sábado, 23 de marzo de 2013

La Comunicación perversa


La comunicación perversa o la manera de no decir nada, insinuando todo.
 
Aludir al concepto de comunicación perversa dentro del ámbito de la violencia de género es sumamente revelador de la crueldad y especificidad de este tipo de violencia
 
El comunicador perverso:
 
Rechaza la comunicación directa. Son personas que cuando se las pregunta algo de manera directa, esquivan la comunicación. Al no hablar, imponen  una imagen de grandeza y sabiduría. Son personas que no nombran nada, pero lo insinúan todo a través de gestos, de suspiros, ect . Así la víctima intenta comprender qué sucede, o qué le habrá hecho, pero como no se habla claramente, cualquier cosa puede ser lo reprochado. Con el rechazo del diálogo, lo que ocurre es que se agrava el conflicto. A la persona que es víctima, se le niega por completo el derecho a ser oída, porque al agresor en realidad, no le interesa su versión de los hechos. Como observamos son actitudes muy frívolas y egoístas. El mensaje que mandan con el rechazo del diálogo, es que el otro no le interesa, o no existe, como si anularan su parte emocional hacia el otro. Tan solo se puede interpretar, realizar hipótesis, ya que cuando hay una respuesta, ésta es ambigua e indiferente.
 
Deforma el lenguaje. En general, la persona que adopta una comunicación perversa, se comunica a través de un tono frío, sin tonalidad afectiva, que inquieta y produce temor.
Las personas agredidas o víctimas de un depredador o vampiro emocional, son capaces de reconocer de forma inmediata esa tonalidad fría que implica miedo, poniéndolo a uno en una situación de alerta constante.
Al comienzo, no suele elevar la voz, pero pone en acción un montón de estrategias desestabilizadoras hacia el otro, que lo irritan. El agresor suele verbalizar que si alza la voz es porque le hablan mal, y no le respetan, siendo esta situación totalmente al contrario.
El perverso suele no hablar, provocando en el otro la posición del que pregunta y repite de manera constante las cosas. Y después, esquiva cualquier reproche diciendo que “Nunca he dicho eso”.La persona que establece una comunicación perversa puede mantener varios discursos a la vez contradictorios.
En otras ocasiones, utilizan un lenguaje técnico y abstracto, obligando al otro a considerar cosas que no entiende, fortaleciendo así su imagen de autoridad, además de utilizar frases inacabadas, puede dar la impresión de saber, aunque no esté diciendo nada.
Al agresor lo que le importa es más la forma que el contenido del discurso, desorientando al otro, colocándole justo en el centro de su diana, lanzándole dardos constantemente, es capaz de adivinar y nombrar las intenciones y pensamientos del otro, dando entender a la víctima que la conoce mejor que ella misma.
 
Mentira. Este tipo de personas no mienten directamente, sino que utilizan los silencios y las insinuaciones para crear un malentendido que posteriormente explotará en su propio beneficio. Su estrategia es el decir sin decir, encontrando siempre la manera de tener la razón.
Les da igual que algo sea verdad o mentira, sino la importancia la encuentran en que lo verdadero es lo que dicen en el presente. Además, suelen decir que su víctima es la que miente, haciendo uso de algún suceso pasado para justificarlo.
 
Uso del sarcasmo, burla, deprecio, descalificación. La utilización de la burla, el desprecio, el sarcasmo o la descalificación, en realidad nacen casi siempre de la envidia.
A través de la descalificación, intentan privar a alguien de sus cualidades, repitiéndole constantemente que no vale para nada.
 
El uso de la paradoja también es habitual, con el objetivo de desquiciar a la víctima, perdiendo esta toda su identidad. Son capaces de bloquear la comunicación de forma rápida y cortante, agotando a la víctima en la búsqueda de soluciones, todas inadecuadas para el agresor.
 
Autoridad. El ejercicio del poder, lo realizan mediante la palabra, afirmando la posesión de la verdad, y de tener un estatus más alto que su víctima en todos los niveles (cultural, económico, social…).
El agresor “sabe” que tiene la razón y que está en posesión de la verdad, no admitiendo una opinión diferente a la suya propia. Opinar diferente es un desafío, un puente directo hacia un conflicto.
 
La comunicación es un medio que utiliza el perverso, depredador o vampiro emocional, para desestabilizar a la víctima, sumergiéndola en las profundidades subterráneas de la sumisión. Un resorte más que ata a la víctima en el proceso de paralización.
 
Fuente: (La mente es maravillosa y Género & derechos humanos)