jueves, 25 de marzo de 2010

Factores de riesgo en la violencia de pareja: INDIVIDUALES

Por último, se han de considerar los aspectos relativos a la biología, la psicología y la historia personal del agresor y de la víctima. Aunque no se pueden establecer perfiles únicos, sí se dan algunas circunstancias especialmente relevantes en el caso de los agresores.



Asunción de un modelo de masculinidad rígido y estereotipado:
  • los agresores suelen haber incorporado en su proceso de socialización una imagen ideal de lo masculino a la que intentan ajustarse, que se suele caracterizar por la restricción emocional, la necesidad de control, poder y competencia, la obsesión por los logros y el éxito, la homofobia etc. Así, desde la infancia, se enseña a los chicos que tienen que ser fuertes ante los demás, seguros de sí mismos, ganadores, y que no deben mostrar signos de debilidad tales como llorar, tener miedo, etc. Por ello, al establecer relaciones de pareja, ante cualquier amenaza a su autoridad, probablemente harán uso de la fuerza para mantener el control sobre la situación y sobre su pareja. Ello puede explicar, ciertamente, las reacciones de violencia extrema que suelen tener algunos hombres en caso de abandono. La visión excesivamente romántica de las relaciones amorosas puede contribuir al mantenimiento de una relación violenta.

Presencia de psicopatologías:

  • La mayoría de maltratadores no padecen ningún trastorno mental grave, pero sí algunas alteraciones psicológicas (baja autoestima, falta de seguridad, dependencia emocional y marcado temor al abandono, celos patológicos, distorsiones cognitivas respecto de la víctima, etc.).

Abuso de sustancias tóxicas:

  • El consumo abusivo de alcohol y drogas correlaciona positivamente con la violencia en sus diversas formas. En concreto, se da en el 50% de los casos de violencia doméstica a escala mundial.

En el caso de las mujeres que sufren maltrato, la creencia de que el amor lo puede todo:

  • Quizá las lleve a considerar que son capaces de allanar cualquier inconveniente que surja en la relación e, incluso, lograr que el agresor cambie. Los hombres agresores suelen utilizar esta visión del amor para justificar los celos, el afán de posesión y los comportamientos de control que ejercen sobre sus parejas. De hecho, esta visión les facilita que trasladen la responsabilidad del maltrato a sus parejas, cuando éstas no se adecuan a sus requerimientos.


(Fuente: Informe Internacionas 2.003, violencia contra las mujeres en las relaciones de pareja; Centro Reina Sofía, para el estudio de la violencia.)

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