domingo, 14 de noviembre de 2010

¿Cómo pueden seguir con su vida con normalidad y maltratar?

Una pregunta que quizás nos la hemos hecho muchas personas, maltratadas o no, ¿Cómo es posible que una persona maltrate a otra y siga su vida como si no hubiese pasado nada? Una de las respuesta que se me ocurren es mediante la NEGACIÓN del hecho en sí. Niegan su comportamiento, son incapaces de reconocer que hacen algo incorrecto o malo. Cuando el maltratador es un hombre para él significa desempeñar su papel, el papel que le correspondo como hombre "como debe ser".

Esta mentira la mantiene ante sí mismos y ante los demás, convirtiéndose en el mecanismo que les permite mirarse al espejo todas las mañanas sin sentir remordimientos ni culpa.

La forma mediante la cual consiguen la negación, es a través de la minimización, la racionalización y la justificación de sus hecho. Se dan una explicación de lo que está ocurriendo según sus propios esquemas de pensamiento, ampliando cada vez más los límites de su conducta, de tal forma que llegan a un punto que hagan lo que hagan, por muy horrible que sea, les parece totalmente normal. Hasta que este autoengaño no finaliza, el ciclo de la violencia continuará siendo cada vez más grave. Minimizando el daño para distanciarse del daño causado, se convence de que el hecho no es tan grave "yo no le pegué, sólo la empujé", así no sólo elude su responsabilidad sino que además se permiten el lujo de culpabilizar a la víctima de exagerar la agresión.

El maltrato psicológico es muy fácil de minimizar. Justificando, consiguen explicar por qué hicieron lo que hicieron "no pretendía matarla, pero tuve que amenazarla para que dejara de chillar", "me hizo llegar al límite, me sacó de quicio y perdí el control"...

Si admitieran que su conducta es mala, tendrían que admitir que son malos, ya que todos solemos indentificarnos con nuestra conducta. Por tanto, justificar es una forma natural de supevivencia psicológica. La negación es un truco de supervivencia que permite al agresor vivir consigo mismo engañándose y engañando a los demás, por eso no es extraño que este tipo de agresores, fuera del contexto familiar, en público, puedan resultar encantadores, amables e incluso cariñosas..., engañando a propios y extraños o incluso a jueces. La persona violenta tiene ideas cerradas: cree que su mujer, marido e hijos son de su propiedad y con sus "propiedades" puede hacer lo que quiere, percibe la conducta de su pareja como provocadora, le resulta muy difícil el observarse a sí mismo, confunden los sentimientos de ira y miedo.

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