaremos en condiciones de lidiar con los conflictos que se presenten.

martes, 16 de febrero de 2010

¿Media naranja o naranja entera?

A la hora de abordar la prevención de violencia contra las mujeres, los mitos sobre la pareja y el amor romántico han de ocupar un lugar destacado. Así como su distinta incidencia en hombres y mujeres.
Estas creencias tradicionales transmitidas a través de los diferentes canales culturales (cuentos, películas, novelas, publicidad, lenguaje, etc..) pueden perpetuar relaciones de maltrato.
También pueden confundir y hacer ver amor donde no lo hay deformando la realidad hasta convertirla en una caricatura inalcanzable fuente de frustraciones y violencia.

MITOS DEL AMOR ROMÁNTICO MÁS POPULARES Y EXTENDIDOS EN OCCIDENTE
  1. Príncipe azul
  2. Media naranja o “Sin ti no soy nada”
  3. Mito del matrimonio o convivencia
  4. Mito de la exclusividad
  5. Mito del amor eterno o la perdurabilidad
  6. Mito del Emparejamiento
  7. Mito de los celos
  8. “Quien bien te quiere te hará llorar”
  9. Mito del libre albedrío

Unido a estos mitos tenemos, una EDUCACIÓN SENTIMENTAL DESECILIBRADA, bajo el modelo tradicional de feminidad patriarcal las niñas y las mujeres reciben una educación sentimental rica en matices y se alienta la expresión de sentimientos de tal manera que en algunos casos puede llegar hasta límites en los cuales muchas mujeres llegan a concentrar en su vida sentimental todos sus esfuerzos y expectativas de felicidad.

Por otro lado, desde la masculinidad tradicional machista los niños y los hombres son educados lejos del mundo de los sentimientos (excepto la expresión de ira o de rabia), lo que empobrece su capacidad para expresar lo que sienten y por tanto, simplifica sus relaciones. La carencia de educación sentimental en los niños y hombres está orientada a la potenciación de lo activo y a la proyección en el espacio público. Son entrenados para moverse en la lógica del poder, competitividad (ganadores o perdedores), agresividad, frialdad.

Como consecuencia de este tipo de educación muchos hombres viven el tener pareja como una especie de complemento secundario para su vida al que no dedican el tiempo necesario que el sostenimiento de una relación implica hasta límites de vivir la relación como un estorbo para la consecución de sus objetivos vitales. Esta asimetría educacional genera que las expectativas de hombres y mujeres con respecto a las relaciones de pareja acaben en frustración, conflicto y violencia.

En próximas entradas analizaré cada uno de estos mitos

(Fuente: Talleres de prevención de violencia de género; Foro internacional de juventud y violencia de género)