lunes, 1 de marzo de 2010

LA VIOLENCIA PERVERSA EN LA PAREJA

Es un tipo de violencia sutil, insidiosa y permanente, se presenta por medio de pequeños ataques verbales, miradas de desprecio y sobre todo por una fría distancia. Los ataques se suelen multiplicar hasta volverse frases mordaces, sarcasmos e ironías corrosivas delante de testigos o en privado, criticando todo lo que hace o dice o dice su compañera.

La violencia perversa aparece en los momentos de crisis, cuando un individuo que tiene defensas perversas no puede asumir la responsabilidad de una
elección difícil. Se trata de una violencia indirecta que se ejerce esencialmente a través de una falta de respeto.

Este tipo de maltrato refleja diversas actitudes por parte del maltratador: hostilidad, que se manifiesta en forma de reproches, insultos y amenazas; desvalorización, que supone un desprecio a la opiniones, a las tareas o incluso al propio cuerpo de la mujer; e indiferencia, que representa una falta total de atención a las necesidades afectivas y los estados de ánimo de la mujer llegando a ridiculizándolos.

En la pareja, el movimiento perverso se inicia cuando la afectividad empieza a faltar, o bien cuando existe una proximidad demasiado grande hacia el objeto amado. Una proximidad excesiva puede dar miedo. Por esta razón, lo más íntimo es lo que se va a convertir en el objeto de la mayor violencia.

Un individuo narcisista impone su dominio para retener al otro, pero también teme que el otro se le aproxime demasiado y lo invada. Pretende, por tanto, mantener una relación de dependencia, o incluso de propiedad con el otro, para demostrarse a sí mismo su omnipotencia. La víctima, inmersa en la duda y en la culpabilidad, no puede reaccionar.


(Fuente: libro “El acoso moral” Marie-France Hirigoyen ; Documento “Mujeres maltratadas”, del Dr Benjamin Dultzin y T.S. Adriana Rudiño)

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