domingo, 4 de diciembre de 2011

Ocho de cada diez maltratadores tienen un trastorno de personalidad

Son inflexibles, controladores, perfeccionistas, irritables, justifican siempre sus actos, no controlan sus impulsos, no desean mostrar afecto y, además, agreden a sus compañeras sentimentales. En lo que va de año, 54 mujeres han sido asesinadas a manos de sus parejas en nuestro país. Se desconoce, en cambio, el número y el nombre de otras muchas que viven actualmente atenazadas por las 'manos machistas'. Pero tal vez, gracias a los datos de una nueva investigación, la sociedad esté más próxima de cercar a los maltratadores.Porque ahora se sabe que hasta uno ocho de cada diez maltratadores presentan al menos un trastorno de personalidad, tal y como acaba de poner de manifiesto un estudio realizado con 217 agresores que ha sido realizado por expertos del Instituto de Psicología Jurídica y Forense (PSIMAE) en colaboración con la Universidad Pública de Navarra.
Su director es José Antonio Echauri Tijeras, doctor en Psicología de la Universidad Pública de Navarra y el autor de la primera investigación de una tesis doctoral en el ámbito nacional que analiza los factores psicopatológicos y de personalidad de hombres que han maltratado a sus parejas.
En declaraciones a ELMUNDO.es puntualiza que "precisamente, los resultados del trabajo se han obtenido a partir de la tesis, pero con información actualizada y con más datos. Se trata de establecer las características de estos hombres con el fin de proporcionar un 'tratamiento a la carta'. No todo vale para todos. Por eso es imprescindible hacer una evaluación previa, con el fin de poder ajustar la terapia y lograr una mayor eficacia de la misma, además de optimizar los recursos. No es lo mismo que el tratamiento requiera 10 sesiones, que 20 ó 30".
De hecho, y pese a que en los últimos años se ha producido un notable aumento de las investigaciones sobre el perfil de los hombres que agreden física o psicológicamente a las mujeres, lo cierto es que "los resultados obtenidos hasta la fecha muestran una gran dificultad para describir un perfil psicológico homogéneo entre los maltratadores. La violencia de género tiene una explicación multicausal y, por lo tanto, los agresores no presentan unas características sociodemográficas, psicopatológicas o de personalidad homogéneas, que sean fácilmente identificables y que permitan prevenir la aparición de episodios violentos", introduce en su estudio, publicado en el 'Anuario de Psicología Jurídica'.

Con 217 maltratadores

En el ensayo han participado un grupo de maltratadores que han acudido a terapia en Navarra. "Se trata de un programa de intervención con hombres violentos que lleva en funcionamiento desde 2005. Está desarrollado por PSIMAE y dirigido por el Servicio Social de Justicia del Gobierno de Navarra. Todos los pacientes del estudio fueron atendido entre 2005 y 2009". Al programa se accede bien por régimen ambulatorio, en el que una parte (137) acuden a través de suspensión de la condena a recibir el tratamiento y el programa en prisión, en el que los condenados a penas se someten voluntariamente a la terapia (80).
"Una de sus ventajas, para nosotros y para los usuarios, es que el mismo psicólogo es el que siempre realiza la terapia con el paciente. Así, por ejemplo, si una persona con suspensión de condena comete un delito o burla la orden de alejamiento y se determina su ingreso en el centro penitenciario le atiende el mismo especialista. Mientras que si sale porque pasa a tercer grado o por la condicional, también mantiene su terapia con el profesional que le ha atendido siempre. Una medida que, además, es ventajosa desde el punto de vista de inversión de recursos", destaca Echauri Tijeras.
También asisten al programa los que se presentan de forma voluntaria. No han cometido una agresión, pero 'sienten' que están a punto de hacerlo. "Pueden venir derivados de asuntos sociales. Son hombres que aún no han abusado aún de sus parejas, pero están empezando a perder el control y su agresividad está aumentando. Nos comentan que notan que 'se están calentando, que se les puede ir la mano", puntualiza.

Características

Los datos del ensayo dibujan ciertas características de los varones maltratadores. "La edad media fue de 36 años y en cuanto a la nacionalidad, la tasa de extranjeros (50,7%) es prácticamente igual a la de nacionales (49,3%). El nivel de instrucción de la mayoría es más bien bajo, con un predominio claro de sujetos con estudios primarios (64,5%) y un 5,1% con universitarios. Un 32% estaba en paro y un 60% tiene hijos con su pareja o expareja.
Tras las sesiones de evaluación con todos los participantes, en las que se analiza su historial familiar y personal, se realizan cuestionarios sobre personalidad y síndromes, como ansiedad o abuso de drogas y alcohol, los resultados revelan que sólo el 20% no presenta ningún tipo de trastorno. Sin embargo, los 202 diagnosticados de trastorno de personalidad presentan, además, una media de otres tres trastornos. El más frecuente (61%) el obsesivo compulsivo, mientras que el 28% padecía el trastorno dependiente y 21%, el narcisista.
Destaca el hecho de que los agresores ingresados en prisión presentan un perfil de personalidad más grave que el que sufren los que están en suspensión de condena. "La gravedad de la patología parece estar relacionada con maltratos más severos. Además hemos encontrado más psicopatología asociada en estos sujetos, como el abuso de alcohol y drogas", destaca el doctor Echauri Tijeras.

Señales de alerta

La incapacidad para hacer frente a la frustración, para manejar las emociones, la exigencia extrema de perfección tanto en ellos como en los que les rodean, el excesivo control que ejercen sobre los demás son características del trastorno obsesivo compulsivo que "pueden servir de alerta. Son señales que deberían ser tenidas en cuenta a la hora de intentar prevenir una situación de abuso. Se debería estar vigilantes ante estos rasgos", agrega.
Este especialista admite con preocupación que hasta un 30% de los "agresores que estamos viendo tienen menos de 30 años. Su perfil, con alta incendia de trastorno de la personalidad obsesivo compulsivo, difiere mucho del que documentan los estudios anglosajones. Este hecho puede indicar que existe un fuerte componente cultural, máxime si valoramos que además estamos viendo a un gran grupo de gente joven que está agrediendo a sus parejas. Nos deberíamos preguntar ¿cómo estamos educando a la población joven?. Son personas que están creciendo sin límites, a los que no se les dice que no. No han aprendido a manejar la frustración y cuando tienen una relación y la mujer les dice que no, pierden el control", documenta el psicólogo.
En cuanto a las posibilidades de tratamiento, destaca que el programa suele durar entre año y medio y dos años. "Tras la evaluación inicial, para poder llevar a cabo una terapia individualizada, se trabaja a nivel personal con cada uno de ellos. Posteriormente, los que puedan, pasarán a la terapia en grupo. Una vez terminado, se les realiza un seguimiento el primer mes, a los tres y al año".
Las tasas de éxito están en el 45%, la de mejoría en el 39%, aunque hay un 16% de fracasos. "En estos casos se informa a los servicios pertinentes para que no bajen la guardia".

Fuente:
Son inflexibles, controladores, perfeccionistas, irritables, justifican siempre sus actos, no controlan sus impulsos, no desean mostrar afecto y, además, agreden a sus compañeras sentimentales. En lo que va de año, 54 mujeres han sido asesinadas a manos de sus parejas en nuestro país. Se desconoce, en cambio, el número y el nombre de otras muchas que viven actualmente atenazadas por las 'manos machistas'. Pero tal vez, gracias a los datos de una nueva investigación, la sociedad esté más próxima de cercar a los maltratadores.
Porque ahora se sabe que hasta uno ocho de cada diez maltratadores presentan al menos un trastorno de personalidad, tal y como acaba de poner de manifiesto un estudio realizado con 217 agresores que ha sido realizado por expertos del Instituto de Psicología Jurídica y Forense (PSIMAE) en colaboración con la Universidad Pública de Navarra.
Su director es José Antonio Echauri Tijeras, doctor en Psicología de la Universidad Pública de Navarra y el autor de la primera investigación de una tesis doctoral en el ámbito nacional que analiza los factores psicopatológicos y de personalidad de hombres que han maltratado a sus parejas.
En declaraciones a ELMUNDO.es puntualiza que "precisamente, los resultados del trabajo se han obtenido a partir de la tesis, pero con información actualizada y con más datos. Se trata de establecer las características de estos hombres con el fin de proporcionar un 'tratamiento a la carta'. No todo vale para todos. Por eso es imprescindible hacer una evaluación previa, con el fin de poder ajustar la terapia y lograr una mayor eficacia de la misma, además de optimizar los recursos. No es lo mismo que el tratamiento requiera 10 sesiones, que 20 ó 30".
De hecho, y pese a que en los últimos años se ha producido un notable aumento de las investigaciones sobre el perfil de los hombres que agreden física o psicológicamente a las mujeres, lo cierto es que "los resultados obtenidos hasta la fecha muestran una gran dificultad para describir un perfil psicológico homogéneo entre los maltratadores. La violencia de género tiene una explicación multicausal y, por lo tanto, los agresores no presentan unas características sociodemográficas, psicopatológicas o de personalidad homogéneas, que sean fácilmente identificables y que permitan prevenir la aparición de episodios violentos", introduce en su estudio, publicado en el 'Anuario de Psicología Jurídica'.

Con 217 maltratadores

En el ensayo han participado un grupo de maltratadores que han acudido a terapia en Navarra. "Se trata de un programa de intervención con hombres violentos que lleva en funcionamiento desde 2005. Está desarrollado por PSIMAE y dirigido por el Servicio Social de Justicia del Gobierno de Navarra. Todos los pacientes del estudio fueron atendido entre 2005 y 2009". Al programa se accede bien por régimen ambulatorio, en el que una parte (137) acuden a través de suspensión de la condena a recibir el tratamiento y el programa en prisión, en el que los condenados a penas se someten voluntariamente a la terapia (80).
"Una de sus ventajas, para nosotros y para los usuarios, es que el mismo psicólogo es el que siempre realiza la terapia con el paciente. Así, por ejemplo, si una persona con suspensión de condena comete un delito o burla la orden de alejamiento y se determina su ingreso en el centro penitenciario le atiende el mismo especialista. Mientras que si sale porque pasa a tercer grado o por la condicional, también mantiene su terapia con el profesional que le ha atendido siempre. Una medida que, además, es ventajosa desde el punto de vista de inversión de recursos", destaca Echauri Tijeras.
También asisten al programa los que se presentan de forma voluntaria. No han cometido una agresión, pero 'sienten' que están a punto de hacerlo. "Pueden venir derivados de asuntos sociales. Son hombres que aún no han abusado aún de sus parejas, pero están empezando a perder el control y su agresividad está aumentando. Nos comentan que notan que 'se están calentando, que se les puede ir la mano", puntualiza.

Características

Los datos del ensayo dibujan ciertas características de los varones maltratadores. "La edad media fue de 36 años y en cuanto a la nacionalidad, la tasa de extranjeros (50,7%) es prácticamente igual a la de nacionales (49,3%). El nivel de instrucción de la mayoría es más bien bajo, con un predominio claro de sujetos con estudios primarios (64,5%) y un 5,1% con universitarios. Un 32% estaba en paro y un 60% tiene hijos con su pareja o expareja.
Tras las sesiones de evaluación con todos los participantes, en las que se analiza su historial familiar y personal, se realizan cuestionarios sobre personalidad y síndromes, como ansiedad o abuso de drogas y alcohol, los resultados revelan que sólo el 20% no presenta ningún tipo de trastorno. Sin embargo, los 202 diagnosticados de trastorno de personalidad presentan, además, una media de otres tres trastornos. El más frecuente (61%) el obsesivo compulsivo, mientras que el 28% padecía el trastorno dependiente y 21%, el narcisista.
Destaca el hecho de que los agresores ingresados en prisión presentan un perfil de personalidad más grave que el que sufren los que están en suspensión de condena. "La gravedad de la patología parece estar relacionada con maltratos más severos. Además hemos encontrado más psicopatología asociada en estos sujetos, como el abuso de alcohol y drogas", destaca el doctor Echauri Tijeras.

Señales de alerta

La incapacidad para hacer frente a la frustración, para manejar las emociones, la exigencia extrema de perfección tanto en ellos como en los que les rodean, el excesivo control que ejercen sobre los demás son características del trastorno obsesivo compulsivo que "pueden servir de alerta. Son señales que deberían ser tenidas en cuenta a la hora de intentar prevenir una situación de abuso. Se debería estar vigilantes ante estos rasgos", agrega.
Este especialista admite con preocupación que hasta un 30% de los "agresores que estamos viendo tienen menos de 30 años. Su perfil, con alta incendia de trastorno de la personalidad obsesivo compulsivo, difiere mucho del que documentan los estudios anglosajones. Este hecho puede indicar que existe un fuerte componente cultural, máxime si valoramos que además estamos viendo a un gran grupo de gente joven que está agrediendo a sus parejas. Nos deberíamos preguntar ¿cómo estamos educando a la población joven?. Son personas que están creciendo sin límites, a los que no se les dice que no. No han aprendido a manejar la frustración y cuando tienen una relación y la mujer les dice que no, pierden el control", documenta el psicólogo.
En cuanto a las posibilidades de tratamiento, destaca que el programa suele durar entre año y medio y dos años. "Tras la evaluación inicial, para poder llevar a cabo una terapia individualizada, se trabaja a nivel personal con cada uno de ellos. Posteriormente, los que puedan, pasarán a la terapia en grupo. Una vez terminado, se les realiza un seguimiento el primer mes, a los tres y al año".
Las tasas de éxito están en el 45%, la de mejoría en el 39%, aunque hay un 16% de fracasos. "En estos casos se informa a los servicios pertinentes para que no bajen la guardia".

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2011/11/25/neurociencia/1322244780.html

jueves, 15 de septiembre de 2011

Perfiles psicológicos del maltratador: el agresor dependiente

Este tipo de agresor presenta unas características de personalidad muy variadas y que son: una baja autoestima, un sentimiento profundo de importancia e incapacidad para hacer frente a la vida, dependencia emocional y desconfianza en su pareja que en ocasiones se acompaña de celos irracionales y abuso frecuente de la bebida (Garrido 2001).

A diferencia del agresor psicópata cuya razón del maltrato residía en la obtención de beneficios de la pareja, de conseguir sus caprichos a través del estilo de vida parásito de la mujer, el agresor dependiente es una persona cuya autoestima se articula en base a la dependencia emocional respecto a la mujer. El agresor dependiente construye su propio yo a través de de la propia pareja; se convierte, así el matrimonio en una forma más de construcción de ese autoconcepto ya de por sí débil. Esta es la razón principal por la que cuando la mujer decide separarse o no se somete a sus "obligaciones", el agresor dependiente ve peligrar su autoestima y reacciona violentamente.

El agresor vive esta dependencia negándola, no acepta que exista tal dependencia emocional de la mujer, sin embargo reacciona con autoridad cuando ve que la mujer  construye su propia autonomía personal. la necesidad de control, vejación de la víctima para mantenerla bajo su dominio, para sentir la sensación de control es la causa de que cada vez ejerza más violencia para subyugarla.

G. Dutton, un gran especialista en hombres agresores, explica que este tipo de sujetos poseen un gran miedo a la intimidad. ¿Cómo explicar entonces el hecho de esta necesidad de buscar una relación, y por qué se empeña en perpetuar una relación una vez que la mujer decide separarse?

La explicación reside en que estos agresores experimentan una gran variedad de sentimientos hostiles, donde la rabia, los celos... ocupan un lugar prioritario. Con frecuencia, experimentan de modo erróneo las conductas de sus parejas, echándoles la culpa de sus propios errores y haciéndolas responsables de sus propios sentimientos de dependencia. A esto se añade sus peticiones imposibles de cumplir y el inevitable castigo que les espera por esos fracasos. Otra característica es su capacidad de inventar, de crear en su abuso psicológico, revelando una imaginación perversa: por ejemplo, el marido puede humillar a su mujer llamándola "madre desastrosa", para pasar luego a considerarla "burra" e "ignorante" si decide luego, una vez sus hijos son mayores, ingresar en una escuela de adultos, o cursar cualquier ciclo formativo.

En palabras de Dutton "Estos hombres tienen la necesidad de avergonzar y humillar a otro ser humano, con la finalidad de hacer desaparecer su propia vergüenza y humillación".

(Fuente: Jornadas: "violencia y sociedad" Ponencia: Violencia en el ámbito familiar, D. José Alba Robles, profesor de psicología básica Universidad de Valencia)

lunes, 12 de septiembre de 2011

Perfiles psicológicos del maltratador: el agresor psicópata

No es sencillo obtener un perfil psicológico de los maltratadores dadas las dificultades metodológicas que la mayoría de los estudios presentan. Pero sí podemos establecer una serie de características comunes asociadas con el maltratador doméstico. Numerosos estudios señalan como principales factores de riesgo una serie de circunstancias en la biografía del maltratador que hacen más proclives al ejercicio del matrato. Así, aquellos sujetos que cuentan en su infancia con exposiciones repetidas a malos tratos, han sido objeto de maltrato, que consumen alcohol y drogas, poseen unas desventajas socioeconómicas como el desempleo, inestabilidad laboral..., presentan un mayor riesgo de cometer actos de maltrato.

Estos factores no deben hacernos pensar o conceptualizar al maltrato doméstico como una cuestión de pobres y personas desfavorecidas, sino que estas condiciones aumentan la probabilidad de su aparición.

Es importante por tanto añadir un nuevo discurso a estas explicaciones sociológicas que mediatizan el fenómeno del maltrato y son las características psicológicas de los suejtos que realizan el maltrato a fin de poder arrojar nuevos datos y explicaciones respecto al discurso sociológico tradicional.


El agresor psicópata

Representa al maltratador más violento y desconocido por su exhibición de encanto superficial y locuacidad que caracteriza a la mayoría de los sujetos diagnosticados con el trastorno de la psicopatía.

Es curioso, como este tipo de agresor es visto por la mayoría de las personas de su entorno, como una persona impecable, un buen vecino, un buen padre y todos aquellos atributos sociales que hacen de una persona un individuo socialmente cosiderado. Esta es, sin duda una trampa de la que se sirve el agresor psicópata para conseguir los porpósitos que persigue y por esta misma razón resulta frecuentemente difícil de manejar, incluso de descubrir.

Como afirma Vicente Garrido en su libro "Amores que matan (2001)", el maltratador psicópata miente de forma brillante (en ocasiones por el puro placer de hacrlo, sin que haya nada obvio que ganar) y aparentan ser encantadores: sin embargo, esa capacidad de fascinar es una herramienta puesta al servicio de sus propios intereses con las mujeres, un interés puramente instrumental para logar captarla con el objetivo de expoliarla, de obtener el beneficio necesario para conseguir sus planes.

Si unimos esa capacidad de manipulación con su intenso egocentrismo, con su nivel de autovalía, nos encontramos ante un sujeto capaz de cometer los actos más violentos y atroces con tal de consguir lo que se propone, incluido matar a la mujer si ésta constituye un obstáculo. Esta sería una de las principales causas de agresiones a mujres por parte de sus marios que presentan los rasgos de la psicopatía (Garrido 2001).

Para los maltratadores psicópatas, el matrimonio es un trampolín, una adecuada vía de acceso a sus propósitos de logro de poder social y económico, pero carecen de la capadidad básica de generar las emociones necesarias para que un matrimonio perdure.

El agresor psicópata persigue subyugar, vejar e incluso matar a su pareja en el momento en que ésta deja de convertirse en un instrumento necesario para sus metas, y en el momento mismo en que ésta comienza a presentar posiciones contrarias a lo esperado por el agresor, constituyendo una seria amenaza para sus caprichos, Es en ese momento en el que decide desprenderse de ella de la forma que sea.

Podemos distinguir una serie de fase en el acto de caza de un agresor psicópata con las mujeres:

Vulnerabilidad: en aquellas mujeres que presentan un estado emocional delicado, una crisis vital en la que necesitan apoyo, resulta más fácil que un psicópata pase a manejar sus vidas, aprovechando esta situación de vulnerabilidad.

Fascinación: el despliegue de locuacidad y encanto que sabe mostrar el psicópata, como características claves de su capacidad de manipulación, son el arma adecuada para ejercer una fascinación en aquellas mujeres víctimas de sus caprichos, Son frecuentes los halagos y los regalos que realizan para captar a la víctima y todos sabemos el efecto que esto produce en una persona que atraviesa por seria dificultades emocionales.

Absorción: El psicópata en esta fase, comprueba que la mujer está fuertemente sujeta. Ahora está preparada para que su vida gire en torno a los deseos de él. Esta fase es muy rápida, consiste en que todos los pensamientos de la chica versán sobre él. Su trabajo, sus proyectos, sus amigos, todo es ahora secundario. Su dependencia emocional camina hacia su cenit.

Explotación: Constituye la etapa del proceso perseguido desde el principio por el agresor psicópata. Es aquí donde aparece el terror y el desconcierto de la víctima. Terror psicológico, agresiones físicas o ambos fenómenos aparecen con fuerza en esta fase.

Revelación y horror: La víctima se da cuenta de que la persona con la va a vivir es una persona que la destruirá y que no va hacerla feliz. Ella percibe que depende emocionalmente de él. Se ha producido un fenómeno de refuerzo inminente tras un suceso altamente aversivo, se suceden otros que produce paz y tranquilidad a la víctima, Este refuerzo produce el enganche psicológico necesario para que la víctima sea incapaz de predecir el siguiente ataque, y le va a impedir separase de él con más dificultad, pues el enganche psicológico, le impide pensar por ella misma. El concepto de la impredectibilidad es uno de los elementos claves que posibilitan el desarrollo del ser humano con unas mínimas garantías de seguridad. Todo aquello que no es susceptible de ser predicho en algún grado, produce en las personas angustia y bloqueos emocionales, incompatibles con el correcto desarrollo de la personalidad humana.

Liberación: Por desgracia, es una fase a la que no toda mujer puede llegar. Aquellas mujeres que consiguen deshacerse de las "garras" del psicópata experimentarán por fin el alivio tras la dependencia emocional a la que estaban sujetas durante la relación.

(Fuente: Jornadas: "violencia y sociedad" Ponencia: Violencia en el ámbito familiar, D. José Alba Robles, profesor de psicología básica Universidad de Valencia)

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Falsa realidad

Algo falla y no sabes qué es. Te sientes muy triste, temerosa, alterada, sola... como si tu vida no fuese la tuya y nada puedas hacer para evitarlo. Te esfuerzas por ser cariñosa, úti, capaz... ya no ves a tus amistades, (no le gusta), el contacto se hace cada vez más lejano, hasta que sólo te rodeas de las ruyas. Tu círculo social es el suyo, rara vez "soporta" a tu familia o personas queridas... Hagas lo que hagas, nada sirve.

Un día te paras, alguien te cuenta... la casualidad hace que esa canción, ese artículo en el periódico, ese anuncio en televisión... Te abra los ojos, porque has encontrado una conexión, sorprendentemente te identificas con ello y buscas, preguntas, rompes tu silencio y hablas, reaccionas; ¿Qué es mi vida? ¿Dispongo de ella? ¿Es normal que me insulten, me infravaloren...?


Seguramente han pasado años, muchos años, demasiados, has vivido una estafa, una vida irreal, te sientes dolida, defraudada, vacía, colérica, tonta... Has descubierto el origen de tu mal y al colaborador en mantenerlo; disfrazado de cariño, en ocasiones asfixiante; de atenciones desbordadas, celos divertidos al principio, convertidos en isoportables... piensas -"eso es amor."


Entonces recuerdas cuando: te insulta y no para aunque se lo supliques, critica lo que haces, lo que dices, como piensas, hace bromas sobre lo tuyo, siempre hace las cosas mejor que tú, tú: nunca tienes razón, si compras algo: es caro, innecesario, de mala calidad..., ante los demás se muestra como el que se esfuerza para que todo vaya bien, es galante, muy educado... fuera de casa (allí olvida el Saber Estar), se ríe de ti, no contigo, abre tu correo, te espia el ordenador, el teléfono móvil -sin tu consentimiento- (porque a ti se te olvida), toma decisiones por los dos (siempre son las mejores) y no consulta, tus noticias necesita confirmalas por otra persona (no eres fiable), te acusa de su comportamiento en ocasiones agresivo (tú eres quien le provocas).


Si te sientes identificada con algunas de estas situaciones: tómate tu tiempo y piensa. Descubre si ese tipo de trato es el que quieres. No es tarde para frenarlo, para plantearte y decidir por ti. Defiende tu derecho a ser tratada con dignidad, con cariño, con respeto, mucho respeto


No conoce clases sociale, sus protagonistas pueden cruzarse contigo en la calle, cualquier día, en cualquier momento... y no lo notarás. Sobrevive bajo el nombre de Maltrato Psicológicos, para algunos una invención, escurridizo como el agua, invisible como el aire y tan doloroso como el fuego.