domingo, 4 de noviembre de 2012

7 PASOS PARA SUPERAR EL MALTRATO PSICOLÓGICO (I)

El catedrático en psiquiatría José Luis González de Rivera propuso la psicoterapia secuencial integradora como tratamiento para superar el maltrato psicológico, e inicialmente nació como un programa para superar situaciones que desbordan al individuo. La psicoterapia secuencial integradora contempla siete fases de progreso personal, que van desde la indefensión más absoluta hasta el funcionamiento más óptimo y creativo. Estas son:
1. Centrarse y tomar posesión de la propia vida
2. Mantener la calma
3. Minimizar el daño
4. Entender la situación
5. Decidir la condición
6. Actuar, no reaccionar
7. Gestión positiva de la realidad
 
Primera fase: Centrarse y tomar posesión de la propia vida.
Sea cual sea la condición y situación personal o la circunstancia con la que uno se enfrenta, decidir que el núcleo central de la solución está en uno mismo es el primer paso. Por eso esta fase se llama “Tomar posesión de la propia vida”, que significa aceptarla como propia, reconocerse responsable de todo lo que en ella ocurre. Diferenciar entre responsable y culpable es muy importante. “Responsable” significa “el que responde”, el que tiene a su cargo la situación, el que toma las decisiones y se ocupa de poseer los medios eficaces para llevarlas a cabo. No importa cuántas veces salga algo mal, el que se siente realmente responsable de su vida no pierde tiempo ni energía en sentirse culpable, sino que se trabaja para  superar las circunstancias adversas y a convertirse en parte activa de lo que le ocurre.
No es raro que una persona víctima de maltrato psicológico o físico se desespere y se pregunte ¿Cómo voy a sentirme bien, cómo voy a coger las riendas de mi vida y ser feliz con lo que me han hecho?”. La respuesta del doctor José Luis González Tienes que sentirte eficaz, contenta y feliz. Esa gente será culpable de lo que te han hecho, pero tú eres responsable de cómo te sientes.
Esta postura existencial se llama “centrarse”, porque todas las fuerzas se recogen en uno mismo, en lugar de desperdigarse clamando por ayuda y protección. Un gran número de personas consiguen de manera espontánea algún progreso en esta fase Sin embargo, existen quienes  presentan como actitud vital la convicción de que alguien ha de atenderles, comprenderles y resolver sus problemas. Esperan que su existencia sea lógica, justa y agradable, y atribuyen a otros la responsabilidad de crear las circunstancias propicias para así sea. Éstas personas experimentan con frecuencia estados de ansiedad, ira o tristeza, de los que invariablemente culpan a otros. Su defensa preferida es la externalización, que consiste en atribuir la causa de todos sus problemas a todo aquel  distinto de ellos mismos. En los raros casos en que esta defensa funciona, las consecuencias caracterológicas más importantes son la sumisión dependiente y la ineficacia en el logro de los objetivos personales. Lo más frecuente, sin embargo, es que el fracaso repetido de la defensa de externalización lleve a profundos sentimientos de indefensión, desvalimiento, inferioridad e impotencia, irritabilidad, rencor..., (estados disfóricos).
Transmitir las actitudes necesarias para superar la primera fase toma tiempo, pero no es necesario esperar a que esté totalmente consolidada para iniciar el trabajo propio de la segunda fase. De hecho, adquirir la capacidad de crear y mantener la calma favorece en gran manera a la consolidación de esta fase. Uno de los efectos del entrenamiento autógeno, y posiblemente de otras técnicas de meditación, es aumentar los sentimientos de autonomía y eficacia, al proporcionar al paciente un procedimiento personal y fiable para contrarrestar sus estados disfóricos.
 
Segunda fase: Mantener la calma.
 
El descubrimiento de la responsabilidad por la propia vida lleva inevitablemente a la angustia existencial. El universo es enorme y está lleno de fuerzas poderosas y desconocidas. La vivencia de la fragilidad y del ínfimo poder personales lleva fácilmente a la renuncia a los logros de la primera fase, a dejarse arrastrar por las emociones alteradas y a echar la culpa y la responsabilidad de ellas a otros. Por eso, una vez que la víctima se centra en si misma, ha de aprender a mantener la calma. Es necesario que una persona que está acelerada, irritada, angustiada o estresada se dé cuenta de que le conviene más estar tranquila y serena. Llegar a esta conclusión es fácil y relativamente rápido para la mayoría pero, en otros, por el contrario puede prolongarse durante años. De hecho, el descubrimiento de la primera fase de la psicoterapia secuencial integradora se realizó gracias a la experiencia con pacientes que no podían aprender ni practicar de manera regular las técnicas de meditación. El rechazo a la vivencia de relajación es uno de los criterios más fiables para establecer la necesidad del trabajo de la primera fase terapéutica. Cuando una persona está angustiada es una crueldad pedirle que mantenga la calma, a menos que se le enseñe como hacerlo. Muy pocas personas descubren por sí mismas como generar calma. Lo más lejos que con frecuencia llegan es a contenerse, aguantar el estrés y disimular los sentimientos disfóricos. La calma, como el estrés, es una reacción automática e involuntaria. Nadie puede estresarse ni calmarse aposta, como nadie puede tener sueño o hambre a voluntad. De ahí la necesidad de una técnica para inducir la actividad cerebral especifica que produce el estado de calma. Cierto es que algunas personas son capaces de hacerlo de manera instintiva y natural, pero ellos raramente aparecen en una consulta psicológica ni psiquiátrica. Los que llegan tiene el don contrario, el de agitarse e inquietarse hasta el punto de perder los nervios y el sueño ante circunstancias adversas.
El estrés y la ansiedad son respuestas inevitables ante la percepción de un peligro. En su justa medida, avivan la inteligencia y aumentan las fuerzas. La naturaleza ha dotado al ser humano de mecanismos automáticos que disparan la “reacción de lucha o huida”. El corazón bombea sangre a tope, la presión arterial sube, los músculos se tensan, la adrenalina y el cortisol se disparan, las funciones mentales se sacrifican al estado de alerta y los sentimientos de miedo, ira y ansiedad sumergen a todos las demás. Es seguro que esta reacción ha sido de gran servicio a la especie humana en los tiempos prehistóricos, en los que casi todo se resolvía a base de fuerza física. Pero hoy en día su utilidad es limitada. La mayoría de los peligros de la vida cotidiana son simbólicos: Un examen, una ruptura amorosa, un empleo difícil o exigente, el paro o los pagos de la hipoteca, todos ellos representan riesgos para la autoestima, los vínculos personales, la seguridad material, pero no para la integridad corporal. En el estado actual de la evolución humana, el cerebro sigue reaccionando como hace un millón de años, lo que demuestra que la evolución biológica es mucho más lenta que la cultural. Aunque los mecanismos biológicos de calma no se pongan en marcha por si solos cuando son necesarios, están disponibles para quien sepa utilizarlos. Su estimulación produce la respuesta de relajación e induce un estado de serenidad, de recuperación de energías y de apertura mental.
 

4 comentarios:

  1. eternamente agradecida Dr J.L.G.de R.estaba en un pozo,del cual voy saliendo gracias a sus palabras tan ecuànimes y sabias

    ResponderEliminar
  2. Acabo de terminar un relacion de violencia fisica y psicologica, estoy con muchas expectativas de implementar estos pasos en mi vida, dado que me abrio los ojos desde el paso 1. Infinitas gracias.

    ResponderEliminar
  3. Interesante. Lo que me motivó a buscar es una situación laborar. Gracias a esta lectura puedo reconocer que la situación me superó y los sentimientos que desató son tal cual los describe. Voy a intentar la calma

    ResponderEliminar
  4. Muy valiosa y de mucha ayuda Dr. José Luís, inicialmente era de las personas que no asumía mi responsabilidad en lo que me pasaba y luego poco a poco empecé a asumirla y aceptar que no se puede nadar contra la corriente, entonces con más calma decidí poner punto final a una vida de maltratos físicos y psicológicos, pero aún me falta autocontrol para sentirme bien y con esperanzas de un mañana mejor. Y le agradecería que me diga como accedo a las siguientes fases?

    ResponderEliminar