sábado, 27 de marzo de 2010

Tarjeta roja al maltratador

El Ministerio de Igualdad ha presentado esta mañana una nueva campaña contra la violencia machista, Saca tarjeta roja al maltratador. La titular de ese departamento, Bibiana Aído, ha señalado que se trata de "un gesto simple pero muy poderoso" porque supone "abandonar la complicidad y dar un paso a favor de la justicia". Ha instado a todas y todos a mostrar esa tarjeta roja porque, según ha dicho, "ningún plan será eficaz para acabar con esta lacra" sin una ciudadanía "dispuesta a plantar cara al maltratador, a no ser su cómplice, a denunciar la violencia allí donde se encuentre y dar la cara por esa mujer que está siendo maltratada".

Durante el acto, celebrado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, Aído ha estado acompañada por personajes conocidos que han participado en la campaña, entre los que se encontraban los actores de la serie Cuéntame Pablo Rivero y Ricardo Gómez; la directora de cine Gracia Querejeta; las cantantes Raquel del Rosario y Bebe; el actor Santiago Ramos o el ex jugador de baloncesto Juan Antonio Orenga.

La iniciativa ha contado con la participación de una treintena de personalidades del mundo de la cultura, la comunicación y el deporte, y consiste en la colocación de carteles y en la emisión de una serie de anuncios dirigidos por Gracia Querejeta con guión de Iciar Bolláin. También se ha creado una página web, http://www.sacatarjetaroja.es/ en la que los ciudadanos pueden publicar sus fotos marcando la expulsión de los maltratadores. "El objetivo es generar un movimiento social de forma que cada uno de nosotros, a título personal, acoja este símbolo y lo haga suyo", explica en un comunicado el Ministerio de Igualdad.

(Fuente: El País digital)

jueves, 25 de marzo de 2010

Factores de riesgo en la violencia de pareja: INDIVIDUALES

Por último, se han de considerar los aspectos relativos a la biología, la psicología y la historia personal del agresor y de la víctima. Aunque no se pueden establecer perfiles únicos, sí se dan algunas circunstancias especialmente relevantes en el caso de los agresores.



Asunción de un modelo de masculinidad rígido y estereotipado:
  • los agresores suelen haber incorporado en su proceso de socialización una imagen ideal de lo masculino a la que intentan ajustarse, que se suele caracterizar por la restricción emocional, la necesidad de control, poder y competencia, la obsesión por los logros y el éxito, la homofobia etc. Así, desde la infancia, se enseña a los chicos que tienen que ser fuertes ante los demás, seguros de sí mismos, ganadores, y que no deben mostrar signos de debilidad tales como llorar, tener miedo, etc. Por ello, al establecer relaciones de pareja, ante cualquier amenaza a su autoridad, probablemente harán uso de la fuerza para mantener el control sobre la situación y sobre su pareja. Ello puede explicar, ciertamente, las reacciones de violencia extrema que suelen tener algunos hombres en caso de abandono. La visión excesivamente romántica de las relaciones amorosas puede contribuir al mantenimiento de una relación violenta.

Presencia de psicopatologías:

  • La mayoría de maltratadores no padecen ningún trastorno mental grave, pero sí algunas alteraciones psicológicas (baja autoestima, falta de seguridad, dependencia emocional y marcado temor al abandono, celos patológicos, distorsiones cognitivas respecto de la víctima, etc.).

Abuso de sustancias tóxicas:

  • El consumo abusivo de alcohol y drogas correlaciona positivamente con la violencia en sus diversas formas. En concreto, se da en el 50% de los casos de violencia doméstica a escala mundial.

En el caso de las mujeres que sufren maltrato, la creencia de que el amor lo puede todo:

  • Quizá las lleve a considerar que son capaces de allanar cualquier inconveniente que surja en la relación e, incluso, lograr que el agresor cambie. Los hombres agresores suelen utilizar esta visión del amor para justificar los celos, el afán de posesión y los comportamientos de control que ejercen sobre sus parejas. De hecho, esta visión les facilita que trasladen la responsabilidad del maltrato a sus parejas, cuando éstas no se adecuan a sus requerimientos.


(Fuente: Informe Internacionas 2.003, violencia contra las mujeres en las relaciones de pareja; Centro Reina Sofía, para el estudio de la violencia.)

miércoles, 24 de marzo de 2010

Factores de riesgo en la violencia de pareja: FACTORES FAMILIARES

Ciertos elementos estructurales de la familia y determinados patrones de interacción que se producen entre sus miembros ocasionan conflictos de convivencia que, a su vez, pueden degenerar en violencia, dependiendo de la capacidad del individuo para resolver estos conflictos y de su estilo cognitivo.

Entre estos factores destacan:

  • El grado de verticalidad y rigidez de la estructura familiar
  • El carácter privado del medio familiar
  • La fuerte adhesión a los estereotipos de género
  • El reparto de las responsabilidades familiares
  • El escaso nivel de autonomía de los miembro
  • Los comportamientos y actitudes de los otros miembros de la familia
  • Las diferencias de opinión en las decisiones
  • Las expectativas acerca de lo que se espera de una pareja; etc.
(Fuente: Informe internacional 2003 Violencia contra las mujeres en las relaciones de pareja; Centro Reina Sofia para el estudio de la violencia)

martes, 23 de marzo de 2010

Factores de riesgo en la violencia de pareja: FACTORES SOCIALES

Diversos estresores sociales pueden incrementar el riesgo de que se produzca violencia contra la mujer en la pareja y favorecer que algunas mujeres asuman esta conducta como natural y adecuada.

En el caso de las mujeres víctimas, cabe destacar los siguientes factores sociales de riesgo:
  1. Dependencia económica del agresor, que contribuye al desequilibrio de poder en la relación de pareja y que la coloca en una situación de vulnerabilidad ante el maltrato. Aunque toda mujer puede padecer este tipo de violencia, sea cual sea su nivel socioeconómico, aquellas con una menor formación y con escasos recursos tienen más dificultades para hacer frente a la situación.
  2. Carencia de apoyo familiar y social: es altamente probable que el agresor haya contribuido al aislamiento social de la víctima (restringiendo sus relaciones, actividades, salidas de casa, etc.). Sin este apoyo puede resultar difícil (o imposible) salir con éxito de la espiral de violencia.
  3. Escaso apoyo institucional: la respuesta policial y judicial suele ser insuficiente e inadecuada. Por ello, las víctimas no se atreven ni a abandonar la relación violenta ni a denunciar al agresor. Este hecho se hace especialmente evidente en aquellas circunstancias en las que la vida de la víctima corre peligro (situación que se produce con mucha frecuencia cuando, tras denunciar reiteradas veces al agresor, decide separarse o divorciarse, o cuando ya lo ha hecho). En efecto, es durante la separación o el divorcio cuando se dispara el número de asesinatos de mujeres a manos de su pareja.
  4. Insuficientes recursos y redes de apoyo social: lo habitual es que falte la necesaria red de apoyo a la mujer víctima de violencia en las relaciones de pareja. En particular, faltan casas de acogida para las víctimas y, sobre todo, son insuficientes (cuando no, simplemente, inexistentes) las ayudas para la inserción laboral de las que se encuentre n desempleadas. Los motivos que suelen aducir las mujeres maltratadas para no denunciar su situación o para no separarse de su agresor son diversos: coexistencia de sentimientos ambivalentes, falta de recurso económicos, incertidumbre por su futuro y el de sus hijos, sentimientos de autovalía y eficacia mermados, etc. En especial, la dependencia económica de la víctima hace que soporte en silencio durante años los malos tratos , y que el agresor saque provecho de esta situación.
  5. Victimización secundaria: hace referencia a la victimización que sufre la mujer por parte de las instituciones. El agresor suele presentar una doble fachada. Su capacidad de simulación es tal que engaña incluso a familiares y profesionales , haciéndoles creer que la víctima está desequilibrada. La mujer, por tanto, debe demostrar ante diversas instancias que está siendo maltratada, y puede ser, o no, creída. Además de lo dicho, la víctima frecuentemente debe pasar por la exposición pública de lo ocurrido, la demora de los juicios, etc.

En el caso de los hombres agresores, cabe destacar los siguientes estresores sociales:

  1. La falta de recursos económicos y el desempleo, debido a la carga de estrés que pueden generar. El bajo nivel educativo que, además de dificultar el acceso al trabajo, puede ir acompañado de la aceptación de un buen número de prejuicios –que sesgan la percepción del otro sexo–, así como de ciertos déficit en las habilidades sociales para la resolución de conflictos.
  2. La estructura y el funcionamiento de algunas instituciones contribuyen a la realimentación del problema de la violencia en las relaciones de pareja al reproducir un modelo de relación de poder vertical, autoritario y sexista, y crear un espacio simbólico propicio para el aprendizaje y la legitimación de las conductas violentas en el individuo (por ejemplo, instituciones educativas, laborales, judiciales, religiosas, medios de comunicación, etc.).
  3. El agresor puede sentirse legitimado en sus acciones si, desde las propias instituciones, se minimiza o justifica su comportamiento. Esto se produce, en especial, cuando habiendo cometido una acción punible contra otra persona (un delito), por el mero hecho de que ésta sea su pareja, se tengan en cuenta una serie de atenuantes en su favor. En ocasiones salen a la luz sentencias que, en lugar de disuadir acaban por convertir al agresor en un modelo a seguir por otros hombres. Además, algunos agresores perciben la denuncia como una muestra de insumisión que debe ser castigada, con lo que el peligro de sufrir una nueva agresión aumenta considerablemente.

A este respecto conviene subrayar que: Hay países donde las instituciones siguen tolerando la violencia contra la mujer en las relaciones de pareja, al considerarla un asunto familiar en el que no se debe intervenir. Esa violencia tolerada puede llegar a su forma extrema con la ejecución extrajudicial de la mujer, ya que se cree que con su conducta ha atentado contra el honor de su pareja y familia.

En otros países existen leyes específicas o artículos del código penal que tipifican este tipo de violencia. Sin embargo, no es extraño que quien padece de inmediato las consecuencias de la denuncia sea la propia mujer, quien muy a menudo debe abandonar el domicilio, sin recursos y con sus hijos. Además, la mayoría de los casos de violencia en las relaciones de pareja no se consideran delitos, sino faltas (incluso aquellos casos denunciados por amenaza de muerte). La diferencia entre una consideración y otra es determinante, ya que la pena que se aplica es mucho menor en el caso de la falta que del delito.

(Fuente: Informe internacional 2003 Violencia contra las mujeres en las relaciones de pareja; Centro Reina Sofia para el estudio de la violencia)




lunes, 22 de marzo de 2010

Factores de riesgo en la violencia de pareja: FACTORES CULTURALES

Factores de riesgo cultural

La cultura patriarcal ha fomentado históricamente la desigualdad entre los sexos, lo que en ocasiones ha provocado que se perciba como algo natural e incluso legítimo.

En concreto:
  • Las mujeres han sido subordinadas a los hombres al ser consideradas diferentes e inferiores a ellos; un objeto más de su propiedad, en los casos más extremos.
  • Los hombres han detentado históricamente el poder y la autoridad en la familia (como pater familias) y en la sociedad (como responsables de proporcionar los recursos económicos).

Los estereotipos rígidos de masculinidad y feminidad, que han transmitido en el marco de la cultura patriarcal y generación tras generación, una serie de roles asociados a cada sexo. Estos estereotipos han generado una presión social nacida de la necesidad de ajustarse a ellos. Además, sustentan la creencia de que cualquier desviación de la norma debe ser sancionada y corregida, bien individualmente bien por el conjunto de la sociedad.

De este modo:

  • Los hombres han sido socializados en la competitividad y el recurso a la fuerza para la resolución de conflictos. Durante siglos se ha pontenciado en ellos esta característica; desde la niñez –en sus relaciones entre iguales–, y en la edad adulta –como padres y esposos–. Este hecho puede dar lugar a que se conviertan en maltratadores en sus relaciones de pareja.
  • Las mujeres han sido educadas desde niñas en el cuidado de los demás y en la creencia de que deben ser dóciles, pacientes, sumisas y contribuir, con ese comportamiento conciliador, a la armonía familiar. Este rol puede convertirlas en potenciales víctimas de violencia.

(Fuente: Informe internacional 2003 Violencia contra las mujeres en las relaciones de pareja; Centro Reina Sofia para el estudio de la violencia)

sábado, 20 de marzo de 2010

Factores de riesgo en la violencia de pareja

En el Informe Internacional 2003 realizado por el Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia se realizó un análisis bastante detallado de los diversos factores de riesgo de la violencia de pareja (tanto en el caso de la víctima como del agresor) llegando a las siguientes conclusiones:

Factores sociales y culturales

En el caso de las víctimas cabe destacar los siguientes:
  • Carencia de apoyo social.
  • Escaso apoyo institucional.
En el caso de los agresores cabe destacar los siguientes:
  • Existencia de instituciones (educativas, laborales, judiciales, etc.) que reproducen un modelo de relación de poder vertical, autoritario y sexista.
  • Existencia de instituciones y de un ambiente social que reduce la importancia o justifica el comportamiento violento en general y la violencia de pareja en particular, considerando ésta última como un “asunto familiar” en el que no hay que inmiscuirse.
Factores familiares
  • Estructura vertical y rígida.
  • Fuerte adhesión a los estereotipos de género.
  • Reparto de las responsabilidades familiares acorde con los roles de género.
  • Escaso grado de autonomía de los miembros de la familia.
Factores individuales

En el caso de las víctimas cabe estacar:

  • Cualquier mujer, por el mero hecho de serlo, puede ser maltratada por su pareja o ex pareja. No hay factores de riesgo característicos de las víctimas, aunque la dependencia económica y una visión excesivamente romántica de las relaciones amorosas puede contribuir, si no al origen, sí al mantenimiento de la violencia de pareja.

En el caso de los agresores cabe destacar los siguientes factores individuales:

  • Interiorización de un modelo de masculinidad rígido y estereotipado.
  • Socialización en el valor de la disciplina.
  • Presencia de notas psicológicas relacionadas con la socialización sexista recibida: misoginia, inseguridad, impulsividad, hipercontrol, etc.
  • “Dieta dura” de visión de violencia real o filmada.

En siguientes entradas ampliaré cada uno de los factores enumerados.

Fuente:(Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia)

jueves, 18 de marzo de 2010

El encuentro con el maltratador. Tres tiempos: Ver, comprender y concluir. CONCLUIR

“Luna nueva”. Concluir la relación. Es el momento más peligroso para la mujer. Puede incluso poner en riesgo su vida. Es una etapa de mucha desestabilización psíquica, en la que precisa un acompañamiento sostenido, no culpabilizador, sin juicios, ni pautas establecidas. Requiere disponibilidad absoluta del entorno, para ir y venir, para entrar y salir.

Terminar una relación amorosa enfermiza es difícil pero no imposible. Algunas lo logran por sí mismas, otras necesitan ayuda. Lo importante es darse cuenta de que quien nos quita nuestra autoestima no la va a devolver. Al contrario, en cada intento por restituir la dignidad perdida, quedará más dolida y devaluada. No malgastar más tiempo ni energía. Es hora de ser valientes, de perder el miedo. No sólo se sobrevive, sino que sesiente un intenso alivio. Porque eso no es amor: es adicción. Todo amor que no produce paz, sino angustia o culpa, está contaminado de codependencia. Ese tipo de amor patológico, de obsesión, es sumamente destructivo. Al no producir paz interior ni crecimiento espiritual, no lleva a la felicidad. Si una relación humana resulta perjudicial para la salud física, moral o espiritual, hay que cortar.
Tercera fase, de la liberación, momento para amarse una misma, alejarse, cuara las heridas... No esperes que te devuelvan tus sacrificios, tu autoestima, todo lo que has dado, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se dé cuenta de lo que vales.
Hay que Cerrar capítulos.!!! Ya Tú ya no eres la misma que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, pasar la hoja, abrir un capítulo nuevo.

Fuentes: (ASPECTOS TEÓRICO- CLÍNICOS DEL MALTRATO A LA MUJER de Regina Bayo-Borràs, Psicóloga Clínica-Psicoanalista y páginas web sobre el acoso)

miércoles, 17 de marzo de 2010

El encuentro con el maltratador. Tres tiempos: Ver, comprender y concluir. COMPRENDER

“Cuarto menguante”. Partinedo que la estabilidad emocional de la mujer que va a sufrir malos tratos es frágil, y establecerá un vínculo amoroso de mucha dependencia. Una vez se siente “la pareja de” (novia, esposa, amante), ella ha tragado el anzuelo: cree que ha encontrado la base para desarrollarse como persona. Desde este soporte emocional, puede desear tener un hijo, o ponerse a trabajar, o implicarse en asuntos sociales, y desplegar otras capacidades y recursos. Pero cualquier manifestación de autonomía física o psíquica van a ponerla en peligro: pasar de estar en una posición de sumisión y dependencia a otra de expresión manifiesta de sus deseos no va a ser tolerado sin consecuencias.

Pasar de estar en posición de “objeto” a posición de sujeto es un cambio subjetivo que afirma su identidad, su posición deseante, su capacidad de establecer vínculos amorosos con otras personas: hijo, amigas, trabajo, vínculos llenos de gratificaciones y de sentido para ella. A partir de ahí, empieza a ser una mujer en riesgo, aunque ella no sea todavía consciente. Sólo se da cuenta de que su pareja le pone trabas para todo, luego hay muchos inconvenientes que sortear, más tarde, él le reclama más atención, y le reprocha que lo deje abandonado. Por eso se le hace difícil pensar por sí misma, tener opinión, tomar decisiones.

Empiezan a invertirse los papeles. De ser ella la que está en el lugar de mujer necesitada (de su amor y valoración), ha pasado a ser él quien se siente un hombre necesitado: ¡ella lo comprende tan bien! ¡Él lo vive tan mal! ¡Cómo no lo va entender y comprender si a ella le pasaba lo mismo cuando él se ocupaba de su trabajo, de sus amigos, de sus viajes, etc., y se quedaba horas en casa esperando su regreso! Pero ahora la cosa es distinta. Lo que ahora es diferente es que él se lo toma muy mal: su independencia su rebelión, sus protestas, las vive como ataques personales, a su dedicación por ella. Empieza la espiral de violencia: los reproches, las acusaciones, las agresiones físicas y verbales, los arrepentimientos, el perdón, la reconciliación, y vuelta a empezar. Comienza “el cuarto menguante, y la luna de hiel”.
En este segundo tiempo ella “comprende” que algo va mal. Cada vez está más asustada, más cansada, más dolorida. Somatizaciones diversas la aquejan, la espalda, la cabeza, las extremidades. Cada vez es más difícil conciliar el sueño, el insomnio es pertinaz, siempre en situación de alerta por temor al arrebato de furia, de celos, de ira. Puede comprender que ella no está bien, porque tiene ansiedad difusa, luego ataques de angustia, o explosiones de llanto. Si hay algo que “comprende” es que no se siente comprendida. Ya no hay armonía ni alegría en el encuentro mutuo. Ella lo teme, lo evita, se esconde, da excusas, dice mentiras o no toda la verdad, está agazapada en una versión diminuta de su vida. Empieza a convertirse en la metáfora de un “pie de china”. Se aísla de su propia familia, de las amigas, no les explica lo que está pasando porque todavía no sabe cómo explicarlo, cree que le traicionaría acusándolo de “pequeñas tonterías del día a día”. Está identificada con el agresor.

Esta situación va generando un estado de alerta permanente, que tiene que ver con una angustia real. Es un estado traumático, que agota sus energías paulatinamente, entra en un estado de letargo. Aturdida, bloqueada, pierde su capacidad de pensar, inhibe y paraliza reacciones de defensa y protección: se van inhibiendo y reduciendo sus capacidades yoicas. Empieza a ser una mujer en estado “menguante”. Es la indefensión aprendida. La reducción y merma de sus capacidades se va profundizando: “no sabe lo que le pasa”, aunque sabe que algo va mal. No puede relatar lo que le sucede, no puede asociar la violencia psicológica con sus síntomas. Cree que es tonta, inútil, que no hay remedio para su torpeza o su inestabilidad emocional. Empieza a culpabilizarse. Entra en el estado de “indignidad melancólica”. Pierde el deseo sexual, ya no tiene ganas de arreglarse, ya no queda nada de la sensación de plenitud. Vuelve a la oscuridad. Abundan los autorreproches, pueden aparecer también ideas suicidas. Ella comienza a creer que no se merece otra cosa mejor porque ya no tiene ganas de complacerle, de hacer el amor, de seguir a su lado. Es un momento muy difícil: acuden a los médicos, testigos privilegiados del malestar y sufrimiento que está viviendo. Pero sigue presa en las redes del desamor.

Para “comprender” que está perdiendo lo que le queda de su propia autonomía personal, incluso de su propia integridad vital, se requiere la presencia y participación de terceros. Alguien ha de venir a mostrarle que ella ya no es la misma de antes, que está muy desmejorada, que se la ve triste y preocupada. No es necesario incluir como causa de este cambio a su pareja, pues ella lo defenderá y no aceptará ningún comentario sobre la marcha de su relación. “Todo va bien, como siempre”. La negación es la primera y más rotunda defensa de la relación de maltrato. La banalización de la situación es otra protección para no entrar en los detalles de la dinámica relacional. “Hay día buenos, hay días malos”.
Lo que puede definir más fielmente el maltrato psicológico es que consiste en la anulación de la subjetividad de la víctima. Los medios más eficaces son la humillación y la culpabilización sistemática, reiterada, permanente. Esta estrategia destructiva es lo que caracteriza la actitud general del agresor. Este la domina a través de la desvalorización (no sirves para nada), la controla humillándola en público y en privado (no entiendes de estas cosas, mejor estás calladita), la somete angustiándola (mira que te doy). La convence de que todos los problemas son por su culpa, y los errores corren por su cuenta (si me hubieras hecho caso). A la descalificación, humillación, culpabilidad se suman los insultos, las burlas, la coerción, las críticas, los desprecios, los chantajes, los silencios, las amenazas, (como vuelvas a decir o hacer esto, ya verás). A veces basta una mirada, un gesto. La finalidad es el aislamiento afectivo, económico y social.
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Fuente: (ASPECTOS TEÓRICO- CLÍNICOS DEL MALTRATO A LA MUJER de Regina Bayo-Borràs, Psicóloga Clínica-Psicoanalista)

martes, 16 de marzo de 2010

El encuentro con el maltratador. Tres tiempos: Ver, comprender y concluir. VER

Luna llena: Un primer tiempo sería el del establecimiento de la relación, producto de una
colusión: “él me va a dar aquello de lo que deseo, necesito y me hará feliz: una nueva imagen ,de mí misma, valorada y valorable; y la prueba de su amor es su plena dedicación a mi persona”. Años más tarde, habrá otra versión: “Nadie se había preocupado tanto de mí como él lo hacía cuando fuimos novios. Pero luego, al nacer el niño, todo fue muy distinto, se acabaron las atenciones y llegaron sus amenazas”.

Es el tiempo del conocimiento mutuo, más bien, de malos entendidos, porque él no se muestra tal y como es y ella no ve más allá de lo que le muestra. Cada uno asegura haber encontrado lo que necesita desesperadamente. Las proyecciones son intensas, como en cualquier relación amorosa, y el espejismo narcisista colma expectativas. Las de ella tienen que ver con ser -¡por fin!- entendida, cuidada, protegida, es decir, alguien en quien confiar.

Lo que se ve es más lo que se necesita ver que lo que hay. Sólo suele verse la apariencia, la imagen que oculta otras carencias, pero que ofrece una impresión de seguridad, fuerza, decisión, valentía. Suelen ser atributos del estereotipo de la masculinidad. Precisamente todo lo que le “falta”, y todo lo que cree que le dará bienestar y seguridad. Se encuentra en un estado de “luna llena”: plena, dichosa, reluciente.

El maltratador se coloca en posición de Yo Ideal, narcisista omnipotente; ella queda embelesada por esta posición.

Es el momento de la alienación subjetiva: creerse el discurso del otro, ponerse a su servicio, renunciar a su propia identidad. Es precisamente “la mujer” que el hombre maltratador quiere poseer, y que, para lograrlo, tendrá que dominar. Así, pues, es el momento, para cada uno de los dos, de ver lo que no hay, del ilusionismo contrario a las ilusiones, del espejismo opuesto a la relación especular; es el momento de “las trampas del amor”. En estas trampas hay más palabras que hechos: el maltratador le dice que la quiere sin límites, en exclusividad, que tiene el privilegio de ser amada como ninguna otra mujer. Son ofrendas a cambio de someterse, de esclavizarse, de renunciar a su libertad y autonomía.
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Fuente: (ASPECTOS TEÓRICO- CLÍNICOS DEL MALTRATO A LA MUJER de Regina Bayo-Borràs, Psicóloga Clínica-Psicoanalista)

domingo, 14 de marzo de 2010

Conductas para intentar conseguir la dominación

El hombre maltratador quiere poseer y para lograrlo, tendrá que dominar.

El psicoterapeuta Luis Bonino, especialista en masculinidad y relaciones de género, ha elaborado una clasificación que nos permite identificar las conductas para conseguir la dominación:

  • Intimidación.
  • Toma repentina del mando: tomar decisiones sin consultar, monopolizar.
  • La apelación al argumento de la lógica y la “razón” para imponer ideas o elecciones.
  • La insistencia abusiva, a fin de obtener por agotamiento lo que desea a cambio de un poco de “paz”.
  • El control del dinero.
    El uso expansivo del espacio físico.
  • La maternalización de la mujer, es decir, la creación de condiciones para que ésta dé prioridad al cuidado de las otras personas.
  • La manipulación emocional, que genera en la mujer dudas sobre sí misma y propicia sentimientos negativos y de dependencia.
  • Las descalificaciones que conllevan la indefensión.
  • La desautorización y desvalorización que generan sentimientos de inferioridad.
  • El paternalismo desde el que se trata a la mujer como si fuera una niña.
  • La falta de intimidad.
  • El distanciamiento. Las mentiras, el incumplimiento de promesas...
  • La autoindulgencia con la que elude el maltratador su propia responsabilidad.
  • El intento de generar lástima a través de comportamientos autolesivos o amenazas de suicidio.

sábado, 13 de marzo de 2010

Enfrentarse al Perverso Narcisista

Vencer a este tipo de personajes, o intentar vengarnos de ellos es prácticamente imposible e implica un coste emocional muy alto. En todo caso, la víctima debe analizar el problema "fríamente", dejando de lado la cuestión de culpabilidad. Para ello debe abandonar su ideal de tolerancia absoluta y reconocer que alguien a quien ama presenta un trastorno de personalidad que resulta peligroso para ella del que debe protegerse.

Una de las reglas esenciales que debemos cumplir cuando nos acosa un perverso moral, es dejar de justificarnos. Todas las cosas que hagamos o digamos se pueden volver en contra nuestra.Al principio, cualquier cambio de actitud tenderá a provocar un aumento de las agresiones y de las provocaciones.

No tiene sentido tratar de dialogar con el agresor porque toda palabra que se utilice con él puede volverse en nuestra contra y traerá más agresión. Los mensajes del perverso narcisista son ambiguos e imprecisos deliberadamente. Mantienen expresamente la confusión para luego poder decir que ellos no hacen nada, si se les reprocha.

Se trata de un camino sin salida; la única salida es cortar la relación por completo tratando de encontrar apoyo en la familia, amigos o un psicólogo.
A nivel nacional, no hay leyes que nos protejan de este tipo de personas y además estas agresiones son muy difíciles de probar por su carácter silencioso y porque, de necesitar testigos, normalmente serán amigos, conocidos de ambas partes o comunes y quizás no tengan voluntad de enfrentar esa situación comprometedora. Como primera medida, lo mas sano es rápidamente alejarse del agresor y, si hubiese alguna posibilidad de demostrar con testigos este maltrato, tal vez se pueda llevar el caso a la justicia.

jueves, 11 de marzo de 2010

Algunas Características de mi maltratador

Analfabeto emocional, semblante duro, serio y frío: desde el principio me pareció muy serio, eso le daba un aire misterioso y de hombre maduro. Pero con el tiempo me pareció muy raro,muy distante, poco cálido, apenas se reía y cuando lo hacía parecía una caricatura y casi siempre de las desgracias ajenas, nunca me supo explicar sus sentimientos, no me hablaba de ellos y en todo el tiempo que estuvimos juntos lo más cariñoso que me dijo fue: “Te quiero” y “ me has hechizado, que ésto no sé como tomármelo, la verdad, ¿Seré una bruja?, nunca lo he visto llorar y sólo una vez emocionarse por algo, cuando le dije que me llevaba mi mascota una gata que todavía no he podido recoger.


Inmaduro: no se enfrentaba a los problemas, se iba sin decir nada , cuando venían familiares míos a casa y no estaba de humor se encerraba en la habitación y no salí ni a saludar ni nada, no asumía sus responsabilidades toda la culpa era mía, era de coger rabietas y entonces venía su silencio su indiferencia ya podía intentar hablar con él que era imposible.


Estafador: trapicheando con la declaración de la renta poniendo datos falsos o pensando cómo estafar a las aseguradoras, puso denuncias falsas de robo para cobrar del seguro.


Envidioso: muy envidioso de todo el mundo, sobre todo de los que disfrutaban de la vida, de los que disfrutaban con poco, con criticaba con guasa sarcástica.


Carente de empatía: no entendía que yo estuviera triste, o que sus reacciones me hería y me hacían mal, me decía que era una ingenua utópica, no se creía que me pudiera hacer daño con sus silencios o con sus sarcasmos, pensaba que las emociones eran de personas débiles.


Dormilón: dormía muchísimo por la noche, a veces a media mañana se echaba en el sofá y las siestas de horas y me decía que se sentía cansado. Era muy poco activo la mayoría de las veces, sin embargo, en otras empezaba hacer cosas al “tun tun”, sin sentido, sin necesidad algunas eran absurdas o al menos desde mi punto de vista, como ir al campo y tirar comida para los animales del bosque, cómo si no supieran buscarse la vida! O empezar a poner el suelo de madera destrozando las paredes y dejándolo a medias.


Vago: su ley la del mínimo esfuerzo, rara vez salía de él colaborar en las tareas o en ayudar a un familiares en mudanza u otras actividades. Cuando se estaba preparando las oposiciones entraba en los foros metiendo bulos, dando información falsa para confundir, decía que quería desanimarlos. Eso sí los demás tenían que desvivirse por él.


Consumista: podía pasar toda la vida en unos grandes almacenes y si es el Corte inglés mejor, obsesionado con las marcas, pensaba que le daban prestigio que era más molón con lo último en tecnología o cosas para el hogar, la cuestión era comprar, aunque no lo necesitara, para aparentar un estatus una posición.


Egoísta y egocéntrico: lo más caro siempre era para él, no lo compartía y si alguna vez lo cogía como era el caso de la DSN de Nintendo me lo echaba en cara que estaba enganchada o cosas así. Su dinero era suyo y el mío de los dos, nunca me dijo lo que ganaba lo supe al ver una de sus nóminas, rara vez tenía algún detalle y cuando el trabajo empezó a empeorar para mí y cobraba mucho menos, me echaba en cara que apenas aportaba dinero cuando yo aportaba la mitad de mi sueldo y él no llegaba a un tercio del suyo y no estábamos agobiados con las facturas. Cuando se fue a Algeciras dio de baja la línea de Internet el año que estuvo fuera, me dijo que no podría aportar dinero a casa que tendría yo que llevar los gastos porque él tenía que mantenerse allí, por ese tiempo yo estaba cobrando el paro no me importó hacerlo a pesar de que sus gastos serían menores puesto que compartió piso.


Muy reservado, introvertido y retraído: apenas me hablaba de él y lo que me dijo resultó mentira, cuando se enfadaba o algo le molestaba nunca me lo decía simplemente se callaba y su semblante se endurecía mucho más, ha llegado a estar un mes sin hablarme estando viviendo juntos. Si creía dominar un tema al final demostraba un asco y desprecio por todo lo que dijeran los demás. Si no dominaba o no le interesaba, no te hacía ni caso. Nunca hemos resuelto los problemas, se metía en su introversión y dejaba que el tiempo los solucionara, salvo cuando nos separamos que ya no tenía sentido hablar de nada. Tiene un amigo y apenas se relaciona con nadie, nunca iba a las cenas de trabajo, no mantenía las relaciones con conocidos o compañeros de trabajo yo no conocí a ningún compañero suyo, sólo a su amigo. Su comunicación era el silencio, su castigo era el silencio, me sentía sola en compañía. Me contó muy poco de su experiencia en Algeciras, me hablaba de sus compañeros, pero no de sus compañeras.


Me mantuvo al margen de casi todo lo suyo: no quiso que conociera a su familia, la conocí por presión de su madre y fue después de tres años de novios y seis viviendo juntos, nunca he vuelto a ir, ni a comer, ni a cenar, ni por Navidad, no quería, decía que eran muchos de familia. No quiso que fuera a verlo a Algeciras que por motivos de trabajo estuvo un año viviendo allí, no me lo dijo directamente siempre había una excusa para que no fuera. Me ocultaba invitaciones para ir a comer o cenar a casa de su hermano, él decidía, invitaba a sus familiares a casa justo las dos tardes que yo trabajaba y si no preguntaba porque veía las pruebas de la visita, no me enteraba.


Totalmente estereotipado: vive encorsetado por los estereotipos, si no tienes dinero no eres nadie, por la calle no se come, la mujer que es guapa es tonta, los pobres son unos marginados, el mundo es de los fuertes, le daba vergüenza que dijera que se teñía el pelo porque era poco varonil, un día le pedí que me comprara compresas y me dijo: ¿Qué va a pensar la gente de mí?…


Misógino: criticaba cruelmente a las mujeres, las tachaba de tontas, poco capaces, sensibleras.., las tenía clasificadas en dos grupos, con las que se casaría y con las que sólo se acostaría. Cuando discutía con él sobre esas críticas o pensamientos me decía “Tú eres distinta”, algo que nunca entendí. Creía que las mujeres nacemos con una fregona bajo el brazo y que en casa había duendes que hacían las tareas del hogar, porque yo nunca hacía nada.


Mentiroso compulsivo: mentía por todo, hasta lo evidente, al principio lo creía, pero para ser un buen mentiroso hay que tener mucha memoria, cosa que no tiene y yo sí, lo pillé en muchas pero al final ya ni se lo decía y me reía, todo era fachada y tenía un mundo inventado.


Narcisista: estaba por encima del bien y del mal, él era perfecto, lo suyo era lo mejor, él mundo le debía la vida, tenía unos aires de grandeza que me parecían ridículos, soñaba con ser rico, con tener un regimiento de sirvientes, basaba en ello su felicidad en tener dinero, cosas porque así la gente le respetaría, me decía de tener un arma para protegerme no sé de qué? y le dije que nada.
Celoso y preguntón: celoso de todo aquel que me dijera cosas agradables o que me hiciera regalos o se interesara por mí, me espiaba el móvil y la cuenta de messenger. Cuando saludaba a alguien me hacía un interrogatorio sobre quién era de qué lo conocía..., dejé de saludar a la gente, porque ma agobiaba con tanta pregunta.


Criticón destructivo: sus críticas eras corrosivas, puro sarcasmo, no se escapaba nadie, sólo veía los defectos de los demás y los engrandecía, ridiculizaba a la gente y se reía cruelmete de ellos, de sus necesidades, no aportada nada positivo, su lema era "antes de que me critiquen, critico primero."


Cobarde: rara vez me miraba a los ojos cuando sabía que tenía razón. Huía de todo aquel que descubría sus fechorías o conociese algo de él. Criticaba a mis amigas que lo habían calado e intentó separarme de ellas, con algunas lo consiguió . Pocas veces hablaba de cara con nadie si se le oponía, no se mojaba en las conversaciones. No daba la cara ante los problemas y decía sus verdaderas opiniones, luego en privado les criticaba.


Vengativo: cuando quería vengarse no quería mancharse las manos, ni dejar rastro, una vez en el garaje de nuestro edificio me dijo que abriera la puerta del coche con fuerza y la dejara caer para que golpeara en la puerta del coche del vecino para dañarle la pintura, porque sus hijos, (un niño de 10 años en ese entonces y un bebe), le habían dado al suyo.


Falso: más falso que Judas, nunca era lo que parecía

Algunas de sus lindezas: “Luego hablamos”, luego era igual a nunca, “Impides que prosperemos”, a prosperar se refería a tener más dinero, comprarnos una casa más grande, un coche más caro… “Este piso es una mierda”, por ser una Vivienda de Protección Oficial aunque era de obra nueva, al final se quedó él porque yo quise y él prefería vendérsela a un extraño antes que a mí “Aquí no vive más que gentuza”, refiriéndose a los vecinos por ser trabajadores, obreros “Los extranjeros no traen más que problemas y miseria nos quitan el trabajo y nos van a invadir, a los dos meses de separarnos estaba consolándose con una chica de origen paraguayo, “Estas desperdiciando tu potencial con esos trabajos de mierda”, mi trabajo era de educadora social en una zona marginal de mi ciudad, tenía un sueldo mileurista al principio que fue a menos pero me gustaba mucho y no nos comían las deudas, "te gusta complicarte la vida", esta frase la decía cuando discutíamos sobre mi trabajo,…


Promesas que nunca se cumplieron: un viaje al extranjero, viaje a Algeciras y alrededores para que me lo enseñara, tener familia ¡Gracias al cielo!, felicitaciones, regalos, detalles, conocer al resto de su familia, no me presentó a dos hermanos y a una hermana, uno de sus hermanos no lo he llegado a conocer en casi 10 años de relación, los otros dos los conozco por fotos, cenar fuera de casa o tomar unas copas, desde que nos fuimos a vivir juntos jamás salimos de fiesta juntos...




Estas son sólo algunas de sus características pero hay muchísimas más y mucho más excentricas, como para escribir un libro, pero creo que no es necesario apuntarlas todas.

martes, 9 de marzo de 2010

Una carta muy especial

Llevo días pensando en ti, hasta hoy no me he atrevido a escribir. Eres una mujer muy especial, he tardado tiempo en conocerte, en saber ¿Qué quieres? , ¿Quién eres?, pero puedo afirmar, que tengo ante mí a una persona excepcional, muy especial.

Te quiero con todas tus virtudes y defectos, ahora me doy cuenta de ello; amar es saber rectificar, es aprender a valorar pequeñas cosas del día a día que representan la dedicación y el esfuerzo personal, las ganas por crecer y mejorar, las ansias por intentar ser cada día un poquito mejor y compartirlo con los demás.

Admiro tu valentía tras luchar noche y día, por superar difíciles caminos, por dar lo mejor a tu familia, por ser quien eres hoy. Sé que meses atrás nunca pensaba en ti, pasabas desapercibida entre mis pensamientos. En ese momento no supe encontrar el tiempo que tanto te merecías, no supe atender a tus demandas ni supe prestarte la atención que a gritos pedías; por ello hoy, en esta carta, te pido perdón, nunca jamás volveré a cometer el mismo error.
Pienso en todo lo que has conseguido y siento realmente orgullo al ver cumplidos tus objetivos. Tienes una familia hijos que te adoran, un trabajo en el que los compañeros te apoyan, un pequeño negocio fruto de tu esfuerzo que va viento en popa; puedes sentirte satisfecha, eres una gran mujer, una mujer de éxito, te felicito por ello.

Hasta ahora sabes que nunca te he dicho cuanto te valoro y aprecio; por ello, he decidido sentarme frente al espejo y escribir esta carta, necesitaba mirarte a los ojos y hablar contigo de nuevo. Hoy por fin puedo hacerlo, sin miedo y decirte sinceramente lo mucho que te quiero.

Para terminar, me gustaría añadir un consejo: Sigue así, estoy orgullosa de ti. Desde ahora tienes mi apoyo, no vuelvas a dudar de ello.
Por cierto, ¿Te he dicho lo guapa que estás hoy?

A mi Amor Propio,

FDO: YO



En ocasiones, en algún momento de nuestra vida, por instantes..., podemos dejar de querernos. Si eso ocurre, con más o menos ayuda, podemos recuperar aquella autoestima perdida y darle el reconocimiento que se merece, por ejemplo, con una carta.

Hablar con nuestro "yo interior" es una tarea que muchas veces dejamos aparcada, y quien mejor que nosotros para reflexionar, si es necesario corregir y por supuesto admirar nuestros logros.

Os animo a escribir una carta a vuesto "yo interior", vuestra autoestima, vuestros pensamientos...Seguro que tenéis mucho que decirles.


lunes, 8 de marzo de 2010

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Feliz Día de la Mujer Trabajadora!!!!!!!


Hoy es el día internacional de la mujer trabajadora, porque lo somos y mucho. Un homenaje a nuestras madres, hijas, amigas, compañeras, conocidas, desconocidas… Un día en el que debemos recordar que la mujer todavía sufre discriminación en todo el mundo. Más o menos acentuada, pero en todo el mundo. Podía haber escrito un panegírico, un manifiesto, una proclama sobre la mujer para unirme al homenaje, pero he preferido hacerlo con estos versos:

"Una mujer fuerte es una mujer esforzada.
Una mujer fuerte es una mujer que se sostiene de puntillas
y levanta unas pesas mientras intenta cantar Boris Godunov...
Una mujer fuerte es una mujer "manos a la obra"
limpiando el pozo negro de la historia.

Y mientras saca la porquería con la pala
habla de que no le importa llorar,
porque abre los conductos de los ojos...
Ni vomitar, porque estimula los músculos del estómago...
Y sigue dando paladas, con lágrimas en la nariz.

Una mujer fuerte es una mujer con una voz en la cabeza,
que le repite: "Te lo dije: sos fea, sos mala, sos tonta...
nadie más te va a querer nunca".
"¿Por qué no eres femenina,
por qué no eres suave y discreta...
por qué no estás muerta...?".

Una mujer fuerte es una mujer empeñada
en hacer algo que los demás están empeñados en que no se haga.
Está empujando la tapa de plomo de un ataúd desde adentro.
Está intentando levantar con la cabeza la tapa de una alcantarilla.
Está intentando romper una pared de acero a cabezazos...

Le duele la cabeza.
La gente que espera a que haga el agujero,
le dice:"date prisa...¡eres tan fuerte...!"

Una mujer fuerte es una mujer que sangra por dentro.
Una mujer fuerte es una mujer que se hace a sí misma.
Fuerte cada mañana mientras se le sueltan los dientes
y la espalda la destroza.
"Cada niño, un diente...", solían decir antes.
Y ahora "por cada batalla... una cicatriz".

Una mujer fuerte es una masa de cicatrices
que duelen cuando llueve.
Y de heridas que sangran cuando se las golpea.
Y de recuerdos que se levantan por la noche
y recorren la casa de un lado a otro, calzando botas...

Una mujer fuerte es una mujer que ansía el amor
como si fuera oxígeno, para no ahogarse...
Una mujer fuerte es una mujer que ama con fuerza
y llora con fuerza...
Y se aterra con fuerza y tiene necesidades fuertes...

Una mujer fuerte es fuerte en palabras, en actos,
en conexión, en sentimientos...
No es fuerte como la piedra
sino como la loba amamantando a sus cachorros.
La fuerza no está en ella,
pero la representa como el viento llena una vela.

Lo que la conforta es que los demás la amen,
tanto por su fuerza como por la debilidad de la que ésta emana,
como el relámpago de la nube.
El relámpago deslumbra, llueve, las nubes se dispersan
Sólo permanece el agua de la conexión, fluyendo con nosotras.
Fuerte es lo que nos hacemos unas a otras.

Hasta que no seamos fuertes juntas
una mujer fuerte es una mujer fuertemente asustada..."
Marge Piercy

A pesar de que los derechos de la mujer en el siglo XXI no han mejorado demasiado, ser mujer sigue requiriendo un esfuerzo hercúleo, derechos y deberes no van a la par, no quiero perder la esperanza, pues si volvemos la vista atrás nos damos cuenta del gran camino recorrido y ¿Nos vamos a parar ahora?


domingo, 7 de marzo de 2010

¿Cómo puedo ayudar a una víctima de malos tratos?

Ayudar a una víctima que ha sufrido o sufre malos tratos, a demás de ser un acto de generosidad infinito, es realmente complicado y llega a ser frustrante.

Complicado porque debemos actuar con mucha cautela con la persona a la que queremos ayudar, pues su fragilidad psicológica se convertirá en un muro infranqueable si no sabemos tratar el tema con delicadeza y una paciencia infinita.
Frustrante porque en muchos casos se escuchan defensas, justificaciones..., hacia el agresor difíciles de imaginar y de comprender pero que debemos asimilar sin culpabilizar todavía más a la víctima de la situación o antes de retirar nuestra ayuda.

Elementos que debemos tener en cuenta para ayudar a una persona que sufre maltrato:
  • Ofrecerle sensación de seguridad y apoyo: Debemos mostrarnos como una figura de confianza, para ello frases como "no se cómo lo has soportado"," a mí eso no me habría pasado"..., no son las más adecuadas. Lo importante es hacer ver a la persona que el primer paso y más importante es reconocer que eres o has sufrido malos tratos y hay que salir de ese infierno, y tú estarás en ese y en todos los pasos siguientes.
  • Creera la víctima. Si, creer, confiar es lo que nos dice, algo que muchos no hacen por las situaciones relatadas por las víctimas.
  • No culpabilizar. Algo habitual es decir frases que hacen aumentar la sensación de culpabilidad, lo que incrementa la inseguridad y el miedo. No se deben hacer juicios morales de ninguna de las partes, pero si deben rechazarse las actitudes violentas en todas sus formas sin llegar a concretar. Esto dará sensación de seguridad a la víctima al no sentirse presa de un juicio paralelo y comenzará a ver su situación dentro del ámbito social.
  • Reeducar en las propias valías personales. Cuando una víctima sale de una situación de maltrato suele sentirse perdida ante la sensación de llevar las riendas de su vida. Debe trabajar su autoestima y su sentimiento de valía para llegar a una autonomía completa, para ello debemos intentar proveerle de herramientas que le ayuden en este paso tan difícil. Podemos proporcionarle información, buscar alternativas, animar a la toma de decisiones propias, apoyar dichas decisiones y apoyarle en momentos de frustración y fracaso.
  • Paciencia ante la ruptura por etapas. Esto es aceptar los últimos coletazos de la relación, en la que rupturas y reconciliaciones van a darse más de lo que desearíamos. Es en este momento donde debemos poner nuestro esfuerzo en no culpabilizar, creer, apoyar y esperar. Cada separación será una pequeña victoria, pues en cada periodo de abandono la persona irá recuperando retazos de su vida anterior y sensaciones, perdida de autoestima, valía y sentimiento de independencia. Esta ruptura por etapas es una de las cosas más difíciles de soportar para la persona que está ayudando, pues es donde la frustración tendrá sus picos más altos, pero debemos ver esto como un proceso que la víctima debe atravesar para crear la desvinculación con su agresor. Si la figura de apoyo desaparece, este proceso no se dará, por lo que la dependencia se hará más intensa. Si nos mostramos pacientes y apoyamos sus decisiones, ayudando a analizar los motivos que han llevado a esa situación, los miedos, las ansiedades..., conseguiremos que sienta que fuera de la relación tiene un apoyo con el que contar, y el miedo dará paso a la esperanza.
Mucho ánimo y mucha paciencia a todas aquellas personas que deciden o han decidido ayudar a una persona maltratada, siempre que ese apoyo no repercuta directamente en vuestra salud, merece la pena seguir intentándolo.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Efectos en los niños, víctimas o testigos, de la violencia de género

UNICEF señala que aunque no se les ponga la mano encima, presenciar o escuchar situaciones violentas tiene efectos psicológicos negativos en los hijos. Aunque no sean el objeto directo de las agresiones, padecen violencia psicológica, que es una forma de maltrato infantil y que la Convención Internacional de los Derechos del Niño -ratificada por España- considera una forma de maltrato infantil y la recoge en el artículo 19 como "violencia mental".
Las alteraciones detectadas en los niños/as afectan a diferentes áreas: física, emocional, cognitiva, conductual y social (Wolak, 1998):

Problemas físico:

  • Retraso en el crecimiento
  • Dificultad o problemas en el sueño y en la alimentación
  • Regresiones
  • Menos habilidades motoras
  • Síntomas psicosomáticos (eczemas, asma...)
  • Síntomas psicosomáticos (eczemas, asma...)
  • Inapetencia, anorexia
Problemas emocionales:

  • Ansiedad
  • Ira
  • Depresión
  • Aislamiento
  • Baja autoestima
  • Estrés post-traumático
Problemas cognitivos:

  • Retraso en el lenguaje
  • Retraso del desarrollo
  • Retraso escolar (rendimiento)

Problemas de conducta:

  • Agresión
  • Crueldad con animales
  • Rabietas
  • Desinhibiciones
  • Inmadurez
  • Novillos
  • Delincuencia
  • Déficit de atención-hiperactividad
  • Toxodependencias
Problemas sociales:

  • Escasas habilidades sociales
  • Introspección o retraimiento
  • Rechazo
  • Falta de empatía/Agresividad/Conducta desafiante
(Fuente: Documento violencia de género: consecuencias en la infancia; psicología científica .com)

martes, 2 de marzo de 2010

¿QUÉ HACER SI NUESTRA AMIGA O HIJA NOS DICE QUE SUFRE MALOS TRATOS?

¿Cómo actuar frente a una hija que, aún siendo mayor de edad, aparece como una niña, más vulnerable y atemorizada que cuando tenía 5 o 6 años?, ¿Qué puedo hacer? ¿Qué debo hacer? ¿Hasta dónde implicarme? ¿Cuándo intervenir? ¿Cómo hacerlo? ¿Dónde ir a buscar ayuda? Son preguntas que padres, amigos o compañeras se hacen cuando un ser querido cercano a ellos es víctima de malos tratos por parte de su pareja. Con esta información intentaré ayudar con algunas de las respuestas a esos interrogantes.

Una de las principales características de los agresores es que intentan separar a sus parejas de las amistades y de la familia, así consiguen que se transformen en seres vulnerables y dependientes. El aislamiento es el factor de mayor riesgo para una víctima de violencia.

Seguramente ella se encuentre bastante aislada. La familia y amistades pueden ayudar a paliar los efectos de la violencia. En la juventud el grupo de amigas y amigos es muy importante, es un círculo de referencia que puede prestar ayuda por lo que los padres deben acercarse a este círculo de amistades.

Para contrarrestar este aislamiento los padres y amistades pueden hacer:

  1. Arroparla, atenderla, llamarla por teléfono
  2. Estar presentes aunque ella se enfade o no le guste… Informarle e si es posible acompañarla al servicio específico correspondiente, Centros de la mujer del municipio, comisaría…
  3. Podemos hablar con ella sobre el maltrato intentando tratar lo siguiente:
    Qué significa que una persona te controla: te pide explicaciones continuamente, te habla de prohibiciones y amenazas, intenta que no tengas secretos y te exige que le dediques todo tu tiempo… Cuando te está humillando: cuando se burla de ti, cuando queda contigo y no acude, cuando te insulta y expresa en público comentarios despectivos sobre tu persona…
    Cuando te está manipulando: haciéndote responsable de todos sus problemas, haciendo preguntas con doble intención, tratando de desviar conversaciones que no le convienen…
    Se muestra celoso por sus inseguridades haciendo que cualquier cosa nos haga sentir celosas y pretendemos que la otra persona cambie y se adapte.
  4. Cuando la pareja está conviviendo, llamaremos por teléfono con frecuencia racional, aunque a él le moleste, para mantener el contacto y si es posible haciendo turnos entre varias personas. Aunque ella también se enfade por las llamadas, debemos evitar enfadarnos nosotros.

Si decide no dejar a su agresor, hay que sugerirle que se ponga en tratamiento psicológico acudiendo a los servicios especializados, si corre peligro y dudamos entre denunciar o no, nos preguntaremos qué haríamos si él fuese un desconocido. Si la respuesta de que denunciaríamos, entonces a denunciar.

Si ella ha decidido dejarlo pero él insiste:

  1. Trataremos de cambiar los números de teléfono que él conoce y si no es posible tratar de ser los primeros en responde.
  2. No conversaremos con el agresor porque él tratará de informarse acerca de ella
  3. No dejaremos que entre en la casa bajo ningún concepto
  4. No le transmitiremos a ella mensajes de él aún por motivos económicos o de salud
  5. No le contaremos a ella lo que hace o le ocurre a él
  6. Si sospechamos que vigila, en casa, en el trabajo o en el centro de estudios, procuraremos acompañarla si es posible y ella está de acuerdo. Haremos con ella un plan para cambiar rutinas e itinerarios
  7. Buscaremos una forma de comunicación rápida, para que se comunique con nosotros en caso de emergencia
  8. Insistiremos en que reciba tratamiento psicológico
Todas estas medidas deben tomarse tras hablarlo con ella y siempre que esté de acuerdo. NO debemos olvidar un aspecto prioritario: llegará un día que nuestra tarea como madres, padres, hermanos, amigas concluirá porque el fin último es que ella recupere su vida lo más autónoma e independiente posible.
(Fuente: Guía de Recursos, editada por el Instituto de la Mujer Aragonés para familiares y amigos)

lunes, 1 de marzo de 2010

LA VIOLENCIA PERVERSA EN LA PAREJA

Es un tipo de violencia sutil, insidiosa y permanente, se presenta por medio de pequeños ataques verbales, miradas de desprecio y sobre todo por una fría distancia. Los ataques se suelen multiplicar hasta volverse frases mordaces, sarcasmos e ironías corrosivas delante de testigos o en privado, criticando todo lo que hace o dice o dice su compañera.

La violencia perversa aparece en los momentos de crisis, cuando un individuo que tiene defensas perversas no puede asumir la responsabilidad de una
elección difícil. Se trata de una violencia indirecta que se ejerce esencialmente a través de una falta de respeto.

Este tipo de maltrato refleja diversas actitudes por parte del maltratador: hostilidad, que se manifiesta en forma de reproches, insultos y amenazas; desvalorización, que supone un desprecio a la opiniones, a las tareas o incluso al propio cuerpo de la mujer; e indiferencia, que representa una falta total de atención a las necesidades afectivas y los estados de ánimo de la mujer llegando a ridiculizándolos.

En la pareja, el movimiento perverso se inicia cuando la afectividad empieza a faltar, o bien cuando existe una proximidad demasiado grande hacia el objeto amado. Una proximidad excesiva puede dar miedo. Por esta razón, lo más íntimo es lo que se va a convertir en el objeto de la mayor violencia.

Un individuo narcisista impone su dominio para retener al otro, pero también teme que el otro se le aproxime demasiado y lo invada. Pretende, por tanto, mantener una relación de dependencia, o incluso de propiedad con el otro, para demostrarse a sí mismo su omnipotencia. La víctima, inmersa en la duda y en la culpabilidad, no puede reaccionar.


(Fuente: libro “El acoso moral” Marie-France Hirigoyen ; Documento “Mujeres maltratadas”, del Dr Benjamin Dultzin y T.S. Adriana Rudiño)