jueves, 29 de abril de 2010

INTERNAN A UNA NIÑA DE 5 AÑOS EN UN CENTRO DE MENORES PARA FORZAR LAS VISITAS CON SU PADRE.

Me hago eco de este comunicado que he leído en el blog "Maltrato y violencia".
COMUNICADO

Asociación Pro Derechos del Niño y la Niña
VILLARREAL

INTERNAN A UNA NIÑA DE 5 AÑOS EN UN CENTRO DE MENORES PARA FORZAR LAS VISITAS CON SU PADRE.

28.04.2010

Una niña de 5 años lleva más de un mes aislada e incomunicada de su madre, de su colegio, etc. en un centro de menores para forzar un régimen de visitas con el padre al que no ve desde su nacimiento.
La orden fue emitida por el Juzgado de Primera Instancia nº 3 de la ciudad castellonense, y ejecutada por la Policía Nacional el día 23 de Marzo.

Fuentes del caso informan que la niña lo está pasando muy mal y que la imposición de visitas al padre en tales circunstancias le está provocando rechazo y ansiedad.
Desde el centro de menores de la Generalitat Valenciana se ha informado al Juzgado de la conveniencia de que la niña vea a su madre. A pesar de ello el Juzgado mantiene la medida.

Por esa razón la Fiscalía de Castellón sintiéndose obligada a plantearse la repercusión que pueda tener en la niña la separación drástica de su madre, y considerando "negativo y contraproducente" el aislamiento al que está sometida, insta al Juzgado de Primera Instancia nº 3, a que se restablezca la comunicación entre ambas.

QUERELLA CRIMINAL CONTRA LA JUEZA DE VILLAREAL:
La madre acusa a la Jueza María Fernanda Tejero Seguí de prevaricación, injurias y calumnias y ya ha interpuesto la correspondiente querella criminal.


VALORACIÓN DE PRODENI

Se da la circunstancia de que el padre no ha visto a su hija prácticamente desde que nació fruto de una corta relación de pareja de hecho, y que la pretensión actual de establecimiento de visitas ha chocado con la falta de vínculo de la menor, obligada a relacionarse con una persona desconocida. A tal efecto, según fuentes de la madre, desde el Punto de Encuentro Familiar se constató la imposibilidad de llevar a cabo los encuentros sin una previa preparación, siendo esa y posteriores circunstancias de rechazo de la menor las que motivaron a la Jueza a disponer un cambio de medidas, estableciendo la custodia compartida quincenal entre ambos progenitores, cuyo efecto no pudo producirse, como la propia titular del Juzgado reconoce en su auto de 25 de Marzo 2010:

"(Š) porque un traslado directo de esa guarda y custodia a favor del padre podría resultar perjudicial para la menor atendido el hecho de que ésta no tiene contacto alguno con el mismo, prácticamente desde que nació".

Sorprende sobremanera advertir que en el mismo auto donde dice lo anterior, disponga encerrarla en un centro de menores y aislarla de su madre para imponerle las visitas con la persona que no conoce, sin apelar al perjuicio que una medida de tal calibre le pueda ocasionar.

Semejante incongruencia de efectos devastadores en una niña de 5 años, que ve rota su normalización y estabilidad familiar para dar satisfacción a los intereses de una parte, desacredita a la juzgadora y pone en cuestión su autoridad, pues estando sometida al imperio de la ley conculca los sagrados derechos de la menor, pudiendo incurrir en alguna figura delictiva, tal como la parte de la madre, establece en su querella criminal.

Es así que la decisión de cortar drásticamente la relación de la niña con su madre y mantenerla aislada en un centro de menores para iniciar las visitas con un padre al que no ve prácticamente desde su nacimiento, choca frontalmente con las garantías jurídicas que benefician a la menor en cualquier causa o litigio en que se vea afectada, pues la ley establece la primacía de su interés superior sobre cualquier interés de parte (Convención de los Derechos del Niño, Art. 3; Ley Orgánica de Protección Jurídica del Menor 1/96, art. 2). Interés superior que no es otra cosa que la plena satisfacción de sus derechos, y no lo que se le ocurra a cada señoría de turno, cuando ordena acciones que en vez de proteger derechos, flagrantemente los conculcan.

Conviene recordar la doctrina jurídica sentada por la Sala Civil del Tribunal Supremo de Junio de 2009, que dispone que antes de llevarse a efecto cualquier medida de cambio de familia, titularidadŠ de un menor, se tengan en cuenta por encima de cualquier otro interés de parte, sus circunstancias personales, perjuicios a su salud, estabilidad, educación, etc. Doctrina de la que parece tan alejada María Fernanda Tejero Seguí cuando ha dispuesto una actuación tan contraria a los derechos de esa niña, o, en palabras del propio Fiscal: "Negativa y contraproducente".

Para más información, consultar con la madre: CRISTINA Tfnos: 622 38 21 04 y 964 533 906
(Fuente: Blog Maltrato y violencia)

martes, 27 de abril de 2010

Pasos del proceso de recuperación

El cículo vicioso del maltrato se puede, romper y de él se pude salir. Es difícil, duro y doloroso, pero merece la pena soberanamente. Se recupera la dignidad, más fortalecida como persona y sobre todo vuelve a tomar las riendas de su vida, que nunca debió perder.

Una mujer que sufre violencia puede salir de esta situación cuando...

  • Pone nombre a lo que le está sucediendo y al daño producido por la situación de violencia.
  • Deja de sentirse culpable por la violencia ejercida contra ella.
  • Recupera su autoestima, aprende a establecer límites y recupera su capacidad crítica.
  • Redescubre sus recursos personales, familiares, sociales, laborales,...
  • Recobra la confianza en sí misma.
  • Deja de negar y ocultar la realidad de la violencia.
  • Recupera su equilibrio emocional.
  • Deja atrás el miedo y la vergüenza.
  • Afronta el futuro con seguridad y esperanza.
  • Mejora su estado de ánimo
  • Aprende a controlar la indignación y el enfado.
  • Recobra su independencia, autonomía, individualidad y libertad personal.
  • Retoma las relaciones positivas con su entorno.
  • Vuelve a sentirse una persona digna.
  • Recupera su identidad personal.
  • Reelabora un nuevo proyecto de vida.
  • Su salud física mejora.
  • Se recupera de las lesiones psicológicas -estrés traumático- y las secuelas emocionales.
  • Se le da apoyo institucional, legislativo y social.
  • Tiene credibilidad ante la sociedad.

Una mujer que sufre violencia puede salir de esta situación cuando vuelva a recuperar el control de su vida.

























lunes, 26 de abril de 2010

Dificultad de la mujer maltratada para revelar su victimización

En teoría puede parecer que es relativamente fácil identificar los malos tratos, en la práctica no lo es tanto. Muchas mujeres maltratadas no tienen conciencia de su victimización, tal y como se observa en la encuesta de población realizada en España –más de un millón de mujeres víctimas de violencia doméstica no se consideraban como tal, a pesar de haber sufrido agresiones (insultos o amenazas, empujones o golpes, comportamientos de dominación y control,…) y, en otros casos, no desean revelar que son víctimas de maltrato.


En este sentido, existe una tendencia a que las mujeres maltratadas no informen acerca de su victimización (Goldberg y Tomlanovich, 1984; Stark y Flitcraft, 1988).


Razones por las que un elevado porcentaje de mujeres maltratadas oculta o tienden a ocultar su victimización (Amor, 2000):


Diferentes miedos de la mujer maltratada

  • A la venganza por parte del maltratador (penurias económicas, aumento de la gravedad del maltrato, etc.).
  • Al estigma que conlleva ser considerada “víctima” de maltrato doméstico.
  • A ser culpada por su victimización.
  • A sufrir consecuencias psicológicas por la revelación (por ejemplo, depresión o ansiedad debido al recuerdo del maltrato).

Historia negativa a partir de revelaciones previas

  • La absolución del agresor en algún juicio.
  • El incremento de los malos tratos o el riesgo de ser asesinada por el maltratador.
Información negativa acerca de la revelación
  • Casos de violencia muy grave que aparecen en los medios de comunicación.
  • Victimización secundaria, falta de apoyo institucional, etc.
Dificultades para recordar aspectos relacionados con su victimización
  • Amnesia psicógena.
  • Estados disociativos.
  • Creencias o sentimientos de la mujer
  • Sentimientos de culpa o de vergüenza (la mujer puede sentirse provocadora del maltrato, hablar del maltrato sexual no resulta nada fácil, etc.).
  • Creencias culturales distorsionadas (por ejemplo, "el verdadero maltrato es el físico", "el maltratador con el tiempo se calmará", etc.)
Aislamiento en el que se encuentra la víctima
  • Físico
  • Psicológico
  • Familiar
  • Social
Todos estos aspectos llevan a gran parte de las mujeres maltratadas a minimizar, ocultar o incluso a negar el maltrato del que son (o han sido) objeto. Habitualmente tardan mucho tiempo, (la media está entre 5 y 10 años), en revelar lo que ocurre y en acudir en busca de ayuda, porque con anterioridad -y como es lógico- la mujer suele intentar resolver el problema mediante respuestas individuales. En cambio, cuando se sienten incapaces de resolver la situación por sí mismas, suelen recurrir a familiares (suyos o de su pareja), amigos, vecinos..., o a instituciones que les pueden dar apoyo y ayuda legal, terapéutica, etc.

Otro aspecto de interés es que las mujeres maltratadas recuerdan con precisión el primer episodio de maltrato físico, pero no el inicio del maltrato psíquico, ya que su comienzo es más sutil, imperceptible y se hace más difícil el poder situarlo en el tiempo. Obviamente, cuando existen amenazas claras de muerte, penurias económicas, chantajes, vejaciones, etc., la percepción de peligrosidad que la mujer tiene es mayor. Asimismo, el estado psicológico generado en las víctimas derivado del maltrato –baja autoestima, sintomatología depresiva, aislamiento social, etc.- facilita un grado de confusión en cuanto a su victimización.

Finalmente, algunos estereotipos sociales contribuyen a que las víctimas oculten su victimización. Por ejemplo, la consideración de que “la violencia familiar atañe al ámbito de lo privado” es uno de los que más cuesta desterrar de nuestra sociedad. También existen expresiones (refranes, dichos populares, chistes, etc.) que de algún modo justifican o minimizan la violencia contra las mujeres. Como aspecto positivo cabe señalar que cada vez hay un mayor rechazo social de los comportamientos violentos, y de que no se puede utilizar el concepto de intimidad -zona espiritual íntima y reservada de una persona o de un grupo, especialmente de una familia- para justificar los comportamientos vejatorios del individuo agresor puertas adentro. Dicho de otra forma, una cosa es la intimidad entre los miembros de una familia, y otra muy distinta la violencia doméstica.


miércoles, 21 de abril de 2010

Teorías explicativas sobre la permanencia de la mujer maltratada en la relación de maltrato

Existen múltiples teorías que tratan de explicar ¿Por qué una mujer maltratada sigue conviviendo con su agresor por un tiempo prolongado? Éstas se pueden dividir en dos grandes grupos. Por un lado, están las teorías que se centran en los principales factores que influyen en el proceso de toma de decisiones, en el que las víctimas realizan múltiples análisis: de los costes y beneficios de seguir o abandonar la relación, del grado de compromiso que tienen dentro de la relación de pareja, de su capacidad percibida para salir con éxito de la relación de maltrato,... Y, por otro, están las teorías referidas a la dependencia emocional de las víctimas y a las repercusiones psicopatológicas del maltrato, que dan gran importancia, entre otros factores más específicos de cada teoría, a la intermitencia entre el buen y el mal trato (Dutton y Painter, 1981, 1993; Long y McNamara, 1989). A continuación una breve síntesis de las ideas centrales que plantean las principales teorías explicativas sobre la permanencia de la mujer maltratada en la relación de maltrato.

Teorías sobre el proceso de toma de decisiones

  1. Teoría de costes y beneficios: La mujer decide abandonar o seguir la relación de pareja después de considerar las ventajas (beneficios) y desventajas (costes) percibidas en función de las posibles alternativas que se le presentan.
  2. Modelo de la inversión: La mujer analiza su grado de compromiso en la relación de pareja a partir de tres factores: grado de satisfacción, alternativas e inversión realizada en recursos materiales y psicológicos.
  3. Teoría de la trampa psicológica: La mujer maltratada tiene la esperanza de que cese el maltrato y cree que invirtiendo más esfuerzos y tiempo puede lograr una relación de pareja armoniosa.
  4. Modelo del proceso de toma de decisiones en mujeres maltratadas: La mujer toma una decisión en función de dos preguntas: a) ¿estaré mejor fuera de la relación?; y b) ¿seré capaz de salir de ella con éxito?

Teorías referidas a la dependencia emocional y a las repercusiones psicopatológicas del maltrato

  1. Teoría de la indefensión aprendida: La persona que durante un periodo prolongado de tiempo sufre maltrato de forma impredecible e incontrolable llega a un estado de indefensión que hace más probable su permanencia dentro de esa relación. Asimismo su malestar, falta de motivación, apatía,..., interfiere gravemente en su proceso de toma de decisiones.
  2. Teoría de la unión traumática: Esta teoría se refiere al vínculo emocional que se establece entre dos personas, cuando una de ellas provoca maltrato intermitentemente a la otra
  3. Modelo del castigo paradójico: La permanencia en la situación de maltrato se debe a las contingencias de reforzamiento que se establecen en función de un patrón cíclico de interacción.
  4. Modelo de intermitencia: Las víctimas de maltrato pueden autodevaluarse e idealizar al agresor debido a la diferencia de poder entre la víctima y agresor, así como a la intermitencia extrema entre el buen y el mal trato.
(Fuente: MUJERES VÍCTIMAS DE MALTRATO DOMÉSTICO, Pedro J. Amor & Isaura A. Bohórquez)






lunes, 19 de abril de 2010

Cambio de Actitud

Si después de romper la relación con un maltratador sea físico o psicológico, continuamos centrando nuestra atención en él, en sus mensajes, sus llamadas,... estamos perdiendo tiempo y energías muy preciadas para centrarnos en nosotras mismas y seguiremos enganchandas psicológica y emocionalmente a él, dilantando el proceso de curación de las heridas emocionales.

Él Sabe exactamente qué decir para hacerte sentir culpable o responsable de todo lo que ha sucedido, su objetivo es confundirte para poder mantener el control sobre ti y sobre tu vida.


Si nosotras centramos la atención en ellos caeremos y en sus trampas, nos pasaremos toda la vida hablando del maltratador, que es exactamente lo que desean que hagamos. De esta manera, les estamos cediendo poder, cierta autoridad y control sobre nosotras. De alguna manera, les estamos dando permiso para hacer lo que mejor saben: controlarlo todo. “Nosotras les otorgamos ese poder de control”.


Por consiguiente, “somos nosotras” quienes podemos elegir centrar la atención en nosotras mismas y cambiar nuestra actitud. Al dirigir nuestra energía y concentrarnos en nuestras necesidades, comenzamos a dedicar nuestro tiempo y nuestros esfuerzos en nuestro proceso de curación. Este cambio de atención de ellos a nosotras, es un cambio de actitud muy importante, pues nos permitirá recuperar el control sobre la situación y sobre nuestras vidas.


No debemos olvidar que los sentimientos y las necesidades de las víctimas no son importantes para un maltratador, porque no le importa el daño que haya hecho, sólo le importa satisfacer sus necesidades y, en la mayoría de los casos, necesitan a la víctima para lograr sus objetivos. No sienten ninguna compasión, y queda muy claro, que un maltratador no ayudará a una víctima a sobreponerse del maltrato que ha sufrido. Es posible que monte una farsa, haciéndole creer que sólo él la comprende y le puede ayudar, que no puede vivir sin ella y se muere de pena, pero el único propósito de sus cuentos es retener a la víctima a su lado, que le dé una segunda oportunidad o que vuelva a confiar en él. El maltratador no ayudará a la víctima a terminar con una relación abusiva.

De modo que dejar de centrar la atención en el maltratador, porque simplemente no cambiará de actitud.


Pero tú sí podes cambiar.

Por mucho que duela el maltrato psicológico, el físico el emocional..., por muy injusto que sea haber sido engañada, abusada, maltratada..., por favor, concentra tu atención en ti misma. Deja de centrarla sobre él. Dejea de pensar en lo injusto que ha sido contigo, deja de pensar que tiene que cambiar y cambia tu propia actitud.

Esto no es fácil, porque requiere mucho esfuerzo y fuerza de voluntad, pero si una no se ayuda, ¿Quién lo hará?, el maltratador seguro que no no.


Enfócate en tus necesidades, en tus virtudes o fortalezas, concéntrate en tu propio bienestar, centra tu atención en aquellas cosas que necesitas cambiar en tu vida.


No le cuentes nada de tu cambio de actitud. Aprende a respetar tu privacidad, dedícate tiempo para honrar tus sentimientos comienza a cambiar lenta y paulatinamente. Deja atrás lo que no te sirve, dejar atrás lo que pasó, no significa “perdonar” u “olvidar”, simplemente significa superar una situación, dejar de vivir dentro del ciclo del maltrato, dejar la piel de víctima y “cambiar el enfoque y la actitud” frente a tu propia vida.


Tienes el poder de cambiar tu vida, el maltratador no.


No permitas que nadie y mucho menos un maltratador te quite ese poder. No entregues tu poder personal a un maltratador. No le regales tu poder personal a nadie, es tuyo, es tu vida. Tú eres la persona que está sufriendo, eres quien necesita recuperar la confianza en ti misma y reconstruir tu autoestima.


¿Realmente crees que un maltratador te tenderá la mano para que puedas alcanzar tus metas personales con éxito? No. No te ayudará a reconstruir tu autoestima, tampoco te ayudará a recuperar la confianza en ti misma y mucho menos a tener éxito.


De modo que, empieza a pensar en ti misma. Olvídate del maltratador, porque tú necesitas toda tu atención; el maltratador no.

viernes, 16 de abril de 2010

Hacen falta cinco cumplidos para resarcir un insulto

El efecto de la palabra desabrida es más perverso que la propia sucesión de hechos. El impacto del lenguaje es sorprendentemente duradero. Una actitud perversa la pueden imaginar con un dibujo sencillo —de un chimpancé empujando a otro al río o de una persona soltando una piel de plátano en la baldosa que está a punto de pisar un anciano—, pero en cuanto un niño ha aprendido a escribir “perverso” le quedará grabada para siempre esa palabra. El poder de la palabra escrita en los humanos supera todo lo imaginable.

Científicos como el psicólogo Richard Wiseman se adentran en lo que le pasa a la gente por dentro cuando se comporta de una manera determinada. Más de un lector se preguntará, por supuesto: “¿Es posible que durante miles de años hayamos prodigado menos cumplidos que acusaciones, sin saber que estábamos destruyendo la convivencia de una pareja o de una sociedad?”. Ahora resulta que, después de años investigando las causas de la ruptura de una pareja, el porcentaje de las que desaparecen es mucho mayor cuando uno de los miembros es extremadamente tacaño en los cumplidos, costándole horrores admitir: “¡Qué razón tienes, amor mío!”.

Estos experimentos están haciendo aflorar una sospecha centenaria. No sirve de nada mentir y buscar maneras alambicadas de hacer creer al otro que compartimos su criterio, estando a años luz de hacerlo. Cuando los consultores de parejas problemáticas o en vilo aconsejan mayor recato, fórmulas envolventes que disfracen la situación real o sobreentendimientos subliminales, no consiguen engañar a nadie.

Siendo eso así, resulta inevitable preguntarse por los efectos sociales de que la mitad de la población esté siempre imputando al resto razones infundadas, taimadas, perversas, interesadas para explicar su comportamiento. Será muy difícil no sacar la conclusión de que esas palabras calan hondo en la mente colectiva y acaban dividiendo en dos partes irreconciliables a la sociedad.

Fuente: (http://www.eduardpunset.es/1065/general/hacen-falta-cinco-cumplidos-para-resarcir-un-insulto)

jueves, 15 de abril de 2010

Los sentimientos más comunes que se generan en una víctima de malos tratos crónicos

Las víctimas del maltrato crónico suelen compartir un discurso similar donde predomina la sensación de “drama”, "fracaso" y de “culpa”, mucha culpa, por todo lo que sucede. Creen que el maltrato es algo natural, que así debe ser la vida y que no hay otra forma. Muchas víctimas tratan de encontrar un motivo por el cual son golpeadas, insultadas, humilladas,... y entonces aparecen frases como: “algo debo haber hecho mal para que esto ocurra”, “me lo merezco”, “es mi destino”, “yo lo elegí”, etc.

No se sienten merecedoras de afecto, viven en un permanente estado de sometimiento y son incapaces de reaccionar o de tener una respuesta favorable ante el ataque.

Tienen mucha vergüenza y miedo. Suelen minimizar la violencia con frases como “no es tan grave”, “total no me pega siempre”, “solo me dio una cachetada”.

La mayoría de estas mujeres creen y albergan la esperanza de que su pareja, con su ayuda, su cariño y su amor “algún día cambiará y volverán a ser felices”.

La mayoría de las víctimas no están preparadas para enfrentarse a sus parejas y cortar con la violencia, ya sea por miedo a las represalias con ella o con los hijos, por dependencia económica, por no tener un lugar adónde ir, por creencia de que el maltrato va a terminarse solo, por creencia de que el maltrato es por su culpa, o simplemente, porque no se dan cuenta de que están siendo maltratadas.

martes, 13 de abril de 2010

Factores que agravan el proceso de acoso moral

Los factores que agravan el proceso de acoso moral y que pueden modificar su duración dependen del agresor, de la víctima y del entorno o ambiente en que se desarrolla el proceso. Se agravan tanto el proceso como las posibles secuelas para la víctima si ésta tiene una dependencia emocional alta, auto-estima baja, es muy sensible, es adicta al trabajo, no tiene familia, etc. Si el proceso es en la pareja o la familia, las relaciones afectivas de la víctima con el agresor hacen que ésta sea más vulnerable,el proceso se suele alargar mucho en el tiempo. Si hay una banda de colaboradores el proceso se acelera, la agresión física es más probable y la víctima sufre una doble victimización: una por su agresor, otra por el público que observa ya sea colaborador directo o consentidor. Influye también el que se consiga o no aislar efectivamente a la víctima, los apoyos de la familia, pareja, amigos y otros compañeros de trabajo son factores determinantes para la estabilidad psíquica de la víctima. La alianza del perverso narcisista con un colaborador paranoico asegura la aparición de la violencia física, el paranoico toma el poder por la fuerza, no por seducción. El paranoico carece también de sentimiento de culpa. Los perversos narcisistas suelen ser paranoicos leves, pero no todos lo son. El perverso controla al paranoico. Estas dos formas de tomar el poder se alían porque la víctima es la tercera forma de tomar el poder: por empatía. A un perverso narcisista se le reconoce por su tipo de discurso, a un paranoico por sus actos violentos, su actitud tiránica e inflexible y su rigidez de carácter. Los psicópatas rehacen su vida con facilidad, se hacen pasar por víctimas de una loca y despiertan así los instintos de protección de sus futuras víctimas.

Las auténticas víctimas suelen tener secuelas, desde fobias hasta cambios irreversibles de personalidad, la gravedad de las secuelas suele depender de la duración y la intensidad de la agresión. Algunos psiquiatras piden que se las considere “víctimas de guerra”, hay víctimas que no consiguen rehacer su vida laboral.

La víctima que sale del proceso en mejores condiciones físicas y psíquicas es la que identifica al agresor y al proceso en la primera fase: Falsa seducción, y toma decisiones adelantándose a la estrategia de asociación estímulo-respuesta del acosador.

La víctima siempre pierde algo importante en su vida. En el trabajo si el acoso está institucionalizado o consentido hay que decidir entre el trabajo o la salud, aunque la víctima identifique al agresor, no se libra de él con facilidad. El acosador atacará primero a otros, pero suelen esperar una situación propicia de debilidad de su víctima: divorcio, recuperación de enfermedad, problemas familiares, etc. La futura víctima tiene que estar hipervigilante, todo el organismo está en situación de alerta continua, y se produce ansiedad crónica, estrés, o crisis de ansiedad severa con repercusiones serias para su salud.

Las víctimas que salen del proceso sin secuelas psíquicas en la pareja, familia o escuela, son personas que han desarrollado naturalmente algo que ahora conocemos como “inteligencia emocional”. Los niños que salen psíquicamente ilesos de un proceso así practican espontáneamente algo que los especialistas llaman “distanciamiento objetivo”. Niños que comparan a su agresor con otros adultos de su entorno y se distancian emocionalmente de la situación. Niños que miran a su agresor y piensan “sé que hay otros que no son como tú”.

Fuente: (Fenomenología del acoso moral de María José Edreida)

jueves, 8 de abril de 2010

El maltratador PSICÓPATA

El agresor psicópata representa el maltratador más violento, destructivo y desconocido por la mayoría de las mujeres, precisamente por esa exhibición de encanto superficial y locuacidad que caracteriza a la mayoría de los sujetos diagnosticados con este trastorno de la personalidad.


Es curioso pero este tipo de agresor, es visto por la mayoría de las personas de su entorno, como alguien impecable, un buen vecino, un buen padre…, y todos aquellos atributos sociales que hacen de una persona, un individuo socialmente considerado. Esta es, una trampa de la que se sirve el agresor psicópata para conseguir todos los propósitos que persigue, y por esta misma razón resultará muy difícil de manejar e incluso de descubrir.


Vicente Garrido en su libro Amores que matan (2001), el maltratador psicópata miente de forma brillante (en ocasiones por el puro placer de hacerlo, sin que haya nada obvio que ganar) y aparentan ser tipos encantadores: Sin embargo, esa capacidad de fascinar, de manipular, es una herramienta puesta al servicio de sus propios intereses con las mujeres; este interés, es meramente instrumental, dado que los psicópatas no poseen la capacidad de enamorarse de una mujer; se trata más bien de lograr captarla con el objetivo, de explotarla, exprimirla de obtener todo el beneficio necesario para conseguir sus planes. Pero hay más si unimos esa capacidad de manipulación con su intenso egocentrismo, con su elevado nivel de autovalía, nos encontramos ante un sujeto capaz de cometer los actos más violentos y atroces con tal de conseguir lo que se propone, incluido matar a la mujer si esta constituye un obstáculo.


Esta sería un de las principales causas de agresiones a mujeres por parte de maridos que presentan los rasgos de la psicopatía. (Garrido, 2001). Para los maltratadores psicópatas, el matrimonio es un trampolín, una adecuada vía de acceso a sus propósitos de logro, de poder social y económico, pero carecen de la capacidad básica de generar las emociones necesarias para que un matrimonio perdure. Es en este sentido, un peligro para las mujeres que son incapaces de conseguir adivinar qué tipo de persona está compartiendo su noviazgo con ellas, para, de este modo, evitar seguir adelante con la relación.


En definitiva, el agresor psicópata persigue subyugar, vejar e incluso mata a la mujer en el momento en que ésta dejar de convertirse en un instrumento necesario para sus metas, y en el momento mismo en que ésta comienza a presentar unas posiciones contrarias a lo esperado por el agresor, constituyendo una seria amenaza para sus caprichos.


Podemos distinguir una serie de fases en el acto de la caza de un agresor psicópata con las mujeres:

  1. Vulnerabilidad. En mujeres que presentan un estado emocional delicado, una crisis vital en la que necesitan apoyo, resulta más fácil que un psicópata pase a manejar sus vidas, aprovechándose esta situación de vulnerabilidad.
  2. Fascinación. El despliegue de locuacidad y encanto que sabe mostrar el psicópata, como características claves de su capacidad de manipulación, son el arma adecuada para ejercer una fascinación en aquellas mujeres víctimas de sus caprichos. Son frecuentes los halagos y los regalos que realizan para captar a la víctima, y todo sabemos el efecto que esto produce en una persona que atraviesa serias dificultades emocionales.
  3. Absorción. El maltratador, en esta fase, comprueba que la mujer está fuertemente sujeta. Ahora está preparada para que su vida gire en torno a los deseos de él. La fase de absorción es muy rápida. Consiste en que todos los pensamientos de la chica giran sobre él. Su trabajo, sus proyectos, sus amigos, todo es ahora secundario. Su dependencia emocional camina hacia su punto más alto.
  4. Explotación. Esta fase constituye la etapa del proceso perseguido desde el principio por el agresor psicópata. Es aquí donde aparece el terror y el desconcierto de la víctima. Terror psicológico, agresiones físicas o ambos fenómenos aparecen con fuerza en esta fase.
  5. Revelación y horror. En esta fase, la víctima se da cuenta de que la persona con la que va a vivir, es una persona que la destruirá, y que no va a poder hacerla feliz Ella percibe que depende emocionalmente de él. Se ha producido un fenómeno de refuerzo intermitente, donde tras un suceso altamente aversivo, se suceden otro que produce paz y tranquilidad a la víctima. Este refuerzo intermitente produce el enganche psicológico necesario para que la víctima sea incapaz de predecir el siguiente ataque, y le va a impedir separase de él con más dificultad, pues el enganche psicológico le impide pensar por sí misma. El concepto de la impredectibilidad es uno de los elemento claves que posibilitan el desarrollo del ser humano con unas mínimas garantías de seguridad. Todo aquello que no es susceptible de ser predicho en algún grado, produce en las personas angustia y bloqueos emocionales, incompatibles con el correcto desarrollo de la personalidad humana.
  6. Liberación. Por desgracia, esta es una fase a la que no toda mujer puede llegar. Aquellas mujeres que consiguen deshacerse de las “garras “del psicópata experimentarán por fin ese alivio tas la dependencia emocional a la que estaban sujetas durante la relación.


miércoles, 7 de abril de 2010

"Luz de Gas"

"Hacer luz de gas consiste en intentar conseguir que alguién dude de sus sentidos, de su razonamiento y hasta de la realidad de sus actos" . definición de José Luis González de Rivera en su libro sobre el maltrato psicológico



Una de las tácticas usadas para atacar la confianza y seguridad de una persona es la de inducir duda por me dio de la ambigüedad. La ambigüedad puede ser introducida mediante preguntas, una comunicación perversa o un texto ambivalente. Cuando se formula una pregunta ambigua, una persona por norma general responde utilizando la "deducción" o tratando de adivinar el significado o sentido preciso de la pregunta. En ese momento la persona que inicia la ambigüedad manifiesta o indica la "evidente" equivocación por parte de la víctima y vuelve a formular la pregunta, pero esta vez de forma más clara y se asegurará de proporcionar también la respuesta correcta.


Esta operación se sealiza repetidamente para generar incertidumbre, duda y confusión en la persona. Es una clara operación de acoso psicológico. Sde pretende hacer creer al a víctima que sus concluiones o deducciones son siempre incorrectas. Éste es sin duda un método psicológico que sirve para desacreditar a una pesona, muy eficaz para manipular y anular voluntades para hacerse dueño de la víctima y convertirla en su "esclava".

Luz de gas viene de la película "Gaslight", traducida al castellano como "Luz que agoniza", dirigida por George Cukor, una obra maestra del suspense. Ingrid Bergman obtuvo su primer Oscar de la Academia por su asombrosa interpretación.

Secuencia del acoso por luz de gas (González de Rivera, 2003)

  1. Seducción en una relación privilegiada.
  2. Aislamiento de otras influencias.
  3. Manipulación de la realidad.
  4. Invalidar percepciones y razonamientos.
  5. hacer dudar sobre la salud mental.
  6. Aprovechar las crisis de nervios como prueba.
  7. Deshacerse de la víctima.

Síntomas de luz de gas (González de Rivera, 2003)

  1. Aislamiento progresivo de relaciones y amistades.
  2. Ansiedad e insomnio.
  3. Ensimismamiento, tendencias obsesivas.
  4. Crisis de nervios, arrebatos emocionales.
  5. Confianza en el acosador.
  6. Inhibición de su agresividad contra el acosador.
  7. Dependencia creciente del acosador.




lunes, 5 de abril de 2010

Juegos de dominación

En el mundo de la pareja se producen en numerosas ocasiones juegos de dominación en los que cada miembro adopta un papel diferente y agarra al otro con distintas armas de manipulación. La relación se convierte en un campo de batalla donde ambos luchan para controlar la situación o reivindicar su punto de vista. Otras veces existe una clara jerarquía de poder y uno de los dos decide e impone, mientras que el otro acata sus órdenes.

Las luchas de poder sólo son posibles cuando hay dos bandos enfrentados e, igualmente, para que alguien se imponga en una relación es preciso que haya otra persona que lo acepte. En muchos casos se trata de un encaje de necesidades. Así como uno necesita dominar para sentirse más seguro, el otro acepta someterse como un modo de delegar responsabilidades o incluso de mantener la relación.

El chantaje emocional puede adoptar diferentes formas. La clave está en provocar una mezcla de miedo, obligación y culpa para que la pareja acabe sucumbiendo a las propias expectativas.

Para ello se pueden emplear estrategias tan diversas como:

  • El castigo: Se amenaza, de manera directa o implícita, que si no se realiza lo que uno desea habrá que atenerse a consecuencias negativas. Por ejemplo: “Si no vienes hoy conmigo, no esperes que mañana te acompañe”
  • El autocastigo: En este caso la amenaza va dirigida a dañarse a uno mismo para hacer sentir culpable al otro. “Si tú no me quieres la vida no tiene sentido para mí, así que me abandonaré”.
  • Las promesas: Se ofrecen promesas maravillosas a cambio de que se acate la propia voluntad, pero casi nunca se cumplen. “Si sigues conmigo te prometo que cambiaré y que seremos felices”.
  • El silencio: Supone una manera fría de mostrar enfado, en que el otro siente que sólo si cede logrará mejorar el clima relacional.
  • Hacerse la víctima: Es una exigencia disfrazada de sentimientos de lástima y culpabilidad. Como, por ejemplo: “Si no vienes a verme estaré todo el día solo”.
  • Dar para recibir: En ocasiones dar u ofrecer cosas se utiliza para atar a la otra persona. “Dado que te ayudé ahora merezco algo a cambio”.